jueves, 19 de julio de 2007

Julio, estudioso y amigo, una vez más en Voces

[Conozco a Julio desde hace un año. Hemos escrito varios artículos juntos (hagan clic aquí y aquí) y colaborado con COPRONU. Además, ha fungido como mi mentor para los programas de Maestría en Relaciones Internacionales que he solicitado en el País Vasco, donde también estudió. Ayer precisamente, Julio me llamó desde Nueva York y me dijo que a lo mejor no le publicaban su artículo en el periódico porque atacaba frontalmente a la estadidad. Yo le dije que se despreocupara ya que el mismo estaba bien redactado, abordaba elementos de poca difusión e iba al grano (me lo envió la semana parada para que se lo comentara). Pues hoy se lo publicaron en la sección Voces de El Nuevo Día. Aquí lo reproduzco para incitar el debate y el diálogo sobre nuestro eterno problema, el estatus.]


Autodeterminación y estadidad
Julio Ortiz Luquis
Profesor de estudios puertorriqueños y latinoamericanos


Dentro del conflicto político boricua se citan habitualmente los resultados de las elecciones. Lógicamente se mencionan los ya conocidos 48.4 %, 48.2% y 2.7%. Se entiende que el anexionismo se mantiene como la única amenaza al ELA.

Veremos que el anexionismo caribeño no tiene vigencia en un mundo interdependiente constituido por identidades nacionales únicas, abrazadas por la economía global y las organizaciones internacionales. En el caso que se fuerce al pueblo boricua a encaminarse hacia la estadidad, la comunidad internacional difícilmente reconocería tal anexión.

Aparte del hecho que entre el 2% y el 4% del electorado que vota por el PNP no nació en Puerto Rico, la mera intención de anexión representaría otro peñón en los zapatos de la política exterior estadounidense. Estados Unidos ha perdido su prestigio internacional como paladín mundial de la moral liberal después de la invasión de Irak, por el caso de Guantánamo y por el muro en su frontera con México.

Desde el “son nuestros vecinos y no nos quieren allí” de Bush hasta el Grito de Vieques, Puerto Rico ante la comunidad internacional es una nación (no un grupo étnico o comunidad) en resistencia. Esto ha sido reconocido por países y partidos políticos en el Congreso de Panamá de 2006. Nuestra historia heroica fue elogiada por países del Movimiento de los No Alineados (116 países de 192 que son la comunidad internacional) durante las vistas sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización de la ONU hace un mes.

La Resolución 1541 de la Asamblea General estipula que se reconoce la anexión de un país sobre la base de mutuo acuerdo y después que el país a ser absorbido disfrute la libertad plena de tener instituciones independientes (cosa que nunca hemos disfrutado) que lo capaciten a decidir, sin coacción ni intervención. Si Puerto Rico ejerce su autodeterminación unilateralmente (lo que parece que sucederá) en la Constituyente, no tendrá validez si se permite propaganda exterior y si extranjeros votan en el proceso. La fuerza política del anexionismo en el proceso de autodeterminación es artificial. Sólo surte el efecto de paralizar nuestra autodeterminación, soberanía e independencia.

martes, 17 de julio de 2007

Rey Andújar, invitado de La tribu, y El factor carne (fragmentos)

Conocí a Rey Andújar hace poco más de un mes en el Closed Mike celebrado en Café Seda de El Viejo San Juan. Conversando de lo mucho que me había gustado su novela, El hombre triángulo y sobre los blogs, le dije que pondría en La tribu de los cafres el poema suyo que más me había gustado de la noche, Debajo de ti (porque me hizo pensar mucho en ti). Aquí lo tienen, junto a una narración breve. Ambos, incluyendo su información biográfica, fueron tomados del sitio Cielo Naranja.

Debajo de ti
(Verano 2000)

Cómo explicarte
Que debajo de ti
Soy otro
Todo cambia
Todo suda alrededor
Inevitablemente
Cuando estoy debajo de ti
Siento el arrullo de la sangre caliente
Por cada una de mis venas
Eso siento
Cuando nos tocamos
Cuando no queremos acabar
Cuando estoy debajo de ti
Cuando tú tomas el control
De los cielos, del universo
De estas cuatro paredes estáticas
Soy diferente
Soy tan pequeño
Cuando estoy debajo de ti
La tierra se hunde
Se confunde con las tinieblas
Me tomas de los brazos
Te mueves
Jadeas
Yo
Como destinatario universal de todos tus actos sublimes
Debajo de ti

Inolvidable, excitada, erizada, inmortal, horivertical
¿Porqué cambia mi perspectiva de estar solo
Sólo cuando estoy debajo de ti?
Cuando juego con tus caderas
Y tus caderas toman el control
Y tus caderas gobiernan mis impulsos
Y tus muslos son la guía
Y tus pechos el premio
Y tu boca la gloria
Y yo
Debajo de ti

₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪

Descubrimiento de la carne

Paola, me encuentro con ella por vez primera. Primerísima hembra entre todas las primeras, tan primera, que más de diez años después me sigue embromando la paciencia cada vez que puede. Me descubro como hombre, ella se descubre como mujer, y entre tanto descubrimiento, descubrimos un desorden mentalmaniacodepresivo con tendencia al suicidio voluntario en primer grado. Aunque mas de una vez la salvé de las garras de sobredosis de aspirinas, Prozac, Mejoral de Adulto, pastillas de bacalao o vitamina E, lo primero que agarrara del botiquín (botiquín no, en Villa Duarte, las medicinas se ponen encima de la nevera, práctica ésta aplicada en múltiples barrios de Santo Domingo, aún en estos días, al alcance de los niños). Se me cortaba las venas, hacía de todo para matarse y así llamar la atención de medio mundo. Gracias que Dios o el Diablo no se dieron por enterados. Y así las cosas, fui yo mismo quien casi se la anota, cuando, tratando de inducirle un falso aborto de un falso embarazo, la obligué a beberse una tisana de hojas de aguacate con astillas de cuaba. Volvió en sí después de dos lavados estomacales y entre el "juidero" para la Clínica Peña Núñez y de ahí a la Chan Aquino, y el asunto de la preñadera y la rudeza de mi Modus Operandi, se nos acabó la sesión de cariño llamada noviazgo.

Rey Andújar (Santo Domingo, 1977) es todo un Robinson (pero antes de toparse con la Isla). Es narrador por excelencia, vive entre aquí-es y allá-ses. Pertenece a lo más reciente de nuestro imaginario literario (MDM).

Vea un artículo sobre nuestro invitado en Claridad.

lunes, 2 de julio de 2007

Luis Villanueva Nieves, invitado de La tribu

Las marcas de la Dama Dragón

Cada día se hizo más difícil ocultarme de la Dama Dragón: me había estrujado contra su cuerpo durante largas noches, y luego ella no quería que me detuviera; ella insistía en seguir quemándome con el vapor que expedía su boca, marcándome la piel. Cada vez que me mordía y chupaba, dejaba tatuados en mi piel coágulos que duraban semanas… Lo peor era su capacidad espacial de manifestar su cuerpo de modo espontáneo en cualquier parte.

En todo momento, en todo lugar, la imagen de su rostro brotaba en mi mente de forma inesperada: era como un acecho inagotable que me hacía permanecer en un letargo contemplativo; letargo que acrecentaba mi desesperación, mi ansiedad. Entonces… se manifestaba y concretaba su cuerpo ante mí… y el vapor de su boca me causaba sed, brutalidad y extenuación.

La conocí durante una serie de conferencias que desarrollé para un cliente. Ella era la persona en la empresa a cargo de coordinar cada coloquio y por eso tuve una relación constante con ella. Al principio las llamadas eran formales, luego se dieron de manera incidental hasta que yo di un primer paso llamándola un domingo. De ahí en adelante, todo fue cuestión de sexo.

Luego, no supe cuál debía ser mi respuesta final a sus avances ―y a sus ataques. Necesitaba organizar mis pensamientos y no encontré otra manera de hacer semejante introspección que no fuere recurriendo al mundo oscuro y ascético de las palabras.

Así, tras tomar la primera libreta que encontré, me encerré a escribir.

Comencé haciendo rayas, garabatos, dibujos de líneas entrelazadas, signos y círculos deformes; luego marcas, letras, comas y puntos, hasta que surgieron palabras y frases sin respetar regla alguna; eran neologismos y educciones sin exigir una rigurosa coherencia gramatológica. Escribía guiado por el placer de dibujar palabras, dirigido a encontrar en algún momento una solución, significado o simplemente probar la experiencia estética: allanarme a la belleza que encontraba en el conjunto absurdo de palabras que acumulaba línea tras línea, página tras página, hoja tras hoja.

Mi primera palabra inteligible fue “necesidad”, seguida de “capricho, vómito, pena, saliva, lluvia negra,”. Pero no pude escribir más; tan pronto comenzaba a descubrir un sentido en lo que escribía, mis pensamientos se rendían al terror de que surgiere el rostro de la Dama. Estaba consciente, pero algo me alteraba; era su rostro otra vez:

―Hola, Dumas ―y mis manos abandonaron la libreta tras recaer en el letargo. Tu vagina, el cabello, el pináculo, mis brazos, tus dientes, la saliva, tu lengua y lame, mis dedos, tu espalda, a morder, oler, mamar, beber, comer; tu cabello me corta; te gusta mascar colores. Tus ojos me sonríen… estaba en la habitación, en el suelo. Se arrastraba, mirándome… plásticos, amarras, tornillos, el beso, el pene, la herida, apretarla, aunque duela; luego, hasta el ano. Pero voy a matarla, a exprimir su cuello y preservar su cuerpo y saciarme cada vez que el sol muera en rojo. Tengo sed, ella me da sed. Me muerde. Arde. Sangro. Mi sangre es malteada, espesa como leche cruda y loca como esperma.

La Dama Dragón había ganado, pero sólo esa noche.

Luis Villanueva Nieves (San Juan, 1975) cursó estudios humanísticos en la Universidad de Puerto Rico y se licenció de abogado durante la década de los noventa. Se cree que existen varios duplicados de Luis, dado que varias personas han visto individuos idénticos a él en diversos y distantes puntos de la isla, incluso en momentos simultáneos. Para no sufrir una maldición, siempre que lo vea, invítele un café.


viernes, 29 de junio de 2007

BLT Steak Blends and Adapts

By: Luis A. Ponce
Appoint Magazine - June 2007

BLT Steak at the Ritz-Carlton San Juan, with its combination of beiges and maroons, feels sharp and timeless. The earthiness of the locale and the beautiful open kitchen that commands the dinning room say a lot about the concept and philosophy behind BLT (which stands for Bistro Laurent Tourondel) Steak: blending the true spirit of an American steakhouse with the sophistication and joie de vivre of a French bistro.

French-trained chef and famed New York City restauranteur Laurent Tourondel landed his Manhattan empire in Puerto Rico last November. So far the restaurant has done an amazing job in the difficult adaptation process: for Puerto Rico they trusted bartender Roberto Rivera to come up with the Puerto Rican Sunshine cocktail, incorporated a chimichurri sauce in the menu and exclusively created the Piña Colada Sundae.

According to Robert Honeycutt, the beverage specialist and sommelier, another adaptation that makes BLT Steak San Juan stand out is the Raw Bar which stateside restaurants don’t have.
The Ritz is bliss, and BLT Steak is primarily that: naturally aged USDA Prime or Certified Black Angus cuts which broiled at 1700 degrees. Is that not enough, how about a Kobe steak priced at $25 per ounce? This is definitely not a place for folks looking for familiar flavors, so do not come here expecting the kind of steaks you have had in other "expensive" restaurants. And although you still have traditional fish and shellfish options (the sautéed Dover sole, at $48, being the most exquisite and popular), bear in mind that this review is about a restaurant that has ‘steak’ on its name.

Once at the table, you immediately get a dish of charcuterie (dried meats), two small portions of foccacia bread with cheese and the BLT Steak’s signature popovers with the mousse of foie de canard topped with a Port reduction. The mousse is great in the sense that it opens your palate, but I didn’t find it more appealing than a classic pâté.

If you want a good cut of meat for your main dish, start with seafood from the appetizers and salad section. The Tuna Tartare with soy-lime dressing wasn’t only well executed –perfect balance between the dressing’s tanginess and the dense flavor of the sushi grade tuna– but, with the avocado base and tiny fried shallots on top the cubes of fish, it was a colorful and dramatic presentation. I then felt I could use some veggies, so along came the Lobster "Cobb" Style Salad. Not only the plenty –and shelled– sweet lobster made it delicious, but it was great for sharing. Lobster meat tops a bed of greens, tomatoes, cheese and thick bacon pieces with a touch of creamy dressing. Avoid the Crab Cake: ours was too peppery and, overall, unspectacular.

Then came the 40 oz. Porterhouse ($88). That’s for two, and two we were and couldn’t finish it. This Porterhouse, along with the 22 oz. Rib Eye ($46) and the 32 oz. "BLT"/Bone in Double Sirloin (also for two and at $84) are the most popular cuts at the restaurant.

At a place like BLT Steak, opt for different sides like mushrooms, roasted tomatoes or the broiled and amazingly aromatic Brussels sprouts. From the two sauces we got for the Porterhouse (you can choose from 8), I preferred the 3 Mustards Béarnaise on my filet portion and the Red Wine sauce on the sirloin. However, I was expecting the herb butter topping our steak to melt. It never did. Nonetheless, this was a small glitch within the refined experience we had at the hands of Chef de Cuisine Dustin Atoigue, Mr. Honeycutt and a knowledgeable and amicable wait staff.

For the final act we had chef Tourondel’s signature Crêpe Soufflé with passion fruit sauce. This isn’t your traditional soufflé or crêpe but a mix between the two. What made this dessert fantastic was the lightly acidic and sweet sauce that also served as a palate cleanser. But if you really want to end your dinner with a highlight, skip the sweet and tempting desserts. Try the American artisan cheeses BLT Steak procures from Murray’s, a cheese shop in NYC. Our favorites were the nutty Fleur de Lis from Louisiana, the thick and citric goat milk Humboldt Fog from California, and the complex and sharp Aspenhurst from Vermont. For $14 it’s not only worth it, it is a must, and the best way of keeping BLT Steak’s tradition of transforming tradition.

miércoles, 27 de junio de 2007

L’attente (“La espera”)

Radio Universidad me ha salvado una vez más.

Esta vez lo ha hecho de la arenilla que se cuela por las ventanas, la mierda de y olor a paloma de mi salón y el brusco trato de una señora de escasas lecturas y poca civilidad. Ella es de las cafres malas, de las que tratan de ocultarlo, pero que a la primera oportunidad la embarran; es la cafre antológica, la que nunca podrá ser parte de la verdadera tribu de los cafres de Sudáfrica (víctimas indefensas del mal(h)ab(l)ar de los siglos y el coloniaje) o de ninguna otra tribu que no sea la de la barbarie cultural, la del faux-pas social, y la del uso de muletillas y frases recicladas. Ella es, pues, miembro de la tribu del malgusto nato y puro.

En esta espera que lleva ya una semana entera, el tiempo se ha vuelto una simple excusa para transcribir cualquier pensamiento al papel; para revisar incontables veces mi e-mail, leer las noticias una y otra vez, leer cuentos y ver las fotos y comentarios en mi blog. Onanismo informático. Radio Universidad tan sólo me mantenía unido a la voz y presencia humana, porque no había nadie más esperando conmigo.

Pero claro, luego de haber escrito esto en un papel, lo estoy pasando a computadora. La dependencia con la computadora es continua. El hábito de estar frente a ella, de una forma u otra, nos hace sentir escuchados, acompañados. Somos seres, después de todo, que odiamos la soledad.

Odiamos la soledad y esperar en un salón desvencijado por la entrevista de salida con esta señora. Me pregunto si toda esta espera era una vendetta a los que ella detestaba o si simplemente era una manera de mostrar su autoridad, de aplastar a aquellos que consideraba inferiores.

Y cuando me llamó, entré, esperé todavía un poco más, pero ya cuando salí no hubo marcha atrás. Casi corriendo llegué a mi carro –eran las doce del mediodía– bajé las ventanas, me abrí la camisa de botones y, obviando por un instante a Radio Universidad, puse el CD de Mima y pensé que si no fuera por la amenaza de lluvias (las nubes se amontonaban en la costa y hacía un calor pegajoso), hoy sería un buen día para ir a la playa. Pero ni loco iba a esperar a que aclarara.

Espero que duermas bien

Me encanta Google Docs. Si no lo han utilizado anteriormente, se los recomiendo. Nada se compara con tener a la mano los documentos de uno en donde quiera que haya Internet, sin tener que cargar con discos o USB drives.

Gracias a Google Docs y a petición de algunas amistades y compañeros de maestría que no pudieron leerlo en el periódico o en el sitio web del mismo, aquí les doy el enlace al cuento que me publicaron en La Revista de El Nuevo Día:

Espero que duermas bien

Saludos desde La tribu,
Luis

martes, 26 de junio de 2007

En torno a "Lo avanti y bourgeois"

Les debía esta entrada desde hace tiempo. Quiero decir unas palabras sobre la organización y el contenido de los enlaces que he añadido a este blog (la sección se llama "Lo avanti y bourgeois") desde que lo comencé hace seis meses.

La lista está agrupada por temas. Si comienzan a leer la lista desde abajo, notarán que esos enlaces son sobre noticias locales, peruanas (soy mitad peruano) e internacionales, asuntos de política internacional (mantengo el blog de COPRONU) y estaciones y programas radiales (como lo es La Voz del Centro, que produce y dirige Angel Collado Schwarz) que se pueden escuchar por el Internet. La culpable de mi adicción a RFI (Radio France Internationale) es Irene Mass, amiga, maestra de francés y futura compañera de Derecho. Este renglón de intereses políticos, internacionales y culturales, lo finaliza la página del buen amigo, periodista, músico y escritor venezolano (radicado en Washington, D.C.), Alejandro Tarre. Acceda a esta página para ver los artículos que Alejandro ha escrito para Venezuela Analítica. Sus textos (aunque no el website) desenmascaran mucho sobre la situación actual venezolana, atacando los excesos de los chavistas y los fallos de la oposición.

Luego está el link a la Revista Appoint, donde cada mes reseño restaurantes . En la de junio (la que tiene la portada de Jessica Alba) está mi artículo sobre BLT Steak en el Ritz Carlton.

A continuación verán los enlaces de las universidades que he estudiado (Bachillerato en la Universidad de Georgetown), que estudio (Maestría en la Universidad del Sagrado Corazón) y a las que me han aceptado (otra Maestría en la Universidad del País Vasco [EHU, por sus siglas en vasco] y Derecho, UPR-Río Piedras).

De Mario Vargas Llosa (mi escritor favorito) en adelante, hay enlaces sobre literatura: sitios de autores, revistas literarias (si no lo han hecho ya, visiten las peruanas More Ferarum, Ajos y Zafiros, El Otro Mensual y Hueso Húmero, la calidad y creatividad de las páginas es alucinante) y, por el momento, sólo un enlace a un proyecto sobre arte puertorriqueño a nivel mundial, El Status.

Los enlaces sobre Cortázar que inician la lista están ahí, precisamente, para que los pinchen con más facilidad, porque son sitios útiles y reveladores. Rayuel-o-matic, por ejemplo, (y aunque no sea un sitio tan reciente) posee toda la novela de Cortázar en formato digital, con la opción de leerla en el orden descabellado que se ingenio el argentino-parisino. Luego y como París siempre es eterna para los escritores, los diplomáticos, los gourmet y los amantes, el sitio, Cortázar y París, tiene los fragmentos de Rayuela que hablan sobre París y cartas sobre la vida de Cortázar en la ciudad luz.

Esta lista irá creciendo, por supuesto. De hecho, aprovecho para decirles que no dejen de visitar Cielo Naranja, un sitio de la literatura dominicana que me recomendó el amigo y escritor Rey Andújar.

No puedo, sin embargo, acabar esta lista sin pedirles que me escriban o notifiquen sobre websites interesantes y llamativos que valgan la pena anunciarse bajo "Lo avanti y bourgeois". Y claro, cualquier sugerencia siempre será bienvenida.

sábado, 23 de junio de 2007

Kazuo: un amante más de los bacalaítos

Hace dos semanas, mientras visitaba Washington, D.C., fui a mi barra preferida, The Brickskeller Saloon, para reencontrarme con la mayoría de mis amigos y amigas de la universidad que aún quedaban en la ciudad. Fue grato ver a todos los y las que se dieron cita. Pero como suele ocurrir en estas situaciones, siempre hay alguien que se destaca, ya sea porque la persona ha dado una transformación total, se ha quedado igual o una extraña combinación de ambas.

Este último fue el caso de Kazuo Oishi, un amigo canadiense-japonés que llegó al Bricks luego de que Keith, Whitney y este servidor hayamos iniciado nuestra primera ronda de cervezas (porque el Bricks ES el lugar de la cerveza en todo EE.UU., sino el hemisferio...visite el sitio web si no me cree) al estilo belga: mucha cabeza, aroma y cuerpo. Lo que me llamó la atención de Kaz fue que llevaba puesta la camisa con la que siempre lo recordaba: estrecha, de botones y cuadriculada con tonalidades que van desde el azul claro hasta el vino. Pero no sólo su camisa era un elemento del que mi memoria se había apropiado, ya que sus espejuelos aerodinámicos eran los mismos de hace tres años, al igual que su teléfono móvil chiquitito Samsung, idéntico al mío. Tal y como siempre lo recordaba, así llegó Kaz saludando a todos, con una nueva compañera de sus estudios de posgrado en salud pública que cursa en Georgetown.

Muchos de los que se dieron cita al Brickskeller tomaron parte del viaje que hicimos en marzo de 2005 a Puerto Rico para celebrar nuestro último Spring Break como universitarios. Por supuesto, muy buenas historias surgieron de esos diez días que dividimos entre Culebra, San Juan e Isla Verde, pero lo más que nos impresionó a todos fue el gusto especial que Kaz, mucho antes de visitar a Puerto Rico, había desarrollado por ese manjar nuestro, los bacalaítos.

Que dónde y cómo los probó por vez primera todavía está en debate. Sin embargo, la ocasión pudo haber sido en Nueva York gracias a la influencia del padrastro puertorriqueño de su novia filipina, María. En uno de sus viajes a Nueva York durante el tercer año de universidad, Kazuo regresó a D.C. intrigado por los friquitines del Spanish Harlem donde había probado toda una serie de cuchifritos. Cuando ese mismo semestre hice una especie de soirée en mi apartamento (amuses-bouche, hors d'oeuvres, y mucho vino) Kaz no paraba de hablarme de los cuchifritos y de los bacalaítos Goya que su novia compraba en las 'marketas' de Nueva York y le hacía en Georgetown. Toda esta pasión se transformó, durante nuestro Spring Break '05, en una degustación de bacalaítos cuando llevé a Kaz y a María, junto a diez otras amistades nuestras de Georgetown, a Piñones. Este grupo, pues, pasó cabalmente la prueba de La tribu de los cafres, mucho antes de la existencia de este blog.
Kaz: "This bacalaíto is as big as my face!"
Foto: María Gaspar

jueves, 21 de junio de 2007

En el Amigo de Levittown

Esta mañana acompañé a mi mamá al supermercado. Verdaderamente lo hago cada vez que puedo para recordar mis años pre-universitarios y también las veces que regresaba de Washington para pasar unos días en Puerto Rico. Desde este, mi último y más extenso regreso, las veces que he ido con ella han sido para ayudarla en la nada fácil tarea de idear el menú de la semana. Cansada del arroz y habichuelas nuestro de todos los días y con una misión -verdaderamente imposible- de ponernos a todos bajo una dieta estricta (¿yo, en dieta? ¡Ja, ja, graciosísimo!) le brindo sugerencias para ensaladas, salsas, carnes y platos franceses y marroquíes.

Pero la comida y nuestras ideas sobre el menú toman un papel secundario cuando voy con ella al supermercado. Lo importante es ver como ella disfruta (se le ilumina de felicidad el rostro) cada vez que me manda en busca de algo que olvidó en la góndola anterior y yo, muy obediente (obedecer a la madre de uno, es después de todo, una dicha) voy a procurarlo. Mi mamá está en sus tempranos cincuenta y todavía conserva un aire de niña juguetona en sus gestos, su manera de señalarme las cosas y de esperarme mientras regreso con los artículos olvidados.

Luego viene la parte en la que, yo, como niño chiquito, me antojo de artículos. En los últimas meses siempre me antojaba de un pedazo de Manchego o chorizos cantimpalo; un brie que están trayendo de Dinamarca o una botella de vino que vaya bien con el filete en setas o spaguettis al pesto que habíamos planeado para la semana. Hoy, sin embargo, fueron una bolsa de maní tostado y un disparate monumental (sobre todo para alguien que se las echa tanto de que si restaurantes caros, quesos y otras nobles comemierderías gourmandes): bolsitas de Cebollitas y Munchos de Frito-Lay. De esas bolsitas que hace como 15 años costaban a peseta (ahora cuestan $0.60) y que todavía las ponen estratégicamente en las cajas para que golosos -y nostálgicos- como yo las tomen cuando ya pensaban que habían acabado con la compra. Pues sí, me entró un bajón de 'papitas', como de vez en cuando me entra el bajón de un Whopper y Chicken Tenders.

Pero ya cuando la cajera había pasado y puesto en bolsas toda nuestra compra (ya no hay bag-boys en los Amigos, jum...), lo único que faltaba era volver a embolsarla para llevarnos doble cantidad de bolsas, porque en casa no compramos bolsitas para los zafacones...no, no. Y ese trabajo, por supuesto, mi mamá me lo delega a mí. Ahora en los Amigos, gracias a los grandes avances en el manejo de los negocios hechos por Wal-Mart, las bolsas están en estas ruedas que giran para acelerar el empaque. Pues ahí fui yo a desacelerar todo el proceso, porque sacaba una bolsa llena de compra y la metía de nuevo en otra para as asegurar el manejo de los desperdicios sólidos en casa. Hacía esto mientras mi mamá, para disimular, porque en algún momento esto de adueñarse de bolsas se había catalogado como un acto más de jaibería boricua, decía: "Sí, ponle más bolsas porque éstas se rompen de na'".

Y es cierto, nunca me perdería una gira al supermercado con mi madre por nadita de na'.

sábado, 16 de junio de 2007

Cuando los personajes habitan una ciudad

El Violinista de la Gorra Nike en la estación de Essex y Delancey Streets del tren F sonríe cuando la gente lo mira tocar habilidosamente el instrumento, sus dedos aplastando con leve suavidad las cuerdas contra el brazo y su rostro sujetando el cuerpo del violín. Toca como si la música fuera una creacion suya, una invención que nos salvaría a todos del calor de la estación, del sudor, del cansancio de seguir tomando los trenes de la ciudad con la misma ropa que la noche anterior, porque el Capitán de la Pluma de Ganso todavía lleva la vestimenta del jueves y hoy es viernes y, mientras siente como sus axilas humedecen su camisa de vestir dejando atrás la camisilla que lleva puesta, revisa también la ropa, las manos, los brazos y el cuello del Violinista de la Gorra Nike.

Nueva York, 9:30 de la mañana y el Capitán, todavía trajeado, escucha las notas del violín recrear la samba Brasil y la Lambada. No escuchaba la Lambada desde los Sábados Gigantes de su infancia, de su bien protegida infancia que le prohibía las donitas que freían frente a sus ojos en el K-Mart, de la infancia desde la cual nunca pensó que estaría en Nueva York, trajeado y apestoso, esperando el tren hacia su casa en Queens porque había dormido en el Lower East Side.

El tren no llega y el sudor ha alcanzado la frontera de su camisa de vestir con el saco a rayas que lleva. El sombrero de plumas le suda el pelo y gotas se le escurren hasta caer sobre los espejuelos. El Capitán de la Pluma de Ganso y el Violinista de la Gorra Nike jamás se conocerán porque nunca se dirigirán palabra alguna, pero el Capitán cree que con solamente observarlo, estudiarlo y echarle una moneda en la lata que tiene al lado le permitirá conocer lo suficiente para luego decirle a la gente que en Nueva York no estaba tan solo ná: que el Capitán había encontrado a un amigo en las cuerdas, en el sonido del Violinista de la Gorra Nike; que sólo recordando las notas del violín y los ojos satisfechos de su nuevo amigo por este caer en cuenta que de verdad tocaba una música extraordinaria junto al Guitarrista del Diente de Oro, podría proseguir con su misión de retratar todos los parques de la ciudad de New York porque ya había perdido las esperanzas de rastrear al dichoso de Luis Ponce.

El Capitán estaba verdaderamente molesto y sentía un disgusto tan ácido como el café que sirven en los diners americanos porque Luis Ponce no aparecía. Y se sentía así de rabioso porque sabía que estaba por ahí buscando y desgustando cuanto pedazo de pizza pudiera oler. El Capitán se frustraba porque en el fondo, debajo de su sombrero de plumas, él también quería ir por todos lados en busca del mejor canto de pizza de la ciudad.

Nunca encontró a Luis Ponce porque este tipo, un personaje tan poco creíble y molestosamente variable, esperó a que el sol finalmente saliera en Sunnyside, Queens para irse a explorar la ciudad; el Capitán no buscó bien y el sol salió el último día de su estadía en la ciudad. Que Nueva York está poblada de personajes y no de seres humanos se sabe desde hace tiempo, pero que los visitantes también se transformen en personajes ha causado cierto revuelo entre los pocos seres humanos normales y de bien que quedan en Nueva York. Así piensa el Capitán de la Pluma de Ganso. Se rumorea, inclusive, que Nueva York es una fábrica de personajes. Puede ser porque hay que considerar el hecho de que la ciudad también está habitada de muchos escritores y lo más seguro es que todos esos personajes que crean se quedan merodeando en la ciudad, esperando a ser definitivamente incorporados en un cuento, novela, pieza de teatro, articulo periodístico o, vayan ustedes a ver, en un blog.

El Capitán no encontró a Luis Ponce porque éste último se convirtió en turista con mapa plastificado de la ciudad en mano, en crítico de restaurantes probando pizzas e invitado al Delegate's Lounge de las Naciones Unidas; en amigo pródigo que desde el Midtown se tiró al Lower East Side para encontrarse con personas que no veía en dos años, en investigador de parques para que cuando regrese pueda saber exactamente donde se encuentran y qué hay alrededor de ellos, y en historiador para recordar en dónde concibió algunas de las ideas que algún día escribirá en su blog cafrondo. Fue también un seudo literato que se escabulló al Nueva York de los 1920 para huirle a la Prohibición y tomar un Prosecco en una taza de té en The Back Room y en romántico que le pidió a ella que por favor, cerrara los ojos, dulcemente, sin miedo, para describirle la sala, el cuarto y la rara sensación que le causaba su voz, no en pese a las distancias que los separaban. Se convirtió, pues, en ciudad, en conciudadano del Violinista de la Gorra Nike, del Guitarrista del Diente de Oro y del Viejo de la Nube Blanca que roe, a lo largo de la travesía del tren F, los últimos suspiros de un pedazo de pizza fría.

La tribu errante