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domingo, 20 de abril de 2008

Lorenzo Helguero, invitado de la Tribu, y cuatro poemas suyos

Insomnio
Lorenzo Helguero
Álbum del Universo Bakterial
Lima, 2006
103 pp.









"Soy inmortal: dichoso es el que sueña
y no traza en la noche vanos versos
".

Esto es una deuda largamente adeudada.

La cumplo hoy porque he releído este poemario en momentos que desesperadamente lo necesitaba. Y lo que he leído es una ofrenda de amor (si es que éstas se pueden leer del todo). Amor a Rosana, su esposa, pero amor también a la palabra, a la obsesión con los versos y con Darío y Borges. Pero también desamor al sueño, al descanso (a aquél que no sea sobre el cuerpo desnudo del amante), al estúpido letargo de hacer nada, a la embriaguez que irónicamente deja vacía a "la botella y la inútil poesía".

Hay algo maravillosamente personal en esta cuidada edición y en los cuidados versos que Helguero nos propone. Veintidós son los sonetos que componen Insomnio. Su lectura es íntima porque además del intenso mundo que respiran los versos, el libro es un cuaderno Moleskine, con todo y su hoja de información, con todo y su cinta elástica que lo mantiene cerrado. La poesía me embruja con su ritmo y salta de la página para apoderarse de mis propios recuerdos. Lo que Lorenzo transmite se filtra por los poros de mi vida y con ella se confunde.

Los poemas discurren con una intensa fragilidad y concisión; son como la palabra, la letra: un molde de no sólo significados, sino experiencias y recuerdos. Insomnio es también metáfora de un viaje: del viaje de la noche en vela y del Moleskine, objeto de rigor de todo artista y escritor viajero. El primer soneto, Historia de las Indias, nos embarca hacia el inicio de una aventura y de un devenir lleno de tragedias que son historias. Son las historias de Helguero las que se plasman en las pequeñas páginas del libro, sus mutaciones como en Pronombres, uno de mis sonetos favoritos, sus luchas y desafíos frente al cuaderno y dentro de la cama, en su pasado y en su presente. Son historias de catorce versos que terminan con Retorno, que es, al estilo de Borges, un final con esperanzas de comienzo.

La palabra

Ya no el silencio, sino voz que crece
y que llega confusa para ser:
por la página en blanco reaparece
la Palabra vestida de mujer.
Mostrándome sus senos me saluda,
como una perra en celo se me ofrece,
-me ha reconocido- se desnuda
y exige que la monte y que la bese.
Su revejida desnudez me tienta,
me ofrece la canción y la tormenta,
la tortura y el ritmo, el mar, la ola.
Sus látigos me llenan de lenguaje;
me vence, me despoja de mi traje
y en esta misma página me viola.

₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪

Pronombres

De tanto amarte oscura y vorazmente
hoy confundo mi cuerpo con el tuyo
y mi mente desnuda con tu mente
(tu nombre es Fuego y es Espasmo). Huyo
de lo que fui, me alejo de mí mismo,
de mi historia y mis letras inconclusas;
caigo en la noche: ya no soy el mismo
que escribía en los senos de las musas.
Ahora me llamo Espasmo y también Fuego
y en la ardiente unidad del mismo dúo
todo mi cuerpo en llamas te lo entrego.
Tengo tu piel y tú tienes la mía.
De pronto hemos cambiado: yo menstrúo
y tú escribes feraz la poesía.

₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪

Of
renda

Te doy todo de mí: mi dentadura,
mi pecho atormentado por el asma,
mi cadáver despierto, ese fantasma
que se empeña en hacer literatura,
la inmensidad de despertar y verte,
los vellos de mi pierna y de mi mano,
mis cánceres futuros y el humano
temor a la certeza de la muerte.
Te entrego todo, aun el alfabeto
de mi sílaba impar, el apellido
que me encierra en la letra y que me nombra,
las inciertas moradas de mi sombra,
mi indecible silencio, mi sonido
y el verso en que se muere este soneto.

₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪


Retorno

El tiempo que es arena y es eterno
repite su camino: todo vuelve
a su secreto origen (se disuelve
la nieve que ha de ser en otro invierno).
El sendero es un círculo. Regresa
el olor de mi infancia silenciosa,
el pequeño jardín donde la rosa
una vez más a florecer empieza.
Lo que ha sido será (también la casa
que hace tanto perdí). El tiempo pasa
y es el recuerdo un fuego que no quema
y es la memoria flama que no arde.
En una mágica y confusa tarde
alquien escribirá este poema.

Lorenzo Helguero (Lima, 1969) estudió Lingüística y Literatura en la Universidad Católica del Perú. Ha publicado los libros de poesía Sapiente lengua (1993), Boletos (1993), Beissán o el abismo (1996), El amor en los tiempos del cole (2000) y Poeta en Washington D.C. (2004). Poemas suyos han aparecido en diversas revistas y antologías. Actualmente realiza estudios de post-grado en el Departamento de Español de Georgetown University. Contacto: lhelguero@yahoo.com. [Información tomada de la edición de Insomnio].

jueves, 6 de marzo de 2008

Bistro de Paris: Amor al primer bocado

[Aquí incluyo el artículo completo que salió este mes en Appoint.]

Por: Luis Ponce Ruiz
Appoint Magazine
Marzo de 2008

El restaurante Bistro de Paris, en su nueva localización, es una escuela para los que se inician por vez primera en los delicados y bien estructurados sabores de la cocina francesa. No te asustes si no sabes ni papa de francés y ves los especiales del día escritos en ese idioma en las pizarras que encuentras en cada salón del bistro como el clásico steak tartare (filete mignon crudo, picado en trocitos y condimentado con salsa Worcestershire, Tabasco, cebolla y huevo crudo), y las anches de grenouille à la meunière (ancas de rana rebosadas con salsa de mantequilla, limón, ajo y perejil). Todos los platos son explicados minuciosamente por meseros dispuestos a atender cualquier pedido tuyo.

Además de las pizarras que se integran muy bien a la decoración parisina, taciturna y romántica a la vez, el restaurante tiene un menú establecido que contiene una variada muestra de los platos más conocidos de la gastronomía francesa. Entre estos, la muchas veces mal interpretada (porque otras cocinas utilizan un queso que no es el emmenthal) Gratinée des Halles, popularmente conocida como French onion soup, los escargots (caracoles), la ensalada Niçoise y el carré d’agneau (costillitas de cordero), además de los archifamosos postres como el créme brûlée y la tarte tatin.

En la pequeña pero simpática barra conversé con el co-propietario Thierry DuPont y chef David Chaymol sobre los bistros. Desde que viví en Francia, siempre comparaba a los bistros con los restaurantes de comfort food estadounidenses, y por supuesto, con nuestras inigualables fondas porque allí podía encontrar los platos favoritos de los franceses. Sin embargo, fue David, formado en las cocinas de Lyon, quien me explicó la importancia de los bistros: “Como en París no se produce nada y todo viene de los campos de Francia, el bistro jugó el papel de popularizar en la capital la comida de las regiones del interior”. Esto generó la fama internacional que hoy gozan el foie gras (hígado de ganso) proveniente de Aquitania en el suroeste, la tartiflette (tipo de tortilla de papas con crema y queso Reblochon) del Ródano-Alpes en el sureste y el choucroute alsacienne (la versión francesa del sauerkraut alemán, con cuatro tipos de carne) de Alsacia en el noreste.

David inició la cena con una crema de mejillones con azafrán y zanahorias, cubierta de hojaldre. Con un saladito sabor a mar, lo más rico fue sumergir las finas hojuelas de la masa en la crema y pescar uno o dos mejillones antes de llevártela a la boca. Las vieiras con hongos black trumpet en salsa de guisantes fue un plato de lindos contrastes visuales y texturas sensuales. Las ancas de rana me gustaron por su suavidad y sabor similar a la de un marisco. El choucroute vino aromatizado con malagueta y acompañado de un pedazo de frankfurter, salchicha de ajo, tocineta sin curar y una patita de cerdo ahumada. El cuerpo me pedía una cerveza Fischer d’Alsace, pero el Riesling logró una combinación perfecta.

El steak tartare lo piden los que han desarrollado un gusto particular por él y para ellos, el del Bistro de Paris no los decepcionará. Si nunca lo has comido o si no te sientes aventurero, lo mejor es obviarlo por el steak au poivre, un generoso pedazo de filete mignon flameado en cognac y bañado en una clásica salsa de pimienta, o el magret de canard aux épices, pechuga de pato con especias y salteado ligeramente en vinagre de Jerez servido con unos nabos caramelizados que parecían manzanas por lo dulce que estaban. La paupiette de poulet (pechuga de pollo rellena con ratatouille y envuelta en jamón serrano) resultó muy salada debido a la salsa de aceitunas que la acompañó. Lo mejor sería evitar el pollo y optar por la truite meunière, una trucha completa y sin espinas, en la misma salsa de las ancas de rana y servida con papas majadas.

El último servicio incluyó una tarta de chocolate maravillosamente simple y deliciosa y otra de peras al estilo alsaciano que cerró, junto al champagne, un recorrido que despertó en mí recuerdos de mis vivencias en Francia y de mis amores imposibles, muchas veces iniciados sobre las mesas chiquitas de los bistros de París.

Bistro de Paris está localizado en Plaza de Diego, Avenida de Diego 310. Los domingo, martes y miércoles abre de 12 pm a 10 pm; los jueves de 12 pm a 11pm; los viernes y sábado de 12 pm a 12 am. El Brunch se sirve sábado y domingo de 12 pm a 4 pm. Cerrado los lunes. Para reservaciones: 787.998.8929.

jueves, 14 de febrero de 2008

La sección favorita de Appoint es...

...¡la de Restaurant Review!

Vean los resultados de la encuesta (la pregunta #9 en específico).

Me siento muy contento por esta muestra de apoyo de los lectores de Appoint. Esto no sólo confirma que a los Urbanites les encanta salir a comer, sino que aprecian mis consejos y confían en mi paladar a la hora de disfrutar un momento tan especial como lo es compartir la cena. ¡Muchas gracias!

Hoy que es el Día de la Amistad y los Enamorados, les dejo algunas sugerencias de los restaurantes que he visitado con la revista y que luego de comer en ellos uno experimenta una satisfacción casi orgásmica:

Delirio (en Miramar)
-De postre no obvien la tarta de piñones.

Tangerine (en el San Juan Water and Beach Club Hotel en Isla Verde)
-Menú pícaro, caribeño-asiático
-Al final olvídense del Cheesecake frito y vayan tras el Tres Leches de Chocolate.

Basíliko (SoFo)
-Mediterráneo; el mojito con albahaca es un hit.

SoHo Tapas Bar (Ave. Roosevelt 229)
-Tapas atrevidas.
-Crème brûlée de té verde y los juguetones mini-churros con tres salsas.

Perurrican (Plaza Chalets de Caparra)
-El ajicito de la comida peruana no sólo estimula el apetito...

¡A comer y a pasarla rico!

miércoles, 17 de octubre de 2007

Wilo Benet, Embajador Culinario


Por: Luis A. Ponce
Artículo para el número de octubre de Appoint Magazine (www.appointmagazine.com).

A propósito de esta edición dedicada a la comida y bebida, Appoint conversó con el chef Wilo Benet en su restaurante Pikayo acerca de la evolución del paladar boricua, sobre cómo atreverse a innovar –y quemar cosas– en la cocina y sobre su auto impuesta misión de hacer nuestra gastronomía accesible al mundo. Y claro, también reseñamos los platos –todos sin listar en el menú– que Wilo nos preparó.

Somos los que pedimos todo well done pero amamos el sushi. Nuestra hospitalidad ha enamorado a extranjeros, mas subestimamos la industria del servicio. Y por desgracia, nos conformamos con las frutas y vegetales de mala calidad que venden en los supermercados. Así opina Wilo Benet, el afamado chef y dueño de Pikayo y Payá, sobre la comida, los puertorriqueños y los restaurantes. Es quizás por esas posturas que ama tanto a la cocina y se ha dedicado a llevar nuestra gastronomía allende nuestros campos y playas. Su libro más reciente, Puerto Rico True Flavors, se convierte en la punta de lanza de esta campaña para seducir al mundo con nuestra sazón. A falta de un cuerpo diplomático puertorriqueño, y con la exposición y experiencia que ha logrado, Wilo se convierte en nuestro embajador.

Pikayo es harto conocido para los amantes de la elegancia absoluta en el buen comer. Saben que éste ha sido el laboratorio donde Wilo, por los pasados 17 años, ha desarrollado su concepto Criollo-Vanguardista. Su formación clásica francesa en el Culinary Institute of America (CIA) y su gusto particular por los sabores vivos de la cocina Cajun y puertorriqueña, le han permitido reinventar platos nuestros como los frituras, el bistec encebollado y el mofongo con resultados sabrosamente sorprendentes.

Esa recreación se reflejó en nuestra experiencia en el restaurante. No basta sino con untar la mantequilla de miel y semillas de ajonjolí al pan calientito que te sirven para darte una pista de los interesantes rumbos por donde la comida de esta noche te llevará.

Comenzamos nuestra cena en Pikayo con el carpaccio de pulpo con verjus y microcilantro. La alfombrita cuadrada compuesta de finas y tiernas rodajas de pulpo: una presentación sencilla para iniciarte en el juego del balance de acidez protagonizado por el verjus (jugo de uvas verdes). Una vez acabé el pulpo, limpié con un pedazo de pan el resto de la vinagreta que quedó sobre el plato (no son malos modales, sino un halago al chef).

Unos minutos después llegó un filetito de chillo frito con salsa de chorizo. Como le comenté a Wilo, este plato es la salsa. La esencia de chorizo, junto al sabor del chillo hizo de este plato mi predilecto. Esto quiere decir que cuando vayas a Pikayo y no veas en el menú la salsa de chorizo, pregúntale al señor Carlos Nieves, gerente del restaurante, para que te saque un plato con salsa de chorizo. Muy gustosamente la cocina de Pikayo acomodará tu pedido.

Los medallones de cordero rellenos con espinaca y setas salteadas sobresalieron, no tan sólo por la calidad y término de cocción del cordero, sino por la incorporación de un ingrediente asiático en un ítem predominantemente mediterráneo. Las setas shiitake le brindaron una perspectiva distinta y aromática al plato.

El tatin de pera con sorbet de champagne fue nuestro punto final a la cena y quizás la demostración más intrigante de que con tan sólo cinco ingredientes o menos se puede obtener un plato de dimensiones complejas. En este caso, la neutralidad del sorbet salvó a un tatin muy acaramelado.

Esta muestra, junto al resto del menú, evidencia la internacionalización del paladar puertorriqueño. Esperamos que el éxito del libro de Wilo logré posicionarnos en el mapa para que no sólo nos atrevamos a probar comidas más exóticas que el sushi, sino que podamos impulsar nuestra industria de hospedería para consolidar a Puerto Rico como un destino gastronómico mundial, exportador de platos emblemáticos boricuas e importador de frutas frescas y verduras variadas, ésas que no se pueden conseguir en los supermercados.

Wilo Benet responde…

1) Appoint: ¿Qué significa Pikayo?
Wilo Benet: Pues buscaba un nombre que reflejara la comida condimentada y pensé en los Cajun de Louisiana. De hecho, me encontraba visitando Nueva Orleans cuando vi el nombre de un periódico, el Times Picayune… le cambié la ‘c’ por la ‘k’ y varié el sonido del final para obtener Pikayo.

2) A: Cuando te levantas por la mañana, ¿qué te pide el cuerpo?
WB: Huevos fritos (o revueltos), queso, tostadas y mucha jalea de frutas. Me gustan los sabores dulces y salados…y picantes, por lo que de vez en cuando le echo Tabasco a los huevos.

3) A: ¿Has quemado alimentos en la cocina?
WB: Sí. Es parte de ser arriesgado. También está el famoso “Adoquín de coco”: mi esposa bautizó de esa manera a mi fallido intento de hacer un terrine de tembleque mientras era chef en La Fortaleza.

4) A: Tu dulce favorito en la Noche de Brujas?
WB: Te tendría que decir que mi dulce favorito de toda esta temporada es el pie de calabaza.

5) A: En la cena de Acción de Gracias, ¿qué prefieres?
WB: Stuffing con cranberry chutney.

6) A: Qué plato o alimento se te viene a la mente cuando menciono a estas personalidades:

Chef Robert Treviño (codueño de OOF! Restaurants): Egg rolls con chorizo y queso derretido.

Aníbal Acevedo Vilá (Gobernador de Puerto Rico): Tapas

George W. Bush (Preesidente de los EE.UU.): BBQ ribs Texas-style

Fidel Castro (Presidente de Cuba): Habichuelas negras con mucho comino

Luis Fortuño (Comisionado Residente): Chillo frito

Filiberto Ojeda Ríos (Líder de Los Macheteros): Serenata de bacalao

Hugo Chávez (Presidente de Venezuela): Arepas

J.Lo (Actriz y cantante): Sopa de plátano

7)A: Al llegar a tu casa luego de un día largo de trabajo, ¿qué buscas cuando abres la nevera?
WB: Me hago un sándwich de atún a mi manera. También me gusta el mantecado. Así de snacks, me gustan los hamburgers… los de El Hamburger especialmente.

Wilo Benet Tuna Sandwich
Esta fue la receta que me dio Wilo de su snack de medianoche:

-atún enlatado
-aderezo Thousand Island
-tostadas de pan
-cebolla picadita (opcional)

Mezclar el atún con el aderezo y añadir (si gusta) la cebolla. Una vez listo, poner el atún sobre las tostadas.

Pikayo está localizado en el Museo de Arte de Puerto Rico, Avenida De Diego 299, Santurce. Los lunes abre de 6:00 PM a 11:00PM, de martes a viernes ofrece almuerzo de 11:30 AM a 3:00 PM y cena de 6:00PM a 11:00PM, los sábados de 6:00PM a 11:00PM. Los domingos no abre. Reservaciones: 787.721.6194.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Miércoles y Jueves

Lo único más atrasado que mi sueño son las lecturas de Derecho. Este blog está en su tiempo...adelantado si quieren que lo resuma en una sola palabra. Tanto que ahora me voy para mi primera clase y en lugar de estar pendiente a ella, estaré pensando en lo que escribiré en esta entrada.

Ayer por la noche me dio hipo luego de devorarme unos chicharrones con pique y la mitad de una bolsa de popcorn de Indiana. Hoy se ha repetido luego de almorzar. Me devoré el sánduich de pastrami. Lo más seguro un pedazo del pan se me quedó atravesado en la boca del estómago. Y yo me pregunto, ¿para qué tanta prisa? ¿Acaso adelantaré el tiempo para llegar a mi casa, cambiarme, dormir y -nuevamente- tener pesadillas con los casos? Mi respuesta a tanta prisa es esta: prisa a continuar con esta entrada, a escribir lo que se me ocurrió y apunté en la clase. Prisa, ante todo, para sentirme más calmado aunque vaya a mi última clase con este hipo que no ha querido desaparecer.

Miércoles

Aula Verde
Tenía toda la intención del mundo de escribir esta entrada el mismo miércoles que fuimos un grupo de estudiantes de Derecho a Aula Verde en el residencial Manuel A. Pérez (para mis fobias a los caseríos lea esto). Aula Verde es un salón de clases dentro de un jardín y sobre piedrecillas azules, bajo las copas de los árboles, con una leve brisa que no te hace extrañar a las demencialmente frías temperaturas con que operan los acondicionadores de aire de este país. En Aula Verde pensé en el Derecho Ambiental, pero también pensé en cómo, y ya a un mes de empezar mis estudios de leyes, todavía escribo en este blog aunque me tarde una semana entera en completarlo, aunque en ese preciso momento cuando se me ocurrió la idea no haya tomado una esquina de los documentos que nos dieron y garabatear algo. Estos nuevos estudios, pues, me obligan a no olvidar con tanta facilidad, a preservar las ideas que se me ocurren, las cosas que quiero contar. A recordar que cuando regrese a Aula Verde (porque lo haré) llevaré la libreta donde escribo todas estas cosas antes que ustedes las vean en la pantalla.

P.D.- Me gustaría que en los talleres de cuento de la Maestría en Creación Literaria de Sagrado, los estudiantes logren convencer a los profesores de que por lo menos uno de los ejercicios se haga afuera del salón. Requeriría quizás un gran esfuerzo para separar una tarde de un sábado para visitar no sólo a Aula Verde, sino a parques, museos, chinchorros o un circuito en la AMA para luego escribir.

Pikayo
El miércoles por la noche finalmente Appoint pudo acceder a Pikayo. No fue fácil pautar la visita. La espera de un mes y medio es obvia: Wilo Benet ha tenido un exitazo con su último libro, Puerto Rico True Flavors (vea una reseña en el blog Super Chef) que lo ha mantenido viajando y participando como conferenciante en un sinnúmero de lugares en los EE.UU.

Me preparé lo más que pude para la entrevista: leí los artículos criollos, vi algunas reseñas en revistas y periódicos norteamericanos y me aprendí su curriculum. La misión era hacer una entrevista distinta y no repetir lo que siempre se dice de Pikayo. Creo que lo logré...en octubre se enterarán.

La ciudad y sus parques - O el porqué de la pasión, la pérdida de la razón y la vida como una tóm-tóm-tóm-bola.
Cuando El Capitán de la Pluma de Ganso estuvo por Nueva York investigó los parques de la ciudad. La razón era encontrarme, atraparme y traerme de vuelta a Puerto Rico. No lo logró y yo regresé solito y a mi conveniencia (y quizás para no perderme un musical en Bellas Artes). Pero bueno fue que hizo ese recorrido y documentó los parques de Manhattan porque en Puerto Rico hemos olvidado la existencia de los nuestros.

No enumeraré las razones de siempre. Enumeraré otras como la total ignorancia de que existen parques muy cerca de donde vivimos y la dejadez de precisamente dejar de hacer lo mismo que siempre hacemos por las noches después del trabajo y atrevernos a caminar un rato y vivir la ciudad. Lo más llamativo del caso es que perdemos de perspectiva que el Área Metro es una ciudad. La culpa puede ser la criminalidad, pero en realidad yo culpo más al crimen del hacinamiento de carros. Puerto Rico es para los carros. Esta aseveración es indebatible. El ser humano, el peatón, el que verdaderamente hace una ciudad ciudad no es más que un estorbo.

En Nueva York hasta la gente de clase media y alta sale a caminar. Se juntan con los yuppies y los estudiantes hambrientos. Así lo reportó El Capitán de la Pluma de Ganso en su informe. Los más ricos se pasean hasta en caballo por las manzanas alrededor del Parque Central.

Aquí ni los pobres salen a caminar por la ciudad. El Viejo San Juan bien puede ser el último reducto para el caminante, pero para entrar y salir de él hay que utilizar el auto (o la lancha de Cataño, pero claro, eso para los que vivimos al otro lado de la Bahía).

La pasión se desata en el parque en todas sus manifestaciones. A falta de gente se nos aparecen fantasmas entre los árboles. Al aire libre se cuestiona la realidad, pues, más libremente. Y dan ganas de salir corriendo hacia una ciudad del pasado.

Se puede asismismo perder la razón en el parque... ¿o es quizás en el parque-o? En el parqueo circular de nuestras mañanas. Los carros amontonados en la calle donde resides, el parking movible del tapón que nos mueve hacia el Estacionamiento de Puerto Rico: en lo que se ha convertio la UPR. Con todo y estación de TU, la Yupi es parking. Es la única estructura que puede opacar a la Torre. Estacionamiento por todos lados: una gran piscina de asfalto llena de piscinas de agua embarradas de luz y de color...de aceite.

Jueves

La súper compra que hicimos en el Walgreen's de la Ponce de León hizo que me acordara de mis compras en el CVS de la Wisconsin en Georgetown. Recordé la intensa soledad de ser un recién llegado a una ciudad extraña y de ser un extraño en tu ciudad. Desconozco a Santurce: nací en ella en 1983 pero no es mía. Y cuando transito en las noches y madrugadas por sus calles me doy cuenta de que hemos abandonado -desertado- una ciudad entera en el mismo centro de San Juan.

(Entrada terminada a las 12:23 AM del día 13 de septiembre de 2007).

viernes, 29 de junio de 2007

BLT Steak Blends and Adapts

By: Luis A. Ponce
Appoint Magazine - June 2007

BLT Steak at the Ritz-Carlton San Juan, with its combination of beiges and maroons, feels sharp and timeless. The earthiness of the locale and the beautiful open kitchen that commands the dinning room say a lot about the concept and philosophy behind BLT (which stands for Bistro Laurent Tourondel) Steak: blending the true spirit of an American steakhouse with the sophistication and joie de vivre of a French bistro.

French-trained chef and famed New York City restauranteur Laurent Tourondel landed his Manhattan empire in Puerto Rico last November. So far the restaurant has done an amazing job in the difficult adaptation process: for Puerto Rico they trusted bartender Roberto Rivera to come up with the Puerto Rican Sunshine cocktail, incorporated a chimichurri sauce in the menu and exclusively created the Piña Colada Sundae.

According to Robert Honeycutt, the beverage specialist and sommelier, another adaptation that makes BLT Steak San Juan stand out is the Raw Bar which stateside restaurants don’t have.
The Ritz is bliss, and BLT Steak is primarily that: naturally aged USDA Prime or Certified Black Angus cuts which broiled at 1700 degrees. Is that not enough, how about a Kobe steak priced at $25 per ounce? This is definitely not a place for folks looking for familiar flavors, so do not come here expecting the kind of steaks you have had in other "expensive" restaurants. And although you still have traditional fish and shellfish options (the sautéed Dover sole, at $48, being the most exquisite and popular), bear in mind that this review is about a restaurant that has ‘steak’ on its name.

Once at the table, you immediately get a dish of charcuterie (dried meats), two small portions of foccacia bread with cheese and the BLT Steak’s signature popovers with the mousse of foie de canard topped with a Port reduction. The mousse is great in the sense that it opens your palate, but I didn’t find it more appealing than a classic pâté.

If you want a good cut of meat for your main dish, start with seafood from the appetizers and salad section. The Tuna Tartare with soy-lime dressing wasn’t only well executed –perfect balance between the dressing’s tanginess and the dense flavor of the sushi grade tuna– but, with the avocado base and tiny fried shallots on top the cubes of fish, it was a colorful and dramatic presentation. I then felt I could use some veggies, so along came the Lobster "Cobb" Style Salad. Not only the plenty –and shelled– sweet lobster made it delicious, but it was great for sharing. Lobster meat tops a bed of greens, tomatoes, cheese and thick bacon pieces with a touch of creamy dressing. Avoid the Crab Cake: ours was too peppery and, overall, unspectacular.

Then came the 40 oz. Porterhouse ($88). That’s for two, and two we were and couldn’t finish it. This Porterhouse, along with the 22 oz. Rib Eye ($46) and the 32 oz. "BLT"/Bone in Double Sirloin (also for two and at $84) are the most popular cuts at the restaurant.

At a place like BLT Steak, opt for different sides like mushrooms, roasted tomatoes or the broiled and amazingly aromatic Brussels sprouts. From the two sauces we got for the Porterhouse (you can choose from 8), I preferred the 3 Mustards Béarnaise on my filet portion and the Red Wine sauce on the sirloin. However, I was expecting the herb butter topping our steak to melt. It never did. Nonetheless, this was a small glitch within the refined experience we had at the hands of Chef de Cuisine Dustin Atoigue, Mr. Honeycutt and a knowledgeable and amicable wait staff.

For the final act we had chef Tourondel’s signature Crêpe Soufflé with passion fruit sauce. This isn’t your traditional soufflé or crêpe but a mix between the two. What made this dessert fantastic was the lightly acidic and sweet sauce that also served as a palate cleanser. But if you really want to end your dinner with a highlight, skip the sweet and tempting desserts. Try the American artisan cheeses BLT Steak procures from Murray’s, a cheese shop in NYC. Our favorites were the nutty Fleur de Lis from Louisiana, the thick and citric goat milk Humboldt Fog from California, and the complex and sharp Aspenhurst from Vermont. For $14 it’s not only worth it, it is a must, and the best way of keeping BLT Steak’s tradition of transforming tradition.

viernes, 18 de mayo de 2007

Raúl Burneo Barreto, invitado de La tribu, y cuatro poemas suyos

Conocí a Raúl en mi tercer año de universidad mientras ambos buscábamos libros de Mario Vargas Llosa en la Biblioteca Lauinger. Desde esa primera conversación surgió la idea de formar un grupo de literatura en español en la universidad. Ese proyecto se convirtió en Paréntesis, un taller (o laboratorio) que nosotros mismos conducíamos para explorar la palabra. De ese experimento surgió, en 2005, la primera revista de literatura en español de Georgetown. Y es gracias a esa experiencia de dos años que se han mantenido unos lazos indelebles entre Raúl, el resto de los miembros del taller y este servidor.

El último poemario de Raúl, Las palabras del extranjero (Colección El Junco Susurrante, Lima, Perú 2007, 73 pp.) , cuya carátula pueden apreciar sobre estas líneas, es un intenso palpitar del que busca asentarse (y sobrevivir) en un lugar desconocido. En esta colección de poemas, lo romántico, ese sentimiento que los brasileros llaman saudade y la audacia del académico y viajero toman una forma ornamentada pero penetrante. Burneo explora la realidad del extranjero a través de un diálogo entre objetos (libros), entre sí mismo (lo que desencadena la poesía), entre otros seres (ellas, poetas muertos) e ideas (la huida, la soledad, la guerra en Irak, y el pesimismo). La fortaleza de la poesía de Burneo radica en su verso que toma matiz de conciencia y de verdad.

II
(De libros y poetas, Homenaje antisurrealista a André Breton, en Las palabras del extranjero)

No hay palabra que me exalte, Breton,
ni la libertad,
me exalta estar sin palabras.

Me exalta la respiración de un ojo tranquilo,
la suavidad de sus alimentos invisibles;
pero todos los días debo devorar mi ración:
Tengo impregnada la miel de la razón en los labios
y la imaginación ha dejado la estela de sus alimentos nebulosos
quemando mi vientre;
pero sólo he conseguido deambular sin dirección alguna,
o delirar atado al imán de los sueños,
y las palabras que escribo ahora sólo me encubren.

₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪

IV
(Recuerdo de ellas en Las palabras del extranjero)

Perdí mi ciudad.

Y el mar como un tapiz furioso y azul
en el que mis ojos nunca pudieron penetrar.

Perdí mi ciudad
y quedé convertido en un mar sin voluntad.

Pero encontré la espuma que caía de tu respiración,
la bella moldura de tu sangre.

Hiciste de mí otro mar
más antiguo que la voluntad.

₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪

El Rey de la jarana
(Paréntesis, Año 1, Vol. 1, junio 2005)

El Rímac no es el río en el cual se ahogó Li Tai Po
cuando intentaba apresar el reflejo de la Luna,
pero es el barrio donde un maestro budista creció
y mezcló su sangre con el aroma de la uva;
donde los rasgados ojos de una limeña le gastaron el corazón,
como el clamor del vals y la marinera
le gastaron la suela de los zapatos.
Y creció viendo como la guitarra y el cajón tejían su telaraña
hasta en el último rincón de los callejones.
Y el pisco moría en las gargantas como un ungüento de seda.
Y en esta algarabía que dura ya dos noches enteras,
un bardo, en medio de la sala, entona —su voz surge del pisco—
una canción añeja.
Y es ahora que el Rey de la jarana se queda inmóvil y apenas habla,
y en el desconcierto abandona su vaso,
abandona las horas tomadas al sueño a lo largo de los días
y que han formado en él una sonrisa sin velos,
abandona su voz sembrada de talismanes chinos,
porque ha descubierto a una negra que danza
y en cuyos pasos arden los mismísimos Azcues.

Y entonces el repentino zapateo de ambos alumbra la sala,
hace respirar al suelo y desentierra las miradas.
No son pasos sino gestos de una provocación que embellece la [noche.

Y a veces de los pies se escapa una caricia,
pero al siguiente giro las pisadas se asientan como risueños látigos.
Y el aire huele a desafío,
y a la galantería de una vuelta
responden los pasos de ella riendo como amables cuchillos.
Ríe el maestro entredientes,
pues conoce que la lucha debe fundirse a la cadencia
y que la única victoria
son dos corazones que tañen
como poderosas campanas.

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Cálida luz
(inédito)

Un poema que recoja tus pies y mis cabellos
tus caderas y mis brazos, tus silencios y mi voz
no es preciso a esta altura de la noche
en que la luz de tu ser brilla a mi lado.


Raúl Burneo Barreto (Lima, 1972) cuenta que la literatura ha sido una de las constantes en su vida: un placer inmenso cuando de niño tomó un libro en las manos, después la estudió tercamente y con pasión en la universidad por largos años y aún lo sigue haciendo como estudiante graduado y profesor en Georgetown University. De ese placer y de esa terquedad han resultado algunos poemas.

sábado, 12 de mayo de 2007

Basíliko: The fine line between tradition and modernity

Restaurant Review
by Luis A. Ponce
Appoint Magazine (April '07)

Last year, on November 30th, Basíliko took over what until then was Kudetá’s restaurant, in SOFO, Old San Juan. That same day, chef Emil Rivera, with 9 years in the culinary business under his belt, took control of the kitchen and started to offer his Mediterranean-inspired menu, “founded on tradition, but open to modern styles”.

He uses the latest techniques in haute cuisine, like incorporating natural proteins such as lectins in his dishes, working with nitrogen (dry ice) and a variety of emulsifications and foams. Don’t get thrown off by reading this. Expect a clear description of the dishes, a satisfied palate, and a relaxed and intimate atmosphere.

For Starters

Begin with a not-so-common cocktail, the
Basíliko Martini. This Stoli, Blue Curação, guava and pear juice concoction is as interesting as it is delicious. From the soup selection, we opted for the Cream of Cauliflower. The foam-topped cream has minced escargots, shrimp and lardons (French-style bacon) and proved to be a nice marriage of flavors with the Umani e Ronchi Sangiovese recommended by Darío Iovannone, the restaurant’ sommelier and manager.

If the cream hints the chef’s style, the Tartare de Poisson, encapsulates his creativity. The presentation was dazzling, and the components of the dish echoed the most fashionable tendencies in today’s modern cuisine: in this case, emulsifying liquids. The tartare laid on top a bed of mango, and surrounding this generous portion was a path of cantaloupe, mango and pomegranate “caviar”. Well, not real caviar, but an ingenious way of using fruit juice and lectin to create tiny pellets that actually resemble caviar. We liked to eat the tartare by placing a little of it on the rice crackers that accompanied the dish, and then adding some of the fruit caviar and hot sauce on top. The sommelier’s recommendation was the Babich Sauvignon Blanc from Marlborough, NZ (2005).

Next came the more traditional Rabbit Rilletes, a pâté-style dish. Crumbled goat cheese on top pan tostado perfectly accents the rabbit’s subtle yet gamy flavor. Other interesting options in the Mesa Fría section are the Milo Salad (field greens, sautéed beef tips, wild mushrooms, roasted soy nuts, Roquefort and mustard vinaigrette) and the Rock Shrimp Ceviche with an avocado mousse and corn tortillas.

Dive in

It was time to try the Mesa Caliente, and the not-to-miss Arroz Negro. This is the emblematic dish of
Basíliko: a squid-ink risotto with creamy and garlicky calamari and chorizo, a combination of ingredients that resembles, in flavor, a hearty paella. The modern touch in this dish was the savory chorizo foam that topped the risotto. The intense black color of the rice may intrigue you, but do dig in and enjoy it with the juicy and slightly dry Albariño Martín Codax (2005).

The Cinnamon Dusted Duck Breast was the only dish that represented the vast North African portion of the Mediterranean. The cinnamon in the duck and the cardamom reduction that accompanied it, along with the wild mushrooms and fingerling potatoes, are tangy and sweet. A smoky grill flavor surrounded the duck flesh. This dish is highlighted with the ample and well-structured Sterling Cabernet Sauvignon, from California’s Central Valley (2003).

Sweet Endings

What are a Mesa Fría and a Mesa Caliente without a Mesa Dulce? In Pompas, Fresas y Arenas, Chef Rivera uses strawberry-infused dry ice; the ice is in a shot glace into which a server pours cream. This bubbly eruption bathes the sugar crumble, graham crackers and oreo cookies “sands” that revolve around the dry ice. It is a good –and light– way to end your meal. Other Mesa Dulce items include a brie cheese crème brûlée and a chocolate truffle tart.

Be on the lookout for upcoming changes in
Basíliko. The sharing concept that has dominated Basíliko since its inception is about to change for an individualized approach. However, you will still see favorite dishes like the Arroz Negro, the Cinnamon Dusted Duck and the eye-catching Boneless Kurobuta Pork Chop. Korubuta is one of, if not the world’s highest-prized pork, and as the name suggests, it is due to Japanese breeding techniques (in other words, it is the Kobe beef of pork.)

Owner Hugo Cervantes told us that starting in April they will be open for lunch, that on Thursdays they will showcase live music and on Sundays
Basíliko will be offering brunch. Chef Rivera also intends to slightly change the menu during the summer and autumn seasons. We’re especially excited for the summer, as he is proposing a refreshing menu to “handle the heat of the Caribbean” which includes fruits, salads and cold soups.

Basíliko is located at 314 Calle Fortaleza in Old San Juan. It opens daily for dinner at 6:00 PM. During weekends it stays open until 2:00 AM. Starting in April, they will open for lunch. Reservations are recommended if you intend to go on a Friday or Saturday (787) 724-5277.

lunes, 5 de febrero de 2007

The Gift of Kantare's

Restaurant Review
by Luis A. Ponce
Appoint Magazine (Dec.'06)

Friday night, 9:30 p.m. Unlike any other restaurant in the Metropolitan Area, Kantare’s is already packed (yes that early!), live nueva trova musicians on stage are into their third song of the evening, and chef Jonathan Rosado is as busy as ever manning the kitchen and dispatching dish after dish of his “international fare with a Puerto Rican twist” cuisine. Kantare’s calls itself a restaurant, bar and grill but it is much more than that. Step into the restaurant and you’ll understand why Kantare’s is the rendez-vous point for those that need to celebrate life through all five –or six– senses.

Behind are the never-ending traffic jams, the weekly workload, and the fast-paced way of life to which we all have succumbed. A mood change automatically settles in as the rustic terrace, overlooking Winston Churchill Avenue, catches your attention and, once inside, your eyes adapt with ease to the mellow light that floods the spacious restaurant.

Tonight Kantare’s showed that it is a place for everyone: families were enjoying dinner, a big group was celebrating a birthday, couples were profiting from the cozy atmosphere, and an eclectic mix of the musician’s relatives and friends were singing along, while keeping the black-and-orange-clad servers busy with orders of appetizers and wine.

Alex Manuel, the calm and generous owner of Kantare’s was born in Michoacán, México, but for the last 14 years he has made Puerto Rico his home. The philosophy behind Kantare’s resides in that it is a space where boricuas can enjoy and savor their culture every single night. “In my restaurant I want to give priority to Puerto Rico, its nationality, its music; a place where everybody can feel right at home,” he adds.

That vision is well adapted into the menu, composed by chef Rosado. Hand-picked by Alex Manuel, Rosado brings to Kantare’s the right skills and experience. “I have given him total freedom to create in the kitchen,” a confident Alex Manuel tells me while I sip the easy to drink Ramón Bilbao Crianza (oenophiles: Kantare’s offers wines by the glass and has a short but well selected wine list).

Rosado’s menu explores various emblematic international dishes, while staying very close to home: alongside a rib-eye steak with sherry sauce and the Kantare’s mar montuno feast (a combination of lobster, shrimp and filet mignon with mash and vegetables), you can find the traditional asopao de camarones or the already-Puerto-Rican-staple, chicken breast a la Parmigiana. Well aware that Kantare’s is also a family restaurant, there’s a Kid’s Menu that includes: chicken wings and tenders, and breaded fish filets.

We started with the most popular appetizer, five tostones rellenos that revolved around a center of slightly smoky mashed potatoes. The tostones were overfilled with small pieces of chicken breast that reminded me in its tanginess and appearance to Indian tandoori-chicken, and with an irresistibly sweet and well balanced shrimp salad. Other appetizers that caught my eye were the zetas enjuelladas and the classic chicharrones de pollo, this time, however, with a selection of guava, tamarind, passion fruit or mandarin dipping sauces.

For the second course, chef Rosado suggested the chuletas de cordero and we also opted for a special grilled churrasco and shrimp combination. My chuletas de cordero arrived in a very elaborate vertical presentation: on a bed of sautéed vegetables, the four lamb chops stood up, and in the middle of the ring, a generous portion of the same mashed potatoes that accompanied the tostones rellenos (chef Rosado offers each day a different kind of mash). When ordering meats, it is always important to specify to your server how you want your cut cooked. I say this because although the lamb chops were bone-licking good, the meat itself wasn’t moist enough to be truly delectable. However, the rub of spices, rosemary being the protagonist, and the balsamic vinegar reduction that was drizzled on the chops was a great accomplishment.

The churrasco proved to be a total success. On the outside, the cut offered a fine caramelized crust, while leaving the inside succulent and with an intense reddish color. The meat was tender and the seasoning was minimal, allowing you to savor the true flavor of the meat. The three large shrimps that paired the churrasco were crisp fresh and seemed to have been rapidly sautéed in order to lock in their natural sweetness.

The desserts offered by Kantare’s are vanilla crème brûlée, guava cheesecake and tres leches. I chose the first option and wasn’t thrilled to find out that underneath the perfect crystallization of the sugar, my crème brûlée was half frozen. But if you do enjoy frozen desserts, this will soothe and comfort you.

The small but well stocked bar keeps the night going and, to much surprise for our Colombian brothers and sisters, Kantare’s serves aguardiante, an eau-de-vie distilled from aniseed that is to Colombians what rum is to Puerto Ricans. The restaurant also has two different Happy Hour blocks that go between 5:00 and 10:00 in the evening. Corona Extra, Corona Light and Tequila Cuervo Especial rule on Tuesdays and Fridays, while Becks Premium beer and Finlandia vodka do the same on Thursdays and Saturdays.

Alex Manuel, besides restauranteur, is also a musician and songwriter. Live music, with a different artist every evening, is definitely the main course and attraction at Kantare’s. Once you visit the restaurant, be sure to take with you their schedule of presentations so you won’t miss nueva trova and rock en español legends like Tito Auger (from Fiel a la Vega), Roy Brown or El Topo, that appear at least once every month. Giving me his latest musical production, Alex Manuel, En vivo desde Kantare’s, he told me: “Here, inside you will find what Kantare’s is all about”. And true to his word, I discovered that Kantare’s is, after all, a metaphor of a generous gift from Alex Manuel to his Puerto Rican compatriots.

Kantare’s is located at 162 Winston Churchill Ave. Hours of operation are: Tues.-Sat., 5 p.m.-2 a.m.; (kitchen closes at 12a.m.) Prices range from $10 to $32.

La tribu errante