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domingo, 1 de mayo de 2011

Mis islas de Hawai'i


Bienvenidos al Club de 1898

Lo peor de volar a Honolulu es iniciar el viaje en Newark. Son once horas de repeticiones de las mismas tres películas y de comer la malísima comida de porciones diminutas que te venden porque a pesar del largo viaje, las políticas que aplican a los vuelos domésticos continúan vigentes. A esto hay que añadirle mi terror a volar y lo escurridiza que es mi imaginación al recrear mi muerte en medio del aire (como si haber soñado con un episodio así me diera licencia para saber cómo realmente se muestra la muerte a velocidad crucero).

Al aterrizar todo fue mejor, pero parcialmente: aún el frío intenso de marzo se colaba por las mañanas y noches de O'ahu (mi guille de isleño me salió caro porque no lleve ni un puto jacket) y en la mesa (que para mí fue como una estocada fulminante a mi voraz apetito) un disgusto mayor por la ensalada de salmón salado llamada lomi lomi (mitad pico de gallo, mitad algo parecido a un ceviche mal sazonado y violento al paladar), además de la presentación tan hostil con la que los hawaianos ofrecen sus especialidades gastronómicas: pelotas de arroz mochi, otra más de lo que podría llamarse un híbrido de nuestra ensalada de papas y coditos servidas juntas y revueltas, bautizado con el guiso o proteína de tu selección que muchas veces incluía algo de spam, hamburger steaks o algo frito. Todo esto tirado sobra un plato inmenso (por eso este tipo de comida se conoce como plate lunches) sin ton ni son. Claro, lo que he descrito no es comida de lū'au ni de restaurantes finos. Hablo de la comida de la calle, las panaderías y las guaguas de comida que funcionan como el equivalente hawaiano de nuestra cultura de chinchorreo. Un caos como el nuestro -lo concedo-, pero al ser un caos diferente, choca.

En contrapunto está el cerdo estilo kalua, la variedad alucinante de pescados frescos y el poke. De estos tres platos, el más común es el poke que vendría a ser una especie de ceviche japonés-hawaiano (en nada parecido al lomi lomi) en el que el pescado fresco (usualmente ahi) es aderezado en diferentes estilos y servido sobre arroz mochi. El cerdo kalua no es otra cosa que la versión polinesa de un lechón asado, mientras que los pescados frescos están considerados como una proteína ocasional echada hacia un lado como hacemos en Borikén donde la dieta típica es también a base de carbohidratos (aunque mucho más diversos que en Hawai'i), cerdo y carnes.

Empiezo por la comida porque la manera en que comen los hawaianos vierte luz sobre su sociedad. Estos plate lunches están casi siempre reservados para la minoría (digo, si tienen dinero suficiente para comer), que en hawaiano vendría a significar, pues, los propios hawaianos. El pescado fresco, los mariscos, el lū'au, el sushi creativo, la cocina creativa llamada Pacific Rim Cuisine es para los otros hawaianos: la mayoría blanca anglosajona, los turistas y la poderosa minoría japonesa. La mesa, una vez más, sirve como un mapa muy certero de la realidad de los países. Y en Hawai'i la realidad es una de pobreza para el hawaiano originario.

El aislamiento de estas islas también ahoga las oportunidades para la población: una gran grieta que ya se ve y se palpa sobre la capota de ensueño polinesio a la que estamos acostumbrados. Al lado de una de las autopistas principales de Honolulu lo primero que vi fue un caserío derruido y en la prensa y radio se discute, como el tema del status en Puerto Rico, el grave problema de dependencia que luego de 50 años de estadidad el archipiélago sigue sufriendo. Como la vasta mayoría de lo que se consume es importado, los costos se han elevado ("¿no sueñas que estás en Puerto Rico?") y, sumado a la falta de trabajo, el resultado de esta ecuación es de fácil comprobación al visitar los parques públicos del estado. En ellos pude presenciar a familias enteras viviendo bajo toldos o casetas de acampar. Evidente y lamentablemente, la mayoría de estos invasores son los nativos hawaianos, hace más de un siglo reducidos a una minoría en su propia tierra.


[Primera de tres entregas sobre mi reciente viaje al archipiélago de Hawai'i. Esperen por las siguientes dos muy pronto. La segunda parte de la crónica está aquí.]

jueves, 18 de junio de 2009

Puerto Rico "posesión colonial de EE.UU." según Newsweek

[Este artículo es, por el momento, una respuesta inmediata a la columna publicada por José Alfredo Hernández Mayoral en El Nuevo Día de hoy. También lean el anterior de Rodríguez Orellana.]

The Empire Burden

Why It's So Hard to Get Out of Iraq, Afghanistan or ... The Comoro Islands

Christopher Dickey
NEWSWEEK
From the magazine issue dated Jun 22, 2009
URL: http://www.newsweek.com/id/201753
(énfasis de Comité Nueva York - PIP)

When George Orwell was a young man in the 1920s, he served as a British policeman in the colony of Burma. On duty there he saw, as he put it, "the dirty work of empire at close quarters." He deplored the "white man's" oppression of the "native people" in "the East." But what Orwell found most disconcerting was the trap his own country had fallen into. "When the white man turns tyrant, it is his own freedom that he destroys," Orwell wrote a few years later in his essay "Shooting an Elephant." "In every crisis he has got to do what the 'natives' expect of him. He wears a mask, and his face grows to fit it."

We may have moved beyond the paternalistic rhetoric of the early Orwell, but more recent jargon like "mission creep," coined during the Somalia debacle of the early 1990s, covers similar ground. In fact, the history of the past century should have proved conclusively that empires are traps, draining enormous resources and eventually enormous prestige from those who build them. Whether past imperialists saw their missions as conquerors and occupiers or liberators, peacekeepers and nation-builders, or all of the above, those Western countries that have claimed "a foothold in a foreign land," as the 19th-century naval strategist A. T. Mahan put it, have often found themselves serving interests that were no longer clearly their own.

The Obama administration is learning that lesson. It came to office a little more than four months ago committed to withdrawing from Iraq, and to stabilizing Afghanistan so it could get out of there, too. But we heard recently from U.S. Army Chief of Staff Gen. George Casey that plans have been drawn up in case American fighting forces have to remain in Iraq for another decade—and this despite a written agreement with Baghdad to pull all troops out by the end of 2011. Why? Not least because the Iraqis that the Americans helped put in power think they may need those forces to stay. Iraqi Vice President Adil Abdul-Mahdi recently told a small group of reporters that he is "very concerned" about what will happen if the Americans leave. So, he suggested, the United States might well be asked to remain.

It's rare, in fact, that imperial powers decide on their own to give up any fragment of their foreign territories or influence. The British, for instance, "regarded long-term occupation as an inherent part of their 'civilizing mission'," the Harvard historian Niall Ferguson wrote in 2003. A self-described neo-imperialist, Ferguson supported the invasion of Iraq then taking place, but worried that the Americans wanted to get out too fast. "When the British intervened in a country like Iraq, they simply didn't have an exit strategy," Ferguson wrote. Their job would be done only when the country in question met their standards of civilization, the rule of law and free markets. "The only issue was whether to rule directly-—installing a British governor—or indirectly, with a British 'secretary' offering 'advice' to a local puppet," Ferguson noted. Presumably it was this latter case that some in the Bush administration envisioned for Iraq.

The question Orwell posed was about who really pulled the strings: the empire or its subjects. And there may come a time when neither side really knows. People in the colonies, territories and countries under tutelage reach a point where they cannot imagine how they would survive without the help of a faraway power—even if they resent its interference. And the erstwhile imperialists, once they've been forced out of their largest possessions, cannot imagine giving up even a small fraction more of territory or influence, no matter how much it costs them militarily, economically or politically.

As a result, vestiges of past empires can be found all over the globe. Back in 1982 British Prime Minister Margaret Thatcher launched a full-scale war to hold on to the windswept Falkland Islands, even though they are almost 13,000 kilometers away from England and only about 290 kilometers from the shores of Argentina. The little enclaves of Ceuta and Melilla on the Moroccan coast remain parts of Spain and therefore of the European Union. So, would-be immigrants from deep in Africa regularly trek hundreds and even thousands of kilometers across the desert to try to storm the fences in hopes of asylum. Meanwhile, the United States itself continues to administer remnants of the imperial possessions it took in the Spanish--American War of 1898, including Guam, Puerto Rico and, yes, Cuba's Guantánamo Bay.

But it's the French who offer the most complicated and potentially the most instructive case study in past atrophy and future ambitions. The sun never sets on what Paris calls "the confetti of empire": from French Polynesia, New Caledonia and Wallis and Futuna in the South Pacific to Saint-Pierre and Miquelon off the coast of Newfoundland. Indeed, France's longest land border is not with Germany or Spain, but, thanks to French Guiana, with Brazil. "It is all about extending our influence," a senior official at the French Foreign Ministry says bluntly, if privately.

But is it? Equitable treaties clearly make more sense if you can get them. In May French President Nicolas Sarkozy inaugurated a new French military base in Abu Dhabi. Similar in purpose if not in scale to American installations in Qatar and Bahrain, farther up the coast, it is touted as a demonstration of France's changing approach to force projection. Camp Peace, as it is called (in a touch Orwell himself might have appreciated), is meant to demonstrate that France is willing to defend Abu Dhabi and to send that signal to Iran, less than 300 kilometers away. But more than a show of force, it's a show window for big-ticket French weapons systems that Paris would like to sell in the region. Unlike other French bases overseas, there is no history of French claims to sovereignty. Abu Dhabi wants to diversify its reliance on foreign defense forces. And—what is certainly the biggest break with the past—Abu Dhabi is footing the bill.

Guadeloupe and Martinique in the Caribbean are more typical. They are considered part of France's national territory, like the states of the United States. Yet despite massive subsidies funded by French taxpayers, they have been the scene of so much unrest over the past few months that Sarkozy has postponed a planned visit several times. The islanders are not fighting for independence, mind you, just for better deals from Paris to compensate for the higher cost of living in these tiny markets that have grown dependent on imports from a distant mainland.

Altogether, France's overseas possessions add about 2.6 million people to its population and 120,000 square kilometers of land to its territory, and give France the third largest area of exclusive maritime rights in the world. They produce nickel ore and codfish, they provided testing areas for atomic weapons in the past and are the site of launching pads for space exploration to this day. Yet whatever the benefits, the responsibilities and costs are greater. "Through the 1980s and even into the 1990s, some of these arguments carried real weight," says Robert Aldrich, author of Greater France: A History of French Overseas Expansion. Now, however, they are mainly a drain on the French -budget, costing an estimated €16.7 billion per year. "In some ways," says Aldrich, "they are like old family jewels, perhaps not so valuable in monetary terms, though with a certain sentimental value."

Sentimental indeed. In the latter half of the 1980s, New Caledonia was on the verge of full-scale insurrection. Earlier this year the contagion of unrest spread quickly from Guadeloupe halfway around the world to the French island of Réunion in the Indian Ocean. Undeterred, Paris pushed ahead this spring to make Mayotte, a tiny island between Madagascar and Mozambique, the 101st département of the French Republic. The residents will be taxed, and receive welfare benefits—mainly the latter—just like on the mainland. They will be fully represented in the French Parliament and will be able to vote in all elections, including the European ones, because they will be considered Europeans, too. And eventually they will have to observe all of France's and Europe's laws and regulations.

The ostensible reason Paris took this decision is because that's what the people of Mayotte want. When the whole of the Comoros archipelago voted on its future in 1974, the other islands went for independence. Mayotte went for … dependence. And in the referendum this March, the people voted overwhelmingly for even closer ties. In a wondrous bit of rhetorical excess, French Interior Minister Michèle Alliot-Marie said the whole show was "reaffirming the values that forge, today as yesterday, the unity of our Republic and our everlasting democracy."

Clearly the old "mission to civilize" endures, however culturally anomalous the results might be. Of the roughly 180,000 Mahorais, almost all are Muslims, and polygamy is widespread. But polygamy will now be against the law on Ma-yotte as it is in France. The problem of illegal immigration from the other Comoros islands to Mayotte, meanwhile, is enormous. Roughly a third of the population is considered, as the French say, clandestin. Many are pregnant women who risk their lives so their children will be born "in France" and be eligible for citizenship. The overall birthrate is such that in the next 15 years the population could reach 300,000. Already the maternity ward of the main hospital in Mayotte is France's busiest, with 20 babies born a day. Employment prospects for the kids as they grow up are slim. Of the 4,000 who enter the job market each year, only 1,000 find work. And then there's the position of the Islamic Republic of Comoros, which rules the other islands. It may be one of the most unstable governments in the world, but it claims that -Mayotte is still part of its territory, and so does the United Nations.

Indeed, attempts by the French to explain why France wants Mayotte verge on the surreal. Left-wing critics charge, with no apparent sense of irony, that the French mainland wants to exploit Mayotte for its vanilla beans and the aromatic oil of the ylang-ylang tree. If the real motive to hold on were its strategic naval value at the head of the crowded Mozambique Channel, then it's surprising a French base planned for Mayotte in the 1970s has never been built.

In fact, what made global strategic sense for Admiral Mahan in the 19th century, when he advised grabbing footholds in foreign lands, is not so logical today. In a world of missiles, nukes and Internet-inspired terrorists with box cutters, the projection of political influence is at least as important as the projection of force. The idea of empire is no longer plausible, the reality of it no longer credible. The problem is not just that old imperialists had no exit strategy, it's that in some places, there's no exit to be found.

With Tracy McNicoll in Paris

jueves, 5 de marzo de 2009

La Debacle de la Anexión

Por Dr. Rafael Cox Alomar
Abogado 

3 de marzo de 2009 

Muy cerca de nosotros, a sólo 425 millas al sureste de Puerto Rico, arden hoy en llamas las vecinas islas de Martinica y Guadalupe; consumiéndose en una hoguera de caos.

Y el detonante de este estruendoso estallido de violencia es un modelo político-constitucional que lejos de posibilitar el despegue económico de estas islas hermanas, ha propiciado la perpetuación de una economía de dependencia y de mantengo incapaz de generar suficiente riqueza y sin posibilidad alguna de canalizar esos recursos de forma justa y equitativa.

El caos que hoy se vive en las calles de Fort-de-France y de Pointre-à-Pitre constituye la punta de lanza de una crisis mucho más profunda y aún más dramática. Es la reacción visceral de un pueblo que despierta a la cruda y amarga realidad de que tomó el camino equivocado; que en lugar de crear una relación política con París que se ajustara a sus realidades geográficas, demográficas, sociales, económicas y culturales, se abocó ciegamente por el camino de la anexión sin aquilatar las consecuencias.

Los martiniqueños y guadalupanos son hoy minoría en su propia tierra; víctimas de su indefensión política. Importante lección para los puertorriqueños. Desde finales del pasado mes de enero, las noticias que llegan de Martinica y Guadalupe son alarmantes: huelga general en ambas islas, motines, cierre de los puertos y aeropuertos, suspensión de todo intercambio comercial (al momento en ambas islas ya se han cancelado sobre 10,000 reservaciones turísticas), cierre de escuelas y universidades, enfrentamientos entre manifestantes y agentes del orden público, saqueos, quema de vehículos y de propiedad tanto pública como privada, rutas de tránsito obstaculizadas por barricadas, marchas de protesta multitudinarias de hasta más de 65,000 personas (cifra realmente impresionante si tomamos en cuenta que estas islas no cuentan con más de 450,000 habitantes cada una).

A tal grado ha llegado la crisis, que desde Francia han arribado a suelo caribeño contingentes de seguridad, activados por el propio Presidente Sarkozy, para intentar estabilizar la situación y el propio Yves Jégo (ministro de asuntos ultramarinos de Francia) se ha desplazado a Guadalupe para negociar con sus conciudadanos franceses en el Caribe una salida a la crisis. Muy poco y muy tarde.

Con un altísimo costo de la vida --- en donde los precios de gran parte de los artículos de primera necesidad son mucho más caros que en Francia (fluctuando entre 30% y 60% por encima de la media francesa); con una escala salarial considerablemente más baja que en la metrópolis; y con una tasa de desempleo que en ambos casos se acerca al 25% (comparada con 8% en Francia) --- el índice de desocupación más alto de la Unión Europea superado únicamente por la isla de Reunión --- la brecha que separa a Guadalupe y Martinica de las demás regiones francesas se hace cada día mayor y por consiguiente aún más insostenible.

La anexión de estas islas a Francia (como departamentos o estados en el modelo norteamericano), lejos de crear las condiciones para mayor autosuficiencia económica y capacidad de gobierno propio, lo que ha hecho es perpetuar el coloniaje y la dependencia. Ni el derecho al voto por el presidente francés ni la representación ante la Asamblea General y el Senado en París han emancipado a estas islas de sus graves males.

Todo lo contrario. Ha sido precisamente la ausencia de poderes a nivel local para ceñir una ruta de futuro a través de la cual transitar de la lógica de la dependencia a la lógica del desarrollo económico endógeno lo que ha detonado esta crisis.

Desde que en 1946 Martinica y Guadalupe, a diferencia de las antillas holandesas y británicas, prefirieron anexarse a su viejo amo colonial en lugar de articular un proyecto autonómico innovador, se ha disparado aún más la concentración de la riqueza y la tenencia de tierras en unas pocas manos metropolitanas (cual apartheid económico), a la vez que se ha hecho más evidente la ausencia de oportunidades para los nacidos en aquellas islas --- quienes hoy compiten por vivienda y empleo desigualmente con sus conciudadanos continentales.

No sorprende entonces que a más de sesenta años de la ratificación por parte de la Asamblea Constituyente francesa de la loi d'assimilation no existan partidos anexionistas con poder político ni en Martinica ni en Guadalupe. Hasta el propio Aimé Césaire, indiscutido arquitecto de la anexión, rechazó tajantemente su propia criatura para abrazarse al ideal autonomista. El clamor que se respira hoy en el Caribe francófono es por la consecución de mayores poderes políticos. Esa es la consigna.

Tanto las penurias de Martinica y Guadalupe, así como la quiebra hoy de 46 de los 50 estados de los Estados Unidos, demuestran que la estadidad no es la panacea económica que el liderato anexionista nos quiere hacer creer. Esa concepción ya casi mítica en el imaginario estadista de que la estadidad es para los pobres es pura ficción.

Más pobres y menos producción, ese sería su saldo final en Puerto Rico. En su obsesión por hacer de Puerto Rico el primer estado hispano ese liderato ha perdido de vista que no puede ser el status para el país sino el país para el status; que lo fundamental para Puerto Rico es zafarse de la camisa de fuerza que presupone la estadidad, allegándose mayores poderes políticos para poder afrontar los difíciles retos del presente con mayor soltura y flexibilidad. Delimitar las fronteras de ese nuevo proyecto autonómico constituye hoy la tarea impostergable de los puertorriqueños de esta parte del siglo 21.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Desde su estatus de Nomádica, La tribu comenta sobre la política puertorriqueña

Ayer no voté en las elecciones de Puerto Rico.  Cierto, no he estado en el país desde mediados de julio pero mi extensa ausencia demuestra que sí pude haber hecho los trámites para votar ausente.  Pero no lo hice porque quería mantenerme alejado de todo el torbellino político, quería estar en paz en Buenos Aires disfrutando la dicha de perderme otro evento eleccionario en mi país.




Si participaba hubiese votado por el PIP porque mi conciencia así siempre me lo ha dictado.  Pero en términos prácticos y para ayudar a propiciar un cambio genuino hubiese votado por Rogelio y su PPR.  Siempre he sido y seré independentista, pero me alegro que ayer el PPR haya sacado más votos que el PIP. El idealismo cerrado de la cúpula de ese partido se tornó ayer más evidente que nunca.  Rubén y Fernando ya dieron lo que tenían que dar en el 2000 con lo de Vieques.  Ver a un Rubén nuevamente frente al micrófono es ver a un abuelo resondrando a los nietos sobre lo malo que es el Wii y el iPod porque nada es mejor que el radio.  Así lo vi yo ayer.  Edwin y el nuevo liderato que se ha formado bajo la tutela de Rubén tiene que romper con él para salvar el PIP.  El problema no es el partido, son las ideas mohosas y el virus de inacción y conformismo de Rubén y Fernando.  La base del partido tiene que elegir a un nuevo presidente.  La inscripción del PPR y este quinto fiasco del PIP es más que una lección, es la alarma para genuinamente traer un cambio radical en el partido y en el independentismo para romper con el pasado y con el elitismo y crear un nuevo manifiesto independentista para el S. XXI.  El MINH debe igualmente repensar su apoyo a candidatos populares y dejar de vivir en la Guerra Fría:  Cuba, y menos Venezuela, no son amistades útiles para adelantar la independencia.  No sugiero romper con los lazos que se han forjado históricamente, pero sacarlos del carrito de enfrente, buscar otros amigos, como la mayoría de los puertorriqueños.  La independencia significa no depender de Estados Unidos, por lo tanto tampoco podemos depender de los cubanos y venezolanos para llevar a cabo nuestra lucha.


En cuanto a Aníbal Acevedo Vilá y su primera -y bien merecida- derrota electoral hay una gran moraleja:  el ELA y ELA mejorado han llegado a su fin.  Lo que hace falta es un giro total del PPD hacia la soberanía de Puerto Rico.  No soy de los que le achacan la derrota de AAV al encontronazo que tuvo con los federales y a su discurso en el Coliseo de Puerto Rico, más bien, la gente votó por Fortuño por la aparente ineficacia del ejecutivo popular durante este pasado cuatrenio.  Muchos habrán votado por Fortuño por el miedo provocado por la mera mención de AAV de la palabra soberanía, pero esos no son la mayoría.  Al final convenció más el mensaje de cambio de Fortuño (por más vacío que sea y será).  AAV vio lo nefasto que puede ser el aparato federal en la Isla y como figura máxima del PPD debe, junto a Willie y demás soberanistas populares, revisar dónde está su conciencia y dónde radica el verdadero cambio.  Fortuño es más de lo que estamos acostumbrados:  otro gobernador de la colonia que por su historial y falta de agallas para resolver con creatividad y sin miedo los problemas que nos estrangulan (el tráfico de drogas, la pobreza, el desastre ecológico, los derechos civiles y el colonialismo), recurrirá a las mismas recetas de siempre fomentadas por el gobierno federal en colaboración con su ya legendario servilismo hacia los grandes intereses económicos.  Será otro impotente más como casi todos los anteriores, inclusive, como el mismísimo AAV.  Este ciclo de cambios de partidos en el poder se seguirá repitiendo hasta que varios sectores (quizás el PPR, un PIP recreado, unos populares soberanistas o un movimiento social de vanguardia) vea críticamente el estado de Puerto Rico y su relación con Estados Unidos y el mundo y se mueva a crear un proyecto nacional puertorriqueño.  Eso ni la ola positiva de Obama en EE.UU. ni el falso cambio que traerá Fortuño (¡es el mismo estribillo de Rosselló, por Dios!) lo podrán provocar. Obama, después de todo, es el jefe de Fortuño y a Obama no sólo no lo elegimos nosotros, sino que como todo presidente estadounidense, su principal interés será su nación:  los Estados Unidos de Norteamérica. 

domingo, 21 de octubre de 2007

Coloniaje y estadidad: Martinica, Bermuda y Puerto Rico

Muchos consideran que hablar del estatus político de Puerto Rico es un cliché. Mi respuesta es que lo sería si no fuéramos una colonia. No sólo nuestra metrópoli, los Estados Unidos de América (EUA), lo ha reconocido en el Informe Interagencial de 2005, sino que hasta los mismísimos populares (y menos recientemente los penepés) ya no tienen reparos en llamar al Estado Libre Asociado (ELA) colonia. "We are back to step one", o sea, de vuelta al 1953 cuando se solapó la ignominia del coloniaje a nivel internacional ante la ONU con el invento del ELA. A la ONU fueron juntitos los populares y los penepés con los estadounidenses para defender al ELA como un experimento nóvel y liberar a los EUA de los informes que anualmente rendía a la ONU sobre el estado de su posesión colonial más grande, Puerto Rico.

A propósito de la reunión que este martes se celebra en Casa Blanca con los líderes de los partidos políticos puertorriqueños en torno al estatus, La Revista de El Nuevo Día ha publicado dos artículos que tratan sobre nuestra condición colonial. Uno lo escribió Edgardo Rodríguez Juliá en su excelente columna
Guaynabo City Blues y el otro, titulado La 'estadidad' no termina el colonialismo, trata sobre cómo en Martinica, inclusive luego de advenir a la departamentalización francesa en 1946 (lo que equivaldría, en nuestro caso, a la estadidad con EUA), perdura un sentimiento de inconformidad y confusión entre las lealtades políticas y culturales, además de una serie de problemas sociales y económicos. En 1949, a sólo tres años de la integración de Martinica con Francia, Aimé Césaire declaró: "a partir de ahora, la contradicción se va a exacerbar y estallar frente a los ojos de todos, entre la nueva fórmula política que se le dio a este país y la realidad económica-social y administrativa, fórmula que ustedes no tuvieron la valentía de modificar, fórmula que será colonial y yo diría que hasta colonialista misma". Des origines de la nation martiniquaise – Camille DARSIERES, coll. Thèse & textes DESORMEAUX.

Lo curioso del caso es que sesenta y un años después de la 'estadidad', el Presidente de la región de Martinica, Alfred Marie-Jeanne, pertenece al Movimiento Independentista Martiniqueño. En una situación similar se encuentra Bermuda, como verán en el siguiente artículo que publiqué el año pasado.

Una lista de agravios
Por: Luis A. Ponce
Perspectiva
El Nuevo Día – viernes, 16 de junio de 2006

En nuestro hemisferio hay otro archipiélago que junto al de Puerto Rico es una de las colonias más antiguas del mundo. Me refiero al archipiélago de Bermuda, un territorio de Ultramar de la Corona inglesa. Muchos puertorriqueños desconocen los procesos políticos e históricos de dichas islas que se encuentran frente a las costas de Carolina del Norte. Desconocen que el eficiente sistema colonial británico ha permitido la formación de un gobierno local verdaderamente autónomo. La corona británica sólo se encarga de los asuntos diplomáticos y la defensa.

Un dato interesante es que la constitución vigente en Bermuda, ratificada en 1968, fue redactada con la independencia del archipiélago en mente.

Aunque la independencia nunca se materializó (fue derrotada abrumadoramente en el plebiscito de 1995), Bermuda ostenta su propia moneda, es miembro asociado de CARICOM (oportunidad que fue denegada a Puerto Rico por el Departamento de Estado Federal) y, sin poseer industrias ni recursos naturales explotables, tiene un desempleo bajísimo (5%) y un ingreso per cápita similar al de los Estados Unidos. El gobierno en poder, dirigido por el premier William Alexander Scott, ha retomado el tema de la independencia.

En Puerto Rico, las limitaciones del ELA son muchas. EE.UU. nos controla de tal manera que hasta los británicos nos llaman "Welfare Island" (The Economist, 27 de mayo al 2 de junio). Además de demostrar la falta de libertades políticas y económicas que sufrimos en comparación a las islas Bermuda, esta exposición nos lleva también a concluir que Estados Unidos, en su afán de distanciarse lo más posible de su antigua metrópoli (Gran Bretaña), ha fracasado como administrador colonial. Nos compete ahora a los puertorriqueños denunciar estos agravios. Si caen nuevamente sobre oídos sordos, nos veremos forzados a tomar las riendas de nuestro destino. No podemos seguir malgastando el tiempo.

Más notas mías a modo de discusión...

Los independentistas en este país nos tenemos que dar cuenta de la importancia que tienen las elecciones en la colonia. Sino es para adelantar la causa independentista, por lo menos lo es para enviar un mensaje. La estrategia de no participar en las elecciones o de no votar por el único partido que defiende la independencia no ha rendido ningún fruto, sino que le ha servido a los enemigos de la soberanía nacional. Las no tan brillantes ejecutorias del PIP es materia de otra discusión, pero hasta que no se formé otro partido electoral independentista, es preferible votar por el PIP que votar por colonialistas o abstenerse. Los ejemplos de Bermuda y Martinica representan un modelo a seguir porque aún sin ser independientes, sus líderes electos más importantes favorecen la independencia de sus respectivos archipiélagos y eso es un mensaje poderoso, independientemente del grado del poder que se ejerza. A ver si todas la organizaciones independentistas recapacitan y para las elecciones del 2008 se presentan unidas en un frente amplio soberanista. Por la independencia siempre es mejor sumar que restar.

martes, 29 de mayo de 2007

Miss Universe y la aldea global

Luis A. Ponce
Diplomado en Relaciones Internacionales

La bienvenida que el gobierno de Puerto Rico organizó para Zuleyka Rivera, Miss Universe 2006, y el multitudinario recibimiento que el pueblo le ofreció demostraron una vez más el gran orgullo que todos los puertorriqueños sentimos cuando los nuestros triunfan y se destacan a nivel internacional. Esta muestra de fervor patriótico, que rápido se convierte en comidilla para los políticos y politiqueros por igual, puede abonar a una discusión seria sobre las prioridades que tienen el gobierno y los líderes del país para el desarrollo económico, social y cultural de nuestra gente en todas las disciplinas que cultiva el ser humano.

Lamentablemente, ganar coronas en certámenes de belleza o medallas en competencias deportivas no contribuye a solucionar los problemas que aquejan a nuestra sociedad. Por el contrario, nos brindan una excusa para olvidarnos de ellos, para el baile, la botella y la baraja. Antes de Zuleyka, cuatro soberanas trajeron a casa una corona y acaso ¿la violencia contra la mujer disminuyó? No sólo ha aumentado, sino que el abuso contra ellas e infantes ha llegado a proporciones horrorosas como los crímenes que se cometieron durante este verano evidenciaron. ¿Cuántos triunfos nuestros atletas han cosechado y acaso ha mejorado la educación física en las escuelas públicas del país? Nuestros dirigentes se toman fotos con reinas y atletas, hablan de lo como “le comemos los dulces” a todo el mundo y acabado el carnaval olvidan sus palabras.

Esta memoria corta de nuestros gobernantes –y de nosotros, los electores– ha perjudicado el desarrollo de nuestra Isla. Un país que está buscando atraer más inversiones extranjeras para crear empleos y venderse como el puerto de distribución de productos chinos para Latinoamérica no puede depender únicamente de una delegación deportiva y franquicia de Miss Universe para representarlo en este mundo globalizado. Sin embargo, por 54 años y contando, el Estado Libre Asociado le ha negado a Puerto Rico el derecho de insertarse al mundo y potenciar el desarrollo económico a través de la diplomacia y participación completa en los organismos internacionales.

Zuleyka nos ha brindado una nueva oportunidad para reflexionar en torno a lo siguiente: si ya hemos triunfado internacionalmente en los deportes, la música y las pasarelas, ¿qué nos impedirá representar y defender exitosamente –y con orgullo– nuestros intereses en los mercados mundiales y la política internacional?

[Nota: Este artículo fue publicado en octubre de 2006 en la sección Voces de El Nuevo Día. Lo publico hoy en el blog por dos razones: a) que el mencionado certamen se celebró ayer y paralizó a parte del país y b) que la Asociación Americana de Juristas, un organismo continental, ha aprobado en días recientes sendas resoluciones a favor de la autodeterminación y soberanía de Puerto Rico.

Pueden ver las resoluciones y el comunicado de prensa pinchando los siguientes enlaces:

-Conferencia de prensa de la Asociación Americana de Juristas , Capítulo de Puerto Rico (Lunes, 28 de mayo de 2007, 11:00 a.m.)

-Resolución del Capítulo de Puerto Rico a la XIVta. Conferencia Continental de la AAJ en La Paz, Bolivia, sobre la autodeterminación del Pueblo de Puerto Rico

-Resolución del Capítulo de Puerto Rico a la XIVta. Conferencia Continental de la Asociación Americana de Jursitas en La Paz, Bolivia, sobre la soberanía de los Recursos Naturales del Pueblo de Puerto Rico.]

miércoles, 16 de mayo de 2007

¡A tomar acción!: Ayude a las víctimas de ensayos nucleares del Pacífico

Saludos desde Mayagüez, Puerto Rico,

Durante la lucha en nuestra isla municipio de Vieques para que la marina de guerra de los EEUU cesara sus bombardeos, personas de todos los países del mundo nos brindaron su solidaridad. Una conferencia titulada "La Tierra es Vida" tuvo lugar en Vieques. Personas de Hawaii, Islas Marshall, Guam, Nuevo México y las Filipinas compartieron sus experiencias y nos brindaron su solidaridad a nuestra lucha.

Los EEUU ya no bombardea a Vieques. Sin embargo, dejó sus desperdicios tóxicos que siguen contaminando nuestras tierras. Sus operaciones de limpieza y descontaminación no cuidan adecuadamente el sistema ecológico de la isla. Tampoco usan la mejor y más moderna tecnología disponible para minimizar la contaminación.

Los habitantes de la Islas Marshall en el Pacificó son víctimas de 67 bombas nucleares "probadas" allí por el gobierno norteamericano. Estas "pruebas" se llevaron acabo durante el tiempo que Las Marshalls fueron un fidecomiso de la Organización de las Naciones Unidas bajo la "protección" de los EEUU. Los sobrevivientes de los cuatro atolones principales que fueron afectados formaron una organización llamada ERUB. El nombre esta formado por la primera letra de los nombres de los cuatro atolones. ERUB en la lengua de las islas quiere decir roto. Favor de ayudarnos a demostrar nuestra solidaridad con los habitantes de las Islas Marshall firmando esta petición de justicia.

A continuación encontrará una carta de un hermano hawaiiano pidiendo su solidaridad. Continúe la dirección cibernética de la petición de justicia para las Islas Marshall.

Desde el Caribe Nuestro hasta el Pacífico; de un extremo de nuestra Madre Tierra al otro, le pedimos a usted que firme esta petición. Es tiempo ya de que nuestros hermanas y hermanos de Las Islas Marshall obtengan la justicia que se merecen.

Gracias,

Mayagüezanos con Vieques
Mary Anne
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Saludos Familia,

Favor de firmar la petición exigiendo justicia para los sobrevivientes nucleares de Las Islas Marshall, muchos de los cuales están enfermos y no reciben el tratamiento médico adecuado ni la compensación monetaria protética por los EEUU, porque los EEUU rehúsa aumentar el dinero fijado para esta compensación.

Participé en la delegación a Majuro para la conmemoración del 51 aniversario de Bravo, la explosión nuclear más poderosa. La explosión destruyo islas enteras, desplazó poblaciones enteras de atolones y ha causado una catástrofe ambiental en la salud de estos pueblos. Los sobrevivientes se están organizando para empujar a los gobiernos de los EEUU y de Las Islas Marshall a que hagan justicia Necesitan ponerle mas presión al gobierno de los EEUU para que acepte la petición para fondos adicionales para incrementar el fideicomiso que paga la reclamaciones por daños nucleares. Es solo un vendaje, pero es lo menos que el gobierno de los EEUU puede hacer por su política genocida en Las Islas Marshall.

Esto es un pedido urgente. Muchos de los sobrevivientes se están muriendo prematuramente por enfermedades relacionadas a la actividad nuclear y los recién nacidos de estas generaciones subsiguientes están heredando esta enfermedad.

Si usted quiere firmar esta petición electrónicamente, favor de visitar esta dirección:
http://www.thepetitionsite.com/takeaction/527291025

Gracias,

Kyle Kajihiro

domingo, 15 de abril de 2007

Las dos soberanías


Comentario al artículo «¿Y el hombre dónde estaba?», publicado hoy en La Revista de El Nuevo Día por Mario Vargas Llosa.

«Pero me temo que . . . el factor cultural constituya un obstáculo mayor para que un hombre o una mujer puedan romper con la tiranía de la tribu».
- Mario Vargas Llosa

¿A qué «tiranía de la tribu» se refiere Vargas Llosa? Pues al encasillamiento del individuo en identidades colectivas, a la sectarización (vean la negatividad que estos dos nombres cargan) del ser humano. Una práctica peligrosa porque según Amartya Sen (Premio Nobel de economía) y Vargas Llosa lleva al «fanatismo de quienes se consideran superiores» y atenta contra la soberanía de los seres humanos.

Esta interpretación es cierta porque a la vez que nos pensamos partes exclusivas de una multiplicidad de grupos, nos vamos arrinconando en subculturas, religiones y etnias, y nos olvidamos del otro, del que precisamente se encuentra “outside our box”. El libro de Sen y este escrito de Vargas Llosa llaman a que dentro de su individualidad el ser humano busque la amplitud necesaria que lo ayude a matar la deshumanización, ese ‘extranjero’ que todos llevamos dentro y que ha sido el causante que nuestra historia sea una oda a la tragedia de guerras y conflictos. (Vargas Llosa escribió en 1988 un ensayo sobre la novela de Camus titulado, «El extranjero debe morir», el cual recomiendo leer).

Para usar un vocablo del derecho internacional –y a esto es lo que se refiere Vargas Llosa cuando escribe que «una persona pueda elegir su soberanía»–, las distintas identidades que heredamos y asumimos nunca deben coartar el derecho a nuestra autodeterminación como individuos. Esta autodeterminación se accede gracias a la soberanía individual que es el derecho a escoger lo que somos y lo que queremos ser. Esta actitud explica el rechazo que Vargas Llosa siente hacia el nacionalismo, las dictaduras y el fanatismo en todas sus vertientes y la que le ha ganado tantos enemigos y críticos a Vargas Llosa en Latinoamérica. Este rechazo al pensamiento liberal del peruano-español muchas veces se basaba en argumentos hechos por individuos que precisamente se abrazaban –y todavía se abrazan– a posturas arcaicas del nacionalismo, la cultura y la identidad. Sin embargo, parte de la crítica que hoy día recibe Vargas Llosa es válida, sobre todo cuando el centro de la misma aborda las nuevas corrientes políticas continentales que apelan a ciertos grupos étnicos y sociales. Un cambio que tanto él como otros analistas han hecho todo lo posible por desacreditar al asignarle características negativas a la palabra populista, como si elegir gobiernos con el apoyo popular sea una desgracia.

El tiro le ha salido por la culata porque aunque ningún gobierno sobre la faz de la tierra es perfecto (y algunos de los que se han instaurado en Latinoamérica, como el de Chávez, ya están demostrando vicios de ideologías desacreditadas), lo cierto es que estos gobiernos fueron elegidos mayoritariamente por los pueblos ejerciendo el otro tipo de soberanía que Vargas Llosa y otros comentaristas de derecha muchas veces subestiman: la soberanía política de los pueblos.

Las dos soberanías, la individual y colectiva, son imprescindibles, porque si bien todos tenemos derecho a la identidad que escojamos, también, y cito a Vargas Llosa, «pertenecemos a muchas colectividades» y una de ellas es nuestra colectividad de pueblo y nación. Una depende de la otra. Sin soberanía individual un colectivo no puede autodeterminarse y aspirar a la soberanía política plena y sin esa soberanía política plena, el individuo de ese colectivo no puede participar de la globalización y la economía de mercado en condiciones de igualdad. A fin de cuentas, apoyar la soberanía política, reafirmarse en una de nuestras múltiples identidades, no es retroceder en el tiempo y apoyar el «descuartizamiento de la humanidad». Es, precisamente, lo contrario: celebrar el multiculturalismo y «permitir que la libertad pueda ejercitarse por todos».

Tomemos al toro por los cuernos. O sea, hablemos de Puerto Rico
¿Acaso los puertorriqueños no cabemos en ese todo? Puerto Rico tiene el derecho de disfrutar de su libertad. Libertad que no se ha atrevido a ejercer por 514 años. Porque libertad no es escoger no ser libre.

No hemos accedido a la soberanía política y por ende no hemos participado de las nuevas dinámicas internacionales. Esto nos imposibilita gestar un proyecto nacional que nos inserte en las corrientes globales de vanguardia y que provea un abanico más amplio de opciones para atajar nuestros problemas colectivos.

La soberanía para Puerto Rico no es un llamado nacionalista ni mucho menos anti-estadounidense. La soberanía colectiva de Puerto Rico es el paso impostergable para respetar la soberanía individual de todos los puertorriqueños. Así celebraremos la hibridación y acabaremos con los elefantes blancos de la «cultura puertorriqueña monolítica» creada por el ELA para alimentar un falso sentido de libertad. Y así habilitará un proceso que erradique los males que Vargas Llosa muy bien deplora (el fanatismo, la intolerancia, la dictadura, el abuso de los derechos humanos). Males que vivimos en Puerto Rico y que son producto directo del coloniaje.

sábado, 24 de marzo de 2007

El asesinato político es terrorismo

A la memoria de Santiago "Chagui" Mari Pesquera, en el trigésimo primer aniversario de su asesinato.

La confabulación de los servicios secretos y de inteligencia norteamericana con los grupos derechistas cubanos en Puerto Rico explica que hasta esta fecha no se haya esclarecido el asesinato de Santiago "Chagui" Mari Pesquera y la de varios otros puertorriqueños y cubanos identificados con la lucha por la independencia puertorriqueña. Y es que, como hoy dijo don Juan Mari Brás, padre de Chagui, el día que se haga público el terrorismo de estado por parte de los norteamericanos en Puerto Rico, se entenderá más a fondo nuestro problema colonial.

En años en que los puertorriqueños de todas las ideologías políticas han alzado la voz para denunciar la condición colonial del ELA, pensar que una nación que ejerce poder sobre otra lo hace por principios humanitarios y de caridad es una vil irresponsabilidad y una deformación de la realidad. Estados Unidos nos ha mantenido como colonia porque así lo ha querido y ha usado toda su maquinaria económica, política y militar para mantenerlo de esa manera.

¿Cómo es posible que el expediente de Chagui haya desaparecido del Departamento de Justicia? Luego de que el caso haya sido supuestamente cerrado en el 1981 con la condena de Henry Walter Coira Story y de que se haya reabierto en 1984, un expediente de esta magnitud no se puede desaparecer accidentalmente. En este asesinato, como se concluyó desde el comienzo, hay otros individuos y entidades involucradas. Los Estados Unidos lo saben y por eso el archivo ya no aparece.

Esta desaparición se torna más curiosa porque ocurre en momentos en que el Secretario de Justicia estadounidense este -como lo estuvo Rumsfeld- en una crisis por haber encubierto el proceder ilegal de varios agentes del FBI y de fiscales de su departamento en esta Guerra contra el Terrorismo.

Estos ejemplos nos llevan a cuestionar los matices del terrorismo, ese vocablo que pasará a la historia como el más -y peor- utlizado de principios de Siglo XXI. Y aunque haya individuos y goberinos que trivialicen o exageren el estado actual del terrorismo internacional, lo cierto del caso es que el terrorismo siempre ha incluido el asesinato político. Por tanto, es hora de reconocer y denunciar que el coloniaje en Puerto Rico no es sólo una anomalía del derecho internacional que atenta nuestros derechos humanos, sino que ha creado el ambiente propicio para la existencia y ejecución de actos terroristas por parte de la potencia regente en Puerto Rico, los Estados Unidos de Norteamérica.

viernes, 26 de enero de 2007

¿Quién es la reina de la fritanga?

A Roy Brown lo censuraron en las ondas radiales porque en su último éxito de Navidades la palabra 'chicho' estaba incluida en el coro. Bien se sabía que ese 'chicho' no hacía referencia el acto de ... , sino que nombraba esa muy boricua protuberancia del exceso de grasa producto del también muy nacional deporte de la fritura.

¿Me censurarán cuando ahora me disponga a ventilar que la empanadilla de pizza se convierta en compeñera de nuestro bacalaíto, dejando a un márgen la muy afroboricua alcapurria? Baso esta propuesta en los hechos oculares presenciados en estas pasadas Fiestas de la Calle San Sebastian y, en fin, en cualquier tipo de actividad bebelatera que se efectúe en este archipiélago. Además, no es secreto que hasta en Piñones -al que deben denominar, si es que no lo han hecho ya, con el nombre de El Camino de la Fritanga- se vendan las susodichas empanadillas.

La empanadilla de pizza es la muy bastarda heredera del muy español (en realidad mozárabe) pastelillo de queso. La empanadilla, con su relleno grasoso, elástico y artificial, es producto de los que algunos en Puerto Rico se atreven a llamar globalización.
Pero en Puerto Rico, globalización es un eufemismo. Hablemos claro. Hablemos de coloniaje. Y no es que esté en contra de la globalización. Todo lo contrario: Puerto Rico debe insertarse de lleno a los mercados internacionales y tener una presencia diplomática en cuanto foro y organización supranacional pueda participar. Pero a la Isla todavía ser una colonia, al su soberanía estar restringida y mediatizada por otro estado, lo que se da y ocurre en Puerto Rico es una globalización mediocre y a medias. Solamente tenemos lo peor de un sólo mundo.
La empanadilla de pizza avanza por doquier y ya hace rato se adueñó de nuestras meriendas escolares. La alcapurria está en peligro. Si hasta en Piñones está amenazada es hora de hacer algo. Hay que volverla a hacer reina de la fritanga boricua.

La tribu errante