"...[E]l vacío de la casa se les presentaba como un animal dispuesto a tragarse cualquier sonido..." La tribu existe para combatir ese vacío y preservar los sonidos.
martes, 31 de julio de 2007
Alejandro Tarre, invitado de La tribu, y su Diario de Tailandia (Parte I)
(Segunda de dos entradas. Vea la primera aquí.)
A pesar de que fue derrocado en un golpe de Estado el pasado septiembre y desde entonces reside en Londres (desde donde anuncia, durante mi estadía en Bangkok, su intención de comprar el equipo de fútbol Manchester City), todavía se siente en Tailandia la presencia de Thaksin Shinawatra. Todas las mañanas, mientras espero a que mi esposa se despierte, leo la sección política de los dos principales diarios en inglés y constato que el popular ex primer ministro sigue en el centro del discurso público, como si aún presidiese el país o como si el golpe hubiese ocurrido ayer. El día de mi llegada se llevó a cabo una manifestación pro-Thaksin cerca del Gran Palacio, a la que asistieron miles de sus seguidores.
¿Quién es Thaksin? ¿Quién es esta persona al que la mayoría de los tailandeses llaman por su primer nombre y que algunos han apodado “Cara Cuadrada”? Como venezolano, varias cosas llaman mi atención sobre este líder. Thaksin es, como Hugo Chávez, una figura divisoria que ha polarizado al electorado de su país. También como Chávez, Thaksin es uno de los líderes más populares de la historia reciente de su país y su base de apoyo reside en los sectores pobres y rurales, los cuales se han visto beneficiados por sus programas sociales –programas tan populares que ahora la junta militar trata de apropiárselos. Y como el teniente coronel venezolano, Thaksin se las ingenió para intimidar a los medios y trufar con sus seguidores el consejo electoral y las cortes, y así aplicar la ley selectivamente o doblegarla para su propio beneficio.
Sin embargo, a diferencia de Chávez –y esta diferencia es importante–, Thaksin es capitalista hasta la médula: un exitoso empresario que se hizo millonario antes de volver la vista a la política. Es difícil imaginarse a Thaksin diciendo como Chávez que “ser rico es malo” o instando a sus seguidores a desprenderse de los bienes que no necesitan. Es difícil imaginárselo alabando a Marx, Mao o a la antigua Unión Soviética, y hablando de cómo el sistema capitalista vuelve a la gente egoísta y poco solidaria. A la inversa, es difícil imaginarse a un Chávez derrocado viviendo una vida de jetset en Londres y comprando un equipo de fútbol inglés. Es difícil imaginarse a Chávez vendiendo su parte en una empresa a un conglomerado extranjero por $1.9 billones libre-de-impuestos como lo hizo Thaksin –venta que ayudó en parte a precipitar el golpe de Estado que lo tumbó.
La junta militar, que se hace llamar el Consejo de Seguridad Nacional, ha prometido convocar pronto a elecciones libres. Pero esta es la única señal alentadora para quienes deseamos un reestablecimiento de la democracia en Tailandia y nos entristece la involución autoritaria en varios países del Sur y el Este de Asia. El partido Thai Rak Thai de Thaksin, el más popular del país, fue disuelto, y se han restringido libertades de reunión y movimiento, así como censurado medios de comunicación pro-Thaksin. En la nueva Constitución, que la junta ordenó para supuestamente reparar las lagunas que Thaksin aprovechó para abusar de su poder, ya se han incluido leyes cuya intención es claramente aumentar el poder de los militares.
Todo esto tiene un tufillo que reconozco. Leyendo todos los días sobre lo que ocurre aquí y esforzándome por entender la posición de ambos lados, comprendo que la situación actual en Tailandia, al igual que la de Venezuela, saca a relucir una imperfección, ineludible, del sistema democrático (esa “paradoja” sobre la cual Popper escribió con tanta elocuencia). ¿Qué pasa cuando un líder popular, que ha ganado numerosas elecciones, aprovecha su popularidad para erosionar las instituciones que limitan su poder y son esenciales para el buen funcionamiento de cualquier democracia? ¿Qué pasa cuando esas instituciones que podrían ser utilizadas para castigar abusos de poder son monopolizadas por los perpetradores de estos abusos?
Esta complicada situación sólo tiene dos salidas. La primera es un golpe de Estado, una acción que sólo es posible si el gobierno todavía no se ha apoderado de las fuerzas armadas. El problema de esta opción, favorecida, para mi sorpresa, por mucha gente en Bangkok, incluyendo el rey y la clase media, es que los perpetradores del golpe muy probablemente van a gozar de un poder con menos limitaciones que el del gobierno derrocado. Es sumamente riesgoso confiar en la buena voluntad de los golpistas que, como se está viendo ahora en Tailandia, pueden ser rápidamente seducidos o corrompidos por el poder y nunca van a aceptar unas elecciones libres que puedan entronizar de nuevo al líder cuyos abusos motivaron, en primera instancia, el golpe de Estado. Muchos, incluyéndome, dudan que Pedro Carmona en Venezuela tuviese ínfulas de dictador. Pero ¿qué hubiese pasado si, después de convocar elecciones libres, Hugo Chávez hubiese aparecido otra vez como líder en los sondeos? ¿Qué hubiese hecho Carmona, líder del golpe y en ese momento dueño de todas las instituciones, frente al riesgo de una victoria chavista que pudiese amenazar su futuro y quizá hasta su vida?
Eso nos deja con la segunda alternativa, en mi opinión la más sabia: un esfuerzo de la minoría por convencer a la mayoría que apoya al dictador de que la libertad debe estar por encima de las políticas de cualquier líder, por más acertadas que ellas sean, y de que el progreso y la democracia, como lo demuestran los países más estables y avanzados del mundo, son dos cosas perfectamente compatibles.
También, reconociendo el hecho de que las dictaduras, como las democracias, nunca son perfectas, la oposición debe aprovechar al máximo los reductos todavía disponibles para limitar los abusos de poder y frenar, y si se puede revertir, las tendencias totalitarias del gobierno. Es decir: utilizar los mecanismos democráticos todavía disponibles para socavar el poder y la popularidad del dictador. En la Tailandia de Thaksin aún quedaban muchos de esos reductos, y en Venezuela, aunque cada vez menos, todavía los hay.
Esta segunda salida, la que elude el golpe de Estado, es quizá riesgosa, pero es para mí la mejor de las dos. Es la que yo propongo para Venezuela y es la que, en mi humilde opinión de visitante de este gran país, ha debido tomar la oposición de Thaksin en Tailandia.
Alejandro Tarre (Caracas, 1975) se desempeña como columnista, periodista y editor en varios medios y casas editoriales de Venezuela y Estados Unidos. Desde 2003, reside en Washington DC. Puede escribirle a: aletarre@hotmail.com
miércoles, 25 de julio de 2007
YoYo, MeMe, MoiMoi, EuEu

1. La escritura
Me gusta escribir en cualquier pedazo de papel, cartón, tela o servilleta que tenga en frente. Claro, también escribo en mi ordenador, aunque en muchas ocasiones ese es el último paso: la pantalla y el teclado se convierten en instrumentos de trascripción más que de creación. Escribo para complacer mis voces y, a veces, para enfrentarme a alguien y, con las palabras, realizar un duelo. Escribo porque, creo, es lo mejor que sé hacer.
2. Cocinar, comer y conversar
Sí, así juntas es como me gustan, si no, se vuelven en actividades rutinarias, sin un significado más allá del elemental y cotidiano. Me gusta cocinar mientras pico y converso; conversar mientras me siento a la mesa y bebo. La cocina se convierte en otro tipo de arte ejecutado con las manos y en un verdadero acto de amor.
3. Las Relaciones Internacionales
La curiosidad me llevó a otros mares y a miles de páginas alejadas de la tierra de la literatura, y, bueno, de esta ínsula llamada Puerto Rico. Vi en las relaciones internacionales y en las normas y barbaries que las rigen (diplomacia a veces, guerra mucho más a menudo) una oportunidad de utilizar en una misma disciplina los idiomas, la cultura, la historia y las tradiciones para entendernos mejor y devolvernos algo de la esperanza perdida.
4. Leer en mi terraza
En mi terraza siento que no estoy en Bayamón y muchas veces, en vez de terminar las lecturas que inicio, termino hablando con mi perro (un husky siberiano). Gajes del oficio de fabulador.
5. No tomar fotografías
Soy lento en absorber la tecnología. Por ejemplo, mientras muchos de los compañeros blogueros crearon el suyo hace años, el mío solamente tiene siete meses. Pues lo mismo me pasa con las fotos, pero peor. Simplemente no está en mi cabeza tomar fotos, y eso que me gusta que me fotografíen. Las fotos que tengo muchas veces son tomadas por otras personas. Yo pienso en otras cosas cuando visito y viajo a otros lugares. Tomar fotos está al final de mi lista. Me pierdo en el momento, en los recuerdos y en las palabras.
6. Observar: Así aprendo
En esto soy bien científico. Me deleito en observar a la gente, los paisajes, mi casa, la calle, la ciudad. Así lo estudio todo. Observo y aprendo. Así he entendido muchas cosas y escrito otras más.
7. Soñar y dormir (no es lo mismo)
Como más rico consigo dormirme es pretendiendo que voy a leer un libro en la cama. Acomodo las almohadas debajo de mi cabeza para facilitar la lectura (bueno, en realidad el sueño), abro el libro y empiezo a leer. Y leo por unos minutos, me adentro en la lectura, pero cuando empiezo la próxima página, los ojos se me empiezan a cerrar y el pensamiento se me escurre hacia otras imágenes, escenas y recuerdos. Me adentro en esos recuerdos y en las ricas imágenes que me invaden y entonces me digo que voy a descansar la vista y el cuello por unos minutos y, marcando la página (porque me creo que voy a regresar a la lectura), cierro el libro, me quito los espejuelos y la segunda almohada debajo de mi cabeza. Y al cabo de un momento, no sólo duermo, sino que sueño y a falta de estar consciente, casi nunca los logro rescatar en tinta y papel.
8. Viajar y no sentirme extranjero
Será porque he viajado desde muy pequeño, soy mitad peruano, estudié fuera de Puerto Rico, o porque estudié idiomas extranjeros y me interesan las relaciones internacionales o porque simplemente me gustan los aviones, barcos, trenes y autos y hablar con personas de distintos trasfondos y culturas… Será por todo eso que me gusta tanto viajar y conocer lugares nuevos y vivir costumbres ajenas. Me gusta convertirme en el extranjero que se inmiscuye en la cultura visitada, el que se adapta y no rechaza, da la bienvenida y no huye. Esas vivencias, entonces, trato de adecuarlas a mi vida diaria aquí en Puerto Rico, para construir –como en Caguas– mi diminuto y pequeño país personal, en extranjería siempre.
Escojo a las siguientes personas (¿víctimas?) para que continúen con este YoYo: Nydia Antonia Russe, Anahí González, José Borges, C, Francisco Font Acevedo, Manuel Carrión, Melissa Figueroa y Malena.
1. Cada jugador comienza con 8 cosas sobre sí mismo.
2. Las personas que han sido seleccionadas por el jugador tienen que escribir en su blog 8 cosas sobre ellas y escribir las reglas.
3. Al final de tu escrito tienes que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog.
4. No te olvides de dejarles un comentario - que han sido seleccionadas para este juego - y leer su blog.
lunes, 23 de julio de 2007
Alejandro Tarre, invitado de La tribu, y su Diario de Tailandia (Parte I)
El mosaico abigarrado
(Primera de dos entradas)
Esta grande y caótica ciudad al principio me abruma. En la zona donde nos quedamos, cerca del Palacio Suan Pakkad y la casa de Jim Thompson, ciertas calles y avenidas se parecen a las del centro de Caracas en el tráfico, el ruido, el tumulto y el calor. Leo en la mañana en el periódico que Bangkok podría convertirse en un lugar “inhabitable” si no se implementan rápidamente planes para controlar el crecimiento urbano. Pienso en ese reportaje cuando veo más tarde fiscales de tránsito y motorizados con máscaras como las de los médicos para protegerse de las bocanadas tóxicas de los automóviles y los autobuses.
El calor es brutal. Después de un cuarto de hora caminando, tengo la camisa empapada en sudor y noto que la piel de mi esposa, demasiado blanca para este clima, muda a un rosado que resalta aún más su condición de turista. Me cruzo con varios hombres descalzos y desnudos de la cintura hacia arriba haciendo la siesta en los lugares más inverosímiles: aceras, paradas de autobús, capotas de automóviles. Me da la impresión de que el acto no es voluntario: el calor los derrotó. O quizá ya aprendieron que es inútil luchar contra el clima de esta ciudad y es mejor adaptarse a él, como un perro se adapta a los hábitos de su amo.
Pero el calor nunca me ha molestado tanto como el frío y después de un rato me olvido de él. Además, aquí sobran las distracciones. A cada rato se me acercan vendedores para ofrecerme sus productos –amuletos, estatuillas, ropa, frutas, relojes– con una tenacidad que no he visto en ningún otro lugar. A pesar del calor, uno me ofrece tomarme medidas para un esmoquin y otro, cuando me ve caminando con los brazos cruzados, aprovecha para colocar en mis brazos una bolsa de semillas. Como no acepta devolución, pero al mismo tiempo me pide dinero, no me queda más remedio que echar la bolsa al piso y tratar de aligerar la rudeza con un torpe gesto de hombros.
Aparte de los vendedores, observo en esta primer caminata otras particularidades, o motifs, que luego, en los próximos días, vería a cada rato y que ahora forman parte de mi imagen de la ciudad: los monjes envueltos con mantos azafrán (vi a un par con iPods), las camisas Polo amarillas, los coloridos tuk-tuk (motos-taxi de tres ruedas con un vagón atrás) y el énfasis en la monarquía y la religión que se manifiesta en las imágenes por doquier del adorado rey Bhumibol y esas figuras ubicuas de Buda que, con su expresión enigmática, pareciera vigilar desde arriba (siempre me vigila desde arriba) cada paso que doy. En una calle estrecha me detengo en un puesto de frutas para probar el durian, el lychee, el mangosteen y el rambutan (frutas que no tienen nombre en español). La que más me gusta es el mangosteen, que se parece al mamón caribeño, pero es por fuera más elegante y por dentro más dulce. Compruebo que, como me dijo una vez un amigo en Venezuela, el mamón es la hermanita fea del mangosteen.
Llego al Chao Phraya (“río de los reyes”) después de un viaje en el moderno skytrain. Los libros que leí las semanas antes de venir dicen que el río es la mejor manera de moverse en la ciudad y que allí la temperatura baja un poco. Uno asegura que, gracias al tráfico infernal, el Chao Phraya ha vuelto a ser lo que fue hace cien años: la autopista más ancha y conveniente de Bangkok.
No sé si estos libros exageran, pero me gusta el concepto del Chao Phraya Express, un metro-barco a través del cual es fácil, barato y sobretodo agradable transportarse entre los cinco distritos. Durante este primer viaje que hago en el Express, observando esta “autopista” que en vez de carros tiene pintorescos sampanes, barcazas y transbordadores, me pregunto porque esto no ha sido implementado en otras ciudades atravesadas por ríos. En el Chao Phraya uno no sólo descansa del calor y disfruta de la brisa y la cercanía con el agua, también uno se deleita con la hermosa vista de los lujosos hoteles (entre ellos el famoso Oriental), los mercados, las villas de la realeza y el espectacular Wat Arun que bordea el río.
Desde aquí, además, se pueden apreciar mejor los contrastes de la ciudad, en donde se entremezcla lo ordenado y lo caótico, la pobreza y el lujo, lo tradicional y lo moderno. La modernidad, esa que los detractores de la globalización ven como una amenaza por su tendencia a homogeneizar, se ha infiltrado en la ciudad, sobretodo en el centro, donde se ven imponentes edificios de oficina, rascacielos, hoteles y centros comerciales iguales o mejores a los de Washington DC, París o Londres. Pero Bangkok no pareciera temerle a esta influencia. La ciudad más bien incorpora lo nuevo sin complejo, como Nueva York ha incorporado a los chinos y a los italianos, haciéndolos parte de la ciudad y aceptando con los brazos abiertos su contribución. Después de todo, es ridículo pensar que esta modernidad va a acabar de la noche a la mañana con la firme personalidad de este lugar.
¿Me atrae todo esto? ¿Me mudaría a Bangkok a vivir? Sí, totalmente. El viaje en el río fue el zarpazo final, pero incluso antes de llegar aquí la ciudad ya me había seducido con su gente, su religiosidad, su ruido, su comida, sus tuk-tuk y su clima. Bangkok es como un mosaico abigarrado que al inicio nos disgusta por su insolencia, pero que luego, con el transcurso de las horas, comenzamos a apreciar por su riqueza. Pronto descubrimos que, como ocurre con esas mujeres que nos seducen con sus dientes torcidos o facciones asimétricas, esas incomodidades –la contaminación, el tumulto, el tráfico, el calor– son parte del encanto. Sin ellas la ciudad sería otra, quizá más conveniente, pero también más común y aburrida.
Esto, en particular, es lo que ocurre con el clima. Estoy convencido de que este calor denso que adormece y aboba es inseparable de la magia de esta ciudad. Sin este calor que apenas al salir de la nevera del hotel penetra todos los poros de mi cuerpo, secándome la boca y empapándome de sudor, Bangkok no fuese Bangkok. Este calor es desasociable del tempo aletargado que se siente en el río, en los templos y en el parque Lumphini, así como del maravilloso olor, ese olor en el que se entremezclan el sudor humano, la comida callejera, el aroma de las frutas, el humo de autobús y el agua sucia de los canales. Como el misterio y el erotismo, el calor y la sensualidad son cercanos aliados. Por eso, en este mélange sensual que es Bangkok, el calor es un elemento indispensable.
Alejandro Tarre (Caracas, 1975) se desempeña como columnista, periodista y editor en varios medios y casas editoriales de Venezuela y Estados Unidos. Desde 2003, reside en Washington DC. Puede escribirle a: aletarre@hotmail.com
jueves, 19 de julio de 2007
Julio, estudioso y amigo, una vez más en Voces
Autodeterminación y estadidad
Julio Ortiz Luquis
Profesor de estudios puertorriqueños y latinoamericanos
Dentro del conflicto político boricua se citan habitualmente los resultados de las elecciones. Lógicamente se mencionan los ya conocidos 48.4 %, 48.2% y 2.7%. Se entiende que el anexionismo se mantiene como la única amenaza al ELA.
Veremos que el anexionismo caribeño no tiene vigencia en un mundo interdependiente constituido por identidades nacionales únicas, abrazadas por la economía global y las organizaciones internacionales. En el caso que se fuerce al pueblo boricua a encaminarse hacia la estadidad, la comunidad internacional difícilmente reconocería tal anexión.
Aparte del hecho que entre el 2% y el 4% del electorado que vota por el PNP no nació en Puerto Rico, la mera intención de anexión representaría otro peñón en los zapatos de la política exterior estadounidense. Estados Unidos ha perdido su prestigio internacional como paladín mundial de la moral liberal después de la invasión de Irak, por el caso de Guantánamo y por el muro en su frontera con México.
Desde el “son nuestros vecinos y no nos quieren allí” de Bush hasta el Grito de Vieques, Puerto Rico ante la comunidad internacional es una nación (no un grupo étnico o comunidad) en resistencia. Esto ha sido reconocido por países y partidos políticos en el Congreso de Panamá de 2006. Nuestra historia heroica fue elogiada por países del Movimiento de los No Alineados (116 países de 192 que son la comunidad internacional) durante las vistas sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización de la ONU hace un mes.
La Resolución 1541 de la Asamblea General estipula que se reconoce la anexión de un país sobre la base de mutuo acuerdo y después que el país a ser absorbido disfrute la libertad plena de tener instituciones independientes (cosa que nunca hemos disfrutado) que lo capaciten a decidir, sin coacción ni intervención. Si Puerto Rico ejerce su autodeterminación unilateralmente (lo que parece que sucederá) en la Constituyente, no tendrá validez si se permite propaganda exterior y si extranjeros votan en el proceso. La fuerza política del anexionismo en el proceso de autodeterminación es artificial. Sólo surte el efecto de paralizar nuestra autodeterminación, soberanía e independencia.
martes, 17 de julio de 2007
Rey Andújar, invitado de La tribu, y El factor carne (fragmentos)
Debajo de ti
(Verano 2000)
Cómo explicarte
Que debajo de ti
Soy otro
Todo cambia
Todo suda alrededor
Inevitablemente
Cuando estoy debajo de ti
Siento el arrullo de la sangre caliente
Por cada una de mis venas
Eso siento
Cuando nos tocamos
Cuando no queremos acabar
Cuando estoy debajo de ti
Cuando tú tomas el control
De los cielos, del universo
De estas cuatro paredes estáticas
Soy diferente
Soy tan pequeño
Cuando estoy debajo de ti
La tierra se hunde
Se confunde con las tinieblas
Me tomas de los brazos
Te mueves
Jadeas
Yo
Como destinatario universal de todos tus actos sublimes
Debajo de ti
Tú
Inolvidable, excitada, erizada, inmortal, horivertical
¿Porqué cambia mi perspectiva de estar solo
Sólo cuando estoy debajo de ti?
Cuando juego con tus caderas
Y tus caderas toman el control
Y tus caderas gobiernan mis impulsos
Y tus muslos son la guía
Y tus pechos el premio
Y tu boca la gloria
Y yo
Debajo de ti
₪•₪•₪•₪•₪•₪•₪
Descubrimiento de la carne
Paola, me encuentro con ella por vez primera. Primerísima hembra entre todas las primeras, tan primera, que más de diez años después me sigue embromando la paciencia cada vez que puede. Me descubro como hombre, ella se descubre como mujer, y entre tanto descubrimiento, descubrimos un desorden mentalmaniacodepresivo con tendencia al suicidio voluntario en primer grado. Aunque mas de una vez la salvé de las garras de sobredosis de aspirinas, Prozac, Mejoral de Adulto, pastillas de bacalao o vitamina E, lo primero que agarrara del botiquín (botiquín no, en Villa Duarte, las medicinas se ponen encima de la nevera, práctica ésta aplicada en múltiples barrios de Santo Domingo, aún en estos días, al alcance de los niños). Se me cortaba las venas, hacía de todo para matarse y así llamar la atención de medio mundo. Gracias que Dios o el Diablo no se dieron por enterados. Y así las cosas, fui yo mismo quien casi se la anota, cuando, tratando de inducirle un falso aborto de un falso embarazo, la obligué a beberse una tisana de hojas de aguacate con astillas de cuaba. Volvió en sí después de dos lavados estomacales y entre el "juidero" para la Clínica Peña Núñez y de ahí a la Chan Aquino, y el asunto de la preñadera y la rudeza de mi Modus Operandi, se nos acabó la sesión de cariño llamada noviazgo.
Vea un artículo sobre nuestro invitado en Claridad.
domingo, 8 de julio de 2007
Paul Vaso, invitado de La tribu
-lpr
lunes, 2 de julio de 2007
Luis Villanueva Nieves, invitado de La tribu
Cada día se hizo más difícil ocultarme de la Dama Dragón: me había estrujado contra su cuerpo durante largas noches, y luego ella no quería que me detuviera; ella insistía en seguir quemándome con el vapor que expedía su boca, marcándome la piel. Cada vez que me mordía y chupaba, dejaba tatuados en mi piel coágulos que duraban semanas… Lo peor era su capacidad espacial de manifestar su cuerpo de modo espontáneo en cualquier parte.
En todo momento, en todo lugar, la imagen de su rostro brotaba en mi mente de forma inesperada: era como un acecho inagotable que me hacía permanecer en un letargo contemplativo; letargo que acrecentaba mi desesperación, mi ansiedad. Entonces… se manifestaba y concretaba su cuerpo ante mí… y el vapor de su boca me causaba sed, brutalidad y extenuación.
La conocí durante una serie de conferencias que desarrollé para un cliente. Ella era la persona en la empresa a cargo de coordinar cada coloquio y por eso tuve una relación constante con ella. Al principio las llamadas eran formales, luego se dieron de manera incidental hasta que yo di un primer paso llamándola un domingo. De ahí en adelante, todo fue cuestión de sexo.
Luego, no supe cuál debía ser mi respuesta final a sus avances ―y a sus ataques. Necesitaba organizar mis pensamientos y no encontré otra manera de hacer semejante introspección que no fuere recurriendo al mundo oscuro y ascético de las palabras.
Así, tras tomar la primera libreta que encontré, me encerré a escribir.
Comencé haciendo rayas, garabatos, dibujos de líneas entrelazadas, signos y círculos deformes; luego marcas, letras, comas y puntos, hasta que surgieron palabras y frases sin respetar regla alguna; eran neologismos y educciones sin exigir una rigurosa coherencia gramatológica. Escribía guiado por el placer de dibujar palabras, dirigido a encontrar en algún momento una solución, significado o simplemente probar la experiencia estética: allanarme a la belleza que encontraba en el conjunto absurdo de palabras que acumulaba línea tras línea, página tras página, hoja tras hoja.
Mi primera palabra inteligible fue “necesidad”, seguida de “capricho, vómito, pena, saliva, lluvia negra,”. Pero no pude escribir más; tan pronto comenzaba a descubrir un sentido en lo que escribía, mis pensamientos se rendían al terror de que surgiere el rostro de la Dama. Estaba consciente, pero algo me alteraba; era su rostro otra vez:
―Hola, Dumas ―y mis manos abandonaron la libreta tras recaer en el letargo. Tu vagina, el cabello, el pináculo, mis brazos, tus dientes, la saliva, tu lengua y lame, mis dedos, tu espalda, a morder, oler, mamar, beber, comer; tu cabello me corta; te gusta mascar colores. Tus ojos me sonríen… estaba en la habitación, en el suelo. Se arrastraba, mirándome… plásticos, amarras, tornillos, el beso, el pene, la herida, apretarla, aunque duela; luego, hasta el ano. Pero voy a matarla, a exprimir su cuello y preservar su cuerpo y saciarme cada vez que el sol muera en rojo. Tengo sed, ella me da sed. Me muerde. Arde. Sangro. Mi sangre es malteada, espesa como leche cruda y loca como esperma.
La Dama Dragón había ganado, pero sólo esa noche.
Luis Villanueva Nieves (San Juan, 1975) cursó estudios humanísticos en la Universidad de Puerto Rico y se licenció de abogado durante la década de los noventa. Se cree que existen varios duplicados de Luis, dado que varias personas han visto individuos idénticos a él en diversos y distantes puntos de la isla, incluso en momentos simultáneos. Para no sufrir una maldición, siempre que lo vea, invítele un café.
viernes, 29 de junio de 2007
BLT Steak Blends and Adapts
Appoint Magazine - June 2007
BLT Steak at the Ritz-Carlton San Juan, with its combination of beiges and maroons, feels sharp and timeless. The earthiness of the locale and the beautiful open kitchen that commands the dinning room say a lot about the concept and philosophy behind BLT (which stands for Bistro Laurent Tourondel) Steak: blending the true spirit of an American steakhouse with the sophistication and joie de vivre of a French bistro.
French-trained chef and famed New York City restauranteur Laurent Tourondel landed his Manhattan empire in Puerto Rico last November. So far the restaurant has done an amazing job in the difficult adaptation process: for Puerto Rico they trusted bartender Roberto Rivera to come up with the Puerto Rican Sunshine cocktail, incorporated a chimichurri sauce in the menu and exclusively created the Piña Colada Sundae.
According to Robert Honeycutt, the beverage specialist and sommelier, another adaptation that makes BLT Steak San Juan stand out is the Raw Bar which stateside restaurants don’t have.
The Ritz is bliss, and BLT Steak is primarily that: naturally aged USDA Prime or Certified Black Angus cuts which broiled at 1700 degrees. Is that not enough, how about a Kobe steak priced at $25 per ounce? This is definitely not a place for folks looking for familiar flavors, so do not come here expecting the kind of steaks you have had in other "expensive" restaurants. And although you still have traditional fish and shellfish options (the sautéed Dover sole, at $48, being the most exquisite and popular), bear in mind that this review is about a restaurant that has ‘steak’ on its name.
Once at the table, you immediately get a dish of charcuterie (dried meats), two small portions of foccacia bread with cheese and the BLT Steak’s signature popovers with the mousse of foie de canard topped with a Port reduction. The mousse is great in the sense that it opens your palate, but I didn’t find it more appealing than a classic pâté.
If you want a good cut of meat for your main dish, start with seafood from the appetizers and salad section. The Tuna Tartare with soy-lime dressing wasn’t only well executed –perfect balance between the dressing’s tanginess and the dense flavor of the sushi grade tuna– but, with the avocado base and tiny fried shallots on top the cubes of fish, it was a colorful and dramatic presentation. I then felt I could use some veggies, so along came the Lobster "Cobb" Style Salad. Not only the plenty –and shelled– sweet lobster made it delicious, but it was great for sharing. Lobster meat tops a bed of greens, tomatoes, cheese and thick bacon pieces with a touch of creamy dressing. Avoid the Crab Cake: ours was too peppery and, overall, unspectacular.
Then came the 40 oz. Porterhouse ($88). That’s for two, and two we were and couldn’t finish it. This Porterhouse, along with the 22 oz. Rib Eye ($46) and the 32 oz. "BLT"/Bone in Double Sirloin (also for two and at $84) are the most popular cuts at the restaurant.
At a place like BLT Steak, opt for different sides like mushrooms, roasted tomatoes or the broiled and amazingly aromatic Brussels sprouts. From the two sauces we got for the Porterhouse (you can choose from 8), I preferred the 3 Mustards Béarnaise on my filet portion and the Red Wine sauce on the sirloin. However, I was expecting the herb butter topping our steak to melt. It never did. Nonetheless, this was a small glitch within the refined experience we had at the hands of Chef de Cuisine Dustin Atoigue, Mr. Honeycutt and a knowledgeable and amicable wait staff.
For the final act we had chef Tourondel’s signature Crêpe Soufflé with passion fruit sauce. This isn’t your traditional soufflé or crêpe but a mix between the two. What made this dessert fantastic was the lightly acidic and sweet sauce that also served as a palate cleanser. But if you really want to end your dinner with a highlight, skip the sweet and tempting desserts. Try the American artisan cheeses BLT Steak procures from Murray’s, a cheese shop in NYC. Our favorites were the nutty Fleur de Lis from Louisiana, the thick and citric goat milk Humboldt Fog from California, and the complex and sharp Aspenhurst from Vermont. For $14 it’s not only worth it, it is a must, and the best way of keeping BLT Steak’s tradition of transforming tradition.
miércoles, 27 de junio de 2007
L’attente (“La espera”)
Esta vez lo ha hecho de la arenilla que se cuela por las ventanas, la mierda de y olor a paloma de mi salón y el brusco trato de una señora de escasas lecturas y poca civilidad. Ella es de las cafres malas, de las que tratan de ocultarlo, pero que a la primera oportunidad la embarran; es la cafre antológica, la que nunca podrá ser parte de la verdadera tribu de los cafres de Sudáfrica (víctimas indefensas del mal(h)ab(l)ar de los siglos y el coloniaje) o de ninguna otra tribu que no sea la de la barbarie cultural, la del faux-pas social, y la del uso de muletillas y frases recicladas. Ella es, pues, miembro de la tribu del malgusto nato y puro.
En esta espera que lleva ya una semana entera, el tiempo se ha vuelto una simple excusa para transcribir cualquier pensamiento al papel; para revisar incontables veces mi e-mail, leer las noticias una y otra vez, leer cuentos y ver las fotos y comentarios en mi blog. Onanismo informático. Radio Universidad tan sólo me mantenía unido a la voz y presencia humana, porque no había nadie más esperando conmigo.
Pero claro, luego de haber escrito esto en un papel, lo estoy pasando a computadora. La dependencia con la computadora es continua. El hábito de estar frente a ella, de una forma u otra, nos hace sentir escuchados, acompañados. Somos seres, después de todo, que odiamos la soledad.
Odiamos la soledad y esperar en un salón desvencijado por la entrevista de salida con esta señora. Me pregunto si toda esta espera era una vendetta a los que ella detestaba o si simplemente era una manera de mostrar su autoridad, de aplastar a aquellos que consideraba inferiores.
Y cuando me llamó, entré, esperé todavía un poco más, pero ya cuando salí no hubo marcha atrás. Casi corriendo llegué a mi carro –eran las doce del mediodía– bajé las ventanas, me abrí la camisa de botones y, obviando por un instante a Radio Universidad, puse el CD de Mima y pensé que si no fuera por la amenaza de lluvias (las nubes se amontonaban en la costa y hacía un calor pegajoso), hoy sería un buen día para ir a la playa. Pero ni loco iba a esperar a que aclarara.
Espero que duermas bien
Gracias a Google Docs y a petición de algunas amistades y compañeros de maestría que no pudieron leerlo en el periódico o en el sitio web del mismo, aquí les doy el enlace al cuento que me publicaron en La Revista de El Nuevo Día:
Espero que duermas bien
Saludos desde La tribu,
Luis
martes, 26 de junio de 2007
En torno a "Lo avanti y bourgeois"
La lista está agrupada por temas. Si comienzan a leer la lista desde abajo, notarán que esos enlaces son sobre noticias locales, peruanas (soy mitad peruano) e internacionales, asuntos de política internacional (mantengo el blog de COPRONU) y estaciones y programas radiales (como lo es La Voz del Centro, que produce y dirige Angel Collado Schwarz) que se pueden escuchar por el Internet. La culpable de mi adicción a RFI (Radio France Internationale) es Irene Mass, amiga, maestra de francés y futura compañera de Derecho. Este renglón de intereses políticos, internacionales y culturales, lo finaliza la página del buen amigo, periodista, músico y escritor venezolano (radicado en Washington, D.C.), Alejandro Tarre. Acceda a esta página para ver los artículos que Alejandro ha escrito para Venezuela Analítica. Sus textos (aunque no el website) desenmascaran mucho sobre la situación actual venezolana, atacando los excesos de los chavistas y los fallos de la oposición.
Luego está el link a la Revista Appoint, donde cada mes reseño restaurantes . En la de junio (la que tiene la portada de Jessica Alba) está mi artículo sobre BLT Steak en el Ritz Carlton.
A continuación verán los enlaces de las universidades que he estudiado (Bachillerato en la Universidad de Georgetown), que estudio (Maestría en la Universidad del Sagrado Corazón) y a las que me han aceptado (otra Maestría en la Universidad del País Vasco [EHU, por sus siglas en vasco] y Derecho, UPR-Río Piedras).
De Mario Vargas Llosa (mi escritor favorito) en adelante, hay enlaces sobre literatura: sitios de autores, revistas literarias (si no lo han hecho ya, visiten las peruanas More Ferarum, Ajos y Zafiros, El Otro Mensual y Hueso Húmero, la calidad y creatividad de las páginas es alucinante) y, por el momento, sólo un enlace a un proyecto sobre arte puertorriqueño a nivel mundial, El Status.
Los enlaces sobre Cortázar que inician la lista están ahí, precisamente, para que los pinchen con más facilidad, porque son sitios útiles y reveladores. Rayuel-o-matic, por ejemplo, (y aunque no sea un sitio tan reciente) posee toda la novela de Cortázar en formato digital, con la opción de leerla en el orden descabellado que se ingenio el argentino-parisino. Luego y como París siempre es eterna para los escritores, los diplomáticos, los gourmet y los amantes, el sitio, Cortázar y París, tiene los fragmentos de Rayuela que hablan sobre París y cartas sobre la vida de Cortázar en la ciudad luz.
Esta lista irá creciendo, por supuesto. De hecho, aprovecho para decirles que no dejen de visitar Cielo Naranja, un sitio de la literatura dominicana que me recomendó el amigo y escritor Rey Andújar.
No puedo, sin embargo, acabar esta lista sin pedirles que me escriban o notifiquen sobre websites interesantes y llamativos que valgan la pena anunciarse bajo "Lo avanti y bourgeois". Y claro, cualquier sugerencia siempre será bienvenida.

