domingo, 13 de mayo de 2007

El Capitán de la Pluma de Ganso

[Leí este texto en el 1er Campeonato Mundial del Cuento Breve Oral, celebrado el viernes, 11 de mayo en la Universidad del Sagrado Corazón, auspiciado por el Grupo Editorial Norma y la Maestría en Creación Literaria. Hubo cuentos buenísimos, no tan buenos, malos y malísimos. Aunque los cuentos infantiles estaban proscritos (claro, esto salió en la segunda versión de las reglas del Campeonato), tengo que admitir que fueron buenos cuentos, tanto que hasta pude absorberlos y citarlos de memoria varias horas y Medalla Lights después. Aplauso para todos los que participaron.]

Ojos, botellas y gansos

Pelo cobre enrizado, suspendido en el aire, cervecita en mano y labios diciéndome qué bien te ves, así me la imagino mientras también me doy mi fría, pero ella habla con todos menos conmigo, ¿no es verdad, Jota-Jota? y él, sí, Capitán de la Pluma de Ganso, con usted qué va a hablar si tiene ese sombrero con plumas puesto y esos tremendísimos culos de botella por espejuelos, pero yo ni caso le hago porque ella tiene que ser una cliente recurrente y por eso habla con tanta gente, y dele otra vez, Capitán, con sus fantasías de siempre, ¡no, no, no, Jota-Jota, que ella sabe muy bien lo que tiene! y mientras discutimos, ella, con una soltura acrobática, acompaña con sus botitas de vaquera al coro del Gran Combo de la vellonera, su piel sudorosa y sus ojos tiritando sobre la mirada infinita de nosotros, así es la vida y la joda, Jota-Jota, y yo tendré culos de botella, pero bien que me dejan ver sus piernas, claro, es que usted siempre de lejos mira y dice que va para allá, pero todo es chau, chau desde su silla y nada más, entonces Jota-Jota se para –sus brazos gritan ¡ya basta!– y se va lejos, tan lejos que ahora habla con la salsera de la cabellera encendida y le sigue los pasos con una destreza (pero, ¡qué destreza!), y se sigue yendo y no ha vuelto; se fue y aquí me quedé: pelo enrizado en suspiros, suspendido en la noche con cervecita en mano, a todos y a nadie mirando, el Capitán de la Pluma de Ganso.

8 comentarios:

Juan Félix dijo...

¡Enhorabuena por tu cuento! Ahora que lo leo, lo disfruto más porque conozco el lugar donde se desarrolló. También tuve el honor de darme la fría con dos de los personajes. El viernes, para mí, fue una noche mágica, sin lugar a dudas. Si te animas a publicar más cuentos del grupo de los casi ganadores del 1er Campeonato Mundial del Cuento Breve Oral, cuenta con el mío.

Iva dijo...

qué pena que me perdí tu cuento. el resto de las celebridades blogueras y yo nos tuvimos que ir. al menos lo pude leer aquí...super interesante tu tecnica de cambio de narrador. sabes quién ganó?

no apta para la humanidad dijo...

Me encantó!! Hay mucha sabrosura allí y me fascinó el manejo del ritmo.
Excelente! Lástima que me lo perdí, como explicó Iva,nos tuvimos que ir.
Igual, me encantó conocerte de nuevo.Suena weird pero me entiendes.
un abrazote y por ahí nos seguiremos viendo

Luis Ponce Ruiz dijo...

juan:

Jaja. El comentario tuyo de que la próxima vez que regresaras a El Boricua te encontrarías con Sancho Panza quedó genial. Hay personajes en todos lados, hermano, así que no te austes si de repente apareces cautivo en una de mis historias. jaja

iva:

Te lo perdiste no pq te fuiste temprano, sino porque yo fui uno de los desquiciados que estuvo desde temprano haciendo fila para la competencia...fui el número 2. Agradezco tus comentarios. El que ganó fue el de Juan Marzán Ramos, Los Manchesters. Y ahh, la próxima vez que se vayan, ¡¡nos avisan para hanguear!!

no apta:

Jaja, ¡me encantó tu comentario! Pero son esos choques, esas cosas 'weird' los que hacen los encuentros entre avatares blogueros y personas de carne y hueso geniales.¡Hasta la próxima!

J.J. Rodríguez dijo...

La literatura nos obsequia la oportunidad de escapar de nuestras realidades. El Boricua fue el punto de escape de mi realidad. Y no niego que me gustaría ser como ese Jota Jota, sin miedos ni complejos ni estridencias, así me gustaría ser, gracias Luis por tu cuento y por pintar esas realidades que nos alegran.
J.J.

Luis Ponce Ruiz dijo...

J.J.:

No, mano, gracias a ti y a tu familia por darte ese nombre. La literatura siempre se ha visto como algo que rompe el miedo, pero, muchas veces, ¿acaso no puede ser un producto del miedo, de las insuficiencias de uno, una guarida? Y ese miedo que algunos personajes de ficción puedan tener de más o de menos, nunca comparará con nuestra muy humana -y divertida- ambivalencia.

Joel dijo...

bueno, ya sabes, porque te lo he dicho, que tus cuentos siempre (o la mayoría de las veces) tienen una atmósfera particular, algo así como películas cuya imagen es granosa, u old fashion, o suenan western, o se sienten film noir, o (como una vez) me evocan imágenes súper crisp como los anuncios de licores por ejemplo. Este cuento, pues no es la excepción. Este tiene el sabor de una película independiente bien hecha, en donde lo oscuro (y lo que no se puede ver) son parte escencial. Ademáß de que el tema/trama es muy de indis. Después de leerlo con calma me gusta. Sobre todo porque se siente muy coloquial, aparte de que también tiene esa cosa avanti que cunda en este blog jaja.

Luis Ponce Ruiz dijo...

joel:

Jumm, quizás debería tomar unas clases de escribir guiones...Tus observaciones siempre son interesantes, gracias. Y sí, algunas veces he pensado cambiarle el nombre del blog a La tribu de los cafres-avantis o simplemente La tribu de los avantis. Jaja.

La tribu errante