viernes, 4 de mayo de 2007

Feliz día del Estudiante y del Maestro para mí...

...ehhhh... Realmente no.

Aunque es la primera vez que puedo decir que tengo todo el derecho de celebrar estos dos días (soy estudiante de maestría y trabajo como maestro), no tengo mucho que celebrar por la situación en la que está atravesando la escuela donde enseño.

Dicen que "no es lo mismo llamar al Diablo que verlo venir", ¿verdad? Bueno, pues yo lo llamé aquí hace casi una semana y en estos días por poco viene: ayer jueves, Día del Estudiante, amenazaron con tirotear a mi escuela en Carolina. Claro, todo puede ser un rumor malintencionado para desprestigiar a la escuela. Sin embargo, la escuela ha tomado las medidas necesarias como cerrar todos los portones que dan acceso al estacionamiento, pedirle a la Policía estatal patrullas y hasta agentes encubiertos. Ah, ¿y les he dicho que esta escuela es privada?

Los síntomas que han prevalecido en los municipios 'ollas de grillos' como Carolina, hace rato se han desbordado de los planteles públicos hacia las escuelas privadas. Esta generación de jóvenes está totalmente desensibilizada hacia la violencia (lea un libreto sobre este tema aquí). Intentando explicarles a mis estudiantes que esto de los tiroteos y asesinatos por drogas (porque claro, esta amenaza que pende sobre el lugar de mi trabajo es a raíz del asesinato que ocurrió el sábado en Villa Carolina en una fiesta donde estaban presentes estudiantes a los que les doy clases) no es broma, muchos comenzaron a relatarme lo fascinado que están con presenciar un asesinato. ¿Ya les he recordado que son estudiantes de escuela privada, de por sí muy hábiles en los idiomas extranjeros? Ah, sí, ésta es la segunda vez que lo hago.

Al muchacho de 16 años que destrozaron (porque fueron 18 proyecticles de un rifle AR-15 que le cosieron el cuerpo y le reventaron el cráneo frente a decenas de jovencitos, muchos estudiantes míos) en Villa Carolina lo mataron por drogas y así lo dejó demostrado su papá cuando fue entrevistado por las noticias. Es cierto, él no lo delató con sus palabras pero con su fría, distanciada actitud en responder a las preguntas de los reporteros. Las armas, la violencia, la muerte es tan natural que tenemos a padres como este señor que, con ojos poco profundos y sin lágrimas, recuerdan a su hijo con los refritos de siempre. Este señor sabía lo que su hijo hacía y por eso no le consternó la forma en que encontró la muerte. Y así hay miles de padres y madres en Puerto Rico; a esos a los que no hay que celebrarle su día.

¿Por cuánto tiempo maestros como yo tendremos que soportar ir a las escuelas bajo amenaza de balas? ¿Cómo es posible que el gobierno ahora intente reducir el presupuesto de los departamentos de Educación y Recreación? ¿Cuál es la lógica de este país? ¡Qué Macondo o País de las Maravillas! Ya desearíamos todos vivir en esos mundos imaginarios. En todo caso, vivimos en la canción más mediocre y sucia del reguetón. ¿Quién esss... lo que nos pone a correr?

Mis pesadillas parecieran cumplirse tal y como me lo temí cuando ocurrió la matanza en Virginia Tech. Seguimos los mismos planes fracasados. Evitamos impartirle creatividad a las soluciones de la droga y las armas. ¿Cuándo habrá un movimiento como el de Vieques que comience a presionar para que las drogas se legalicen o que se mediquen? Dejar de proscribir las drogas en Puerto Rico a través de un programa alternativo, resultaría en una baja casi inmediata del crimen en este país. Tradicionalmente el PIP ha incluido la medicación de la droga en su programa de gobierno, pero a parte de ellos, no conozco a ningún grupo que esté dedicado ciento por ciento a fomentar una agenda de este tipo. Propongo formar uno, ¿quién estaría interesado? Si ésta no es una solución, ¿cuál creen es la más efectiva?

2 comentarios:

J.J. Rodríguez dijo...

Antes, quiero felicitarte por este pequeño resumen de cuan jodío está P.R. social, sicologica, económica, gubernamentalmente. Y hay que añadir el problema de salud y los cambios en el código civil que muchas personas, especialmente los fundamentalistas religiosos, no se atreven reconocer (el miedo hace cosas extrañas) la realidad de que los tiempos han cambiado. Son ellos los que están más desensibilizados con la criminalidad y la violencia e intolerancia en la sociedad de ficción en la que vivimos, dado que no protestaron mucho cuando un matrimonio le contestó con balas al suegro, a la suegra, a la cuñadad y al cuñado, todo frente a la vista de sus sobrinos y la iglesia, bien gracias. Mundo enfermo lo llamó Z. Gandía, yo, la bazofia intocable. Y sí vi la cara del "padre" (si así es que se le puede llamar) del muchacho que descuartizaron a tiros. Ni una lagríma, ni siquiera las ojeras del insomnio que deja el luto y menos una arruga que en la madrugada se le haya dibujado en el rostro observando el cuarto desolado de alguien que pudiera haber estado allí hoy. Se ve que lo que lo quería mucho y que lo extraña como unos zapatos viejos. Lo de la droga, claro que sí, que venga, que la lealicen y la controlen. Es más, hasta que las putas y los mampriolos paguen el IVU, eso es una económia "novel".
Gracias JJ Rodz.

Luis Ponce Ruiz dijo...

J.J.:

Gracias, hermano. Traes muy buenos puntos a la discusión. En Puerto Rico la hipocresía ha tomado hace rato el lugar de la razón.
Algo que siempre me ha chocado es como en mi escuela dejan a las niñas de tercero y cuarto grado bailar reguetón en la hora de recreo. Esto es parte de la cultura bazofia.

La tribu errante