Creo que soy yo. Ya van tres días de clase y no he visto a nadie con el pelo más rizo y alborotado que yo, a nadie con esta barba que se riega por todo el rostro, nadie con esta actitud de tranquilidad y let me live my life que antagonizan al desespero y rectitud con que muchos empiezan los estudios de Derecho. Me entristece pensar que para muchos de ellos Leyes es el fin de toda su carrera, es a dónde único han querido llegar, dónde siempre supieron que llegarían para ser sólo eso, abogados. Para ellos estos primeros días son el fin de un mundo que jamás acabará: un final constante. Los estudios de Derecho serán el lindo y excelso calvario que seguirán repitiendo durante estos tres o cuatro años de estudios: "Mírenme, estoy jodío en Derecho"; "No me da tiempo ni para seguir con la banda, ni para leer, ni para escribir en mi blog". Ya están los que odian levantarse temprano y, como nenes chiquitos, lloran de su enorme desgracia y grandioso sacrificio. Hay mucho café, demasiado. Yo no puedo con el café por las mañanas: me manda directo al baño. Y están los que como yo que tienen todo el tiempo del mundo para decir que la vida es linda, sobre todo cuando encuentras la palabra precisa para describir el sabor de los pezones de tu jeva en tu boca.
Ja, ja, pero entonces la cosa se va poner chévere cuando vaya la semana que viene con un recorte de abogadillo y me afeite la barba. Los compañeros quizás ni me reconocerán. Muchos de los que me miraron mal, ¿lo continuarán haciendo? Yo seguiré hablando con todos, haciendo comentarios para que la gente comparta y me hable. A algunos ni me les acercaré, no porque emanen negatividad, sino porque todavía no estarán listos para abrirse así, a la primera sin esperar nada a cambio como una historia increíble de mi fin de semana o de cómo mi vida toda ha sido un descuadre y Leyes era la única oportunidad de hacer algo con ella porque no sabía qué más hacer. Yo no compartiré esa historia con ellos porque no me gusta mentir, ni tampoco compartiré la historia de que desde chiquito quería ser abogado. De chiquito yo quería ser una especie de explorador a lo Jacques Cousteau o un astronauta como Yuri Gagarin. Quería descubrir y documentar cosas, poder decir: "Yo estuve ahí primero, nadie me lo puede contar". Creo que ese espíritu se lo debo a mi tío, ahora en Kuwait, que de niños y adolescentes siempre nos llevaba a mis primos y a mí en caminatas o "aventuras" por picos, quebradas, ríos, canales y campos de la Isla. Mi tío Tito...lo bautizamos Tito Jones y así se ha quedado.
Pues a lo mejor esa es la historia que les contaré cuando me encuentre con los compañeros por los pasillos de Derecho. Cuando te hable a ti es porque estarás cerca de mí, demasiado de cerca, tanto que podré oler el olor de tu casa que llevas enredado en la ropa. Y espero que para mi sorpresa me digas: "Vaya, ¿tú no eras el pelú de la semana pasá? Y by the way, ahórrate las palabras: ya leí de Tito Jones en tu blog".
"...[E]l vacío de la casa se les presentaba como un animal dispuesto a tragarse cualquier sonido..." La tribu existe para combatir ese vacío y preservar los sonidos.
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jueves, 16 de agosto de 2007
viernes, 4 de mayo de 2007
Feliz día del Estudiante y del Maestro para mí...
...ehhhh... Realmente no.
Aunque es la primera vez que puedo decir que tengo todo el derecho de celebrar estos dos días (soy estudiante de maestría y trabajo como maestro), no tengo mucho que celebrar por la situación en la que está atravesando la escuela donde enseño.
Dicen que "no es lo mismo llamar al Diablo que verlo venir", ¿verdad? Bueno, pues yo lo llamé aquí hace casi una semana y en estos días por poco viene: ayer jueves, Día del Estudiante, amenazaron con tirotear a mi escuela en Carolina. Claro, todo puede ser un rumor malintencionado para desprestigiar a la escuela. Sin embargo, la escuela ha tomado las medidas necesarias como cerrar todos los portones que dan acceso al estacionamiento, pedirle a la Policía estatal patrullas y hasta agentes encubiertos. Ah, ¿y les he dicho que esta escuela es privada?
Los síntomas que han prevalecido en los municipios 'ollas de grillos' como Carolina, hace rato se han desbordado de los planteles públicos hacia las escuelas privadas. Esta generación de jóvenes está totalmente desensibilizada hacia la violencia (lea un libreto sobre este tema aquí). Intentando explicarles a mis estudiantes que esto de los tiroteos y asesinatos por drogas (porque claro, esta amenaza que pende sobre el lugar de mi trabajo es a raíz del asesinato que ocurrió el sábado en Villa Carolina en una fiesta donde estaban presentes estudiantes a los que les doy clases) no es broma, muchos comenzaron a relatarme lo fascinado que están con presenciar un asesinato. ¿Ya les he recordado que son estudiantes de escuela privada, de por sí muy hábiles en los idiomas extranjeros? Ah, sí, ésta es la segunda vez que lo hago.
Al muchacho de 16 años que destrozaron (porque fueron 18 proyecticles de un rifle AR-15 que le cosieron el cuerpo y le reventaron el cráneo frente a decenas de jovencitos, muchos estudiantes míos) en Villa Carolina lo mataron por drogas y así lo dejó demostrado su papá cuando fue entrevistado por las noticias. Es cierto, él no lo delató con sus palabras pero con su fría, distanciada actitud en responder a las preguntas de los reporteros. Las armas, la violencia, la muerte es tan natural que tenemos a padres como este señor que, con ojos poco profundos y sin lágrimas, recuerdan a su hijo con los refritos de siempre. Este señor sabía lo que su hijo hacía y por eso no le consternó la forma en que encontró la muerte. Y así hay miles de padres y madres en Puerto Rico; a esos a los que no hay que celebrarle su día.
¿Por cuánto tiempo maestros como yo tendremos que soportar ir a las escuelas bajo amenaza de balas? ¿Cómo es posible que el gobierno ahora intente reducir el presupuesto de los departamentos de Educación y Recreación? ¿Cuál es la lógica de este país? ¡Qué Macondo o País de las Maravillas! Ya desearíamos todos vivir en esos mundos imaginarios. En todo caso, vivimos en la canción más mediocre y sucia del reguetón. ¿Quién esss... lo que nos pone a correr?
Mis pesadillas parecieran cumplirse tal y como me lo temí cuando ocurrió la matanza en Virginia Tech. Seguimos los mismos planes fracasados. Evitamos impartirle creatividad a las soluciones de la droga y las armas. ¿Cuándo habrá un movimiento como el de Vieques que comience a presionar para que las drogas se legalicen o que se mediquen? Dejar de proscribir las drogas en Puerto Rico a través de un programa alternativo, resultaría en una baja casi inmediata del crimen en este país. Tradicionalmente el PIP ha incluido la medicación de la droga en su programa de gobierno, pero a parte de ellos, no conozco a ningún grupo que esté dedicado ciento por ciento a fomentar una agenda de este tipo. Propongo formar uno, ¿quién estaría interesado? Si ésta no es una solución, ¿cuál creen es la más efectiva?
Aunque es la primera vez que puedo decir que tengo todo el derecho de celebrar estos dos días (soy estudiante de maestría y trabajo como maestro), no tengo mucho que celebrar por la situación en la que está atravesando la escuela donde enseño.
Dicen que "no es lo mismo llamar al Diablo que verlo venir", ¿verdad? Bueno, pues yo lo llamé aquí hace casi una semana y en estos días por poco viene: ayer jueves, Día del Estudiante, amenazaron con tirotear a mi escuela en Carolina. Claro, todo puede ser un rumor malintencionado para desprestigiar a la escuela. Sin embargo, la escuela ha tomado las medidas necesarias como cerrar todos los portones que dan acceso al estacionamiento, pedirle a la Policía estatal patrullas y hasta agentes encubiertos. Ah, ¿y les he dicho que esta escuela es privada?
Los síntomas que han prevalecido en los municipios 'ollas de grillos' como Carolina, hace rato se han desbordado de los planteles públicos hacia las escuelas privadas. Esta generación de jóvenes está totalmente desensibilizada hacia la violencia (lea un libreto sobre este tema aquí). Intentando explicarles a mis estudiantes que esto de los tiroteos y asesinatos por drogas (porque claro, esta amenaza que pende sobre el lugar de mi trabajo es a raíz del asesinato que ocurrió el sábado en Villa Carolina en una fiesta donde estaban presentes estudiantes a los que les doy clases) no es broma, muchos comenzaron a relatarme lo fascinado que están con presenciar un asesinato. ¿Ya les he recordado que son estudiantes de escuela privada, de por sí muy hábiles en los idiomas extranjeros? Ah, sí, ésta es la segunda vez que lo hago.
Al muchacho de 16 años que destrozaron (porque fueron 18 proyecticles de un rifle AR-15 que le cosieron el cuerpo y le reventaron el cráneo frente a decenas de jovencitos, muchos estudiantes míos) en Villa Carolina lo mataron por drogas y así lo dejó demostrado su papá cuando fue entrevistado por las noticias. Es cierto, él no lo delató con sus palabras pero con su fría, distanciada actitud en responder a las preguntas de los reporteros. Las armas, la violencia, la muerte es tan natural que tenemos a padres como este señor que, con ojos poco profundos y sin lágrimas, recuerdan a su hijo con los refritos de siempre. Este señor sabía lo que su hijo hacía y por eso no le consternó la forma en que encontró la muerte. Y así hay miles de padres y madres en Puerto Rico; a esos a los que no hay que celebrarle su día.
¿Por cuánto tiempo maestros como yo tendremos que soportar ir a las escuelas bajo amenaza de balas? ¿Cómo es posible que el gobierno ahora intente reducir el presupuesto de los departamentos de Educación y Recreación? ¿Cuál es la lógica de este país? ¡Qué Macondo o País de las Maravillas! Ya desearíamos todos vivir en esos mundos imaginarios. En todo caso, vivimos en la canción más mediocre y sucia del reguetón. ¿Quién esss... lo que nos pone a correr?
Mis pesadillas parecieran cumplirse tal y como me lo temí cuando ocurrió la matanza en Virginia Tech. Seguimos los mismos planes fracasados. Evitamos impartirle creatividad a las soluciones de la droga y las armas. ¿Cuándo habrá un movimiento como el de Vieques que comience a presionar para que las drogas se legalicen o que se mediquen? Dejar de proscribir las drogas en Puerto Rico a través de un programa alternativo, resultaría en una baja casi inmediata del crimen en este país. Tradicionalmente el PIP ha incluido la medicación de la droga en su programa de gobierno, pero a parte de ellos, no conozco a ningún grupo que esté dedicado ciento por ciento a fomentar una agenda de este tipo. Propongo formar uno, ¿quién estaría interesado? Si ésta no es una solución, ¿cuál creen es la más efectiva?
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crimen,
educación,
Puerto Rico
lunes, 16 de abril de 2007
Los próceres en la Diáspora
Hoy se conmemora el natalicio de José de Diego y Benítez (16 de abril de 1866 en Aguadilla, Puerto Rico). Lea la Resolución del Senado de Puerto Rico.
Buscando en la red encontré estas dos instituciones educativas en Chicago que llevan nombres de próceres puertorriqueños:
José de Diego Community Academy
Dr. Pedro Albizu Campos High School
Me parece fascinante y muy apropiado que el Centro Cultural de esta institución lleve el nombre del también prócer y poeta, Juan Antonio Corretjer.
Siempre es esperanzador toparse con enlaces como estos, ya que a pesar del frío, la intolerancia (tanto de algunos estadounidenses como puertorriqueños) y la distancia, la diáspora nuestra no sólo no olvida sus raíces, sino que de vez en cuando nos ayuda, a los boricuas de la Isla, a dilucidar el camino que debemos tomar.
Poemas y Cartas de José de Diego
Buscando en la red encontré estas dos instituciones educativas en Chicago que llevan nombres de próceres puertorriqueños:
José de Diego Community Academy
Dr. Pedro Albizu Campos High School
Me parece fascinante y muy apropiado que el Centro Cultural de esta institución lleve el nombre del también prócer y poeta, Juan Antonio Corretjer.
Siempre es esperanzador toparse con enlaces como estos, ya que a pesar del frío, la intolerancia (tanto de algunos estadounidenses como puertorriqueños) y la distancia, la diáspora nuestra no sólo no olvida sus raíces, sino que de vez en cuando nos ayuda, a los boricuas de la Isla, a dilucidar el camino que debemos tomar.
Poemas y Cartas de José de Diego
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