lunes, 11 de febrero de 2008

Intento golpista en Timor Oriental

Timor Oriental (o Timor Leste) es el país independiente más joven del mundo (Fecha de Independencia: 2002), luego de haber sido una colonia portuguesa y posteriormente haber sido anexada ilegalmente por Indonesia. Naturalmente, he seguido de cerca los acontecimientos que han ocurrido desde que a finales de 1999 los timorenses votaron en un plebiscito auspiciado por la ONU. Luego del apoyo abrumador a la independencia, milicianos indonesios descontentos con el resultado protagonizaron ataques que sacudieron a la población y pusieron en jaque el proceso de autodeterminación. Gracias a la misión de la ONU dirigida por el fenecido Sérgio Vieira de Mello, y junto a Australia y a otros países de la región, la situación se pudo contener y encaminar al pueblo timorense a la independencia.

A pesar de este éxito incial de la ONU, la violencia estalló nuevamente en 2006 cuando 37 personas murieron en varios días desastrozos protagonizados por unos soldados descontentos por su despido. La violencia surgió nuevamente hoy cuando se desató un intento de golpe de estado en el que el Presidente, José Ramos Horta (ganador del Premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos conducentes a la independencia de su media isla) resultó seriamente herido.

La violencia post-colonial en Timor Oriental se ha debido mayormente al descontento que ha habido entre las filas de los ex combatientes del FRETILIN que formaron por un tiempo parte de las Fuerzas Armadas de la república y que en 2006 fueron liberados de sus puestos sin una justa compensación. El problema no surge sólo por este error del estado timorense, sino por uno más grave y profundo que ha aquejado a gran parte de los países que se han liberado del coloniaje por medio de guerras de guerrillas (el caso de África es paradigmático): la falta de profesionalismo en las fuerzas armadas. El gobierno que se instala luego de la independencia y que surge de las filas revolucionarias usualmente tiene la intención de formar un buen gobierno: el problema es que se olvidan de los miles y miles de combatientes que ayudaron a esos líderes a tomar el poder. No implanta un nuevo modelo de ejército o falla en promover programas de readiestración. Claro, muchas veces esto ocurre porque simplemente no hay dinero y los antes líderes carismáticos se han convertido en corruptos profesionales. Entonces los ex guerrilleros que de repente se encuentran desempleados razonan que no es justo que ellos, que ayudaron a los ahora presidentes y ministros alcanzar el gobierno, no tengan qué comer. Se forman facciones, los revolucionarios heroicos durante la guerra contra la colonia se convierten en los rebeldes "auténticos", el gobierno responde tildándolos de traidores y en pocos días se cuaja una guerra civil. En África, la Guerra Fría jugó un papel protagónico en fomentar esas divisiones y llevarlas a niveles atroces cuando ambas potencias armaban a una y otra parte respectivamente.


Al finalizar la Guerra Fría, los grandes conflictos y genocidios que se produjeron en los noventa(los Balcanes, Ruanda, Kosovo) también buscaban adueñarse del poder o buscar la independencia, pero lo que dirigía esta violencia era más bien las rivalidades étnicas y nacionalismos exacerbados que las ideologías políticas o un descontento dentro de las fuerzas armadas. En cambio, lo que sucede hoy en Timor Oriental se debe a que el gobierno no previó los errores que otras jóvenes repúblicas cometieron con los miembros de sus fuerzas armadas. De igual modo, estos eventos en Timor Leste se prestan para hacer una crítica a la cautela excesiva que muestra Australia y otras potencias regionales de no involucrarse en algo más que no sea el envío de tropas cada vez que ocurre un brote de violencia y que verdaderamente ayude a la estabilización de esta joven nación de un millón de habitantes.

Por este problema de la falta de profesionalismo en las fuerzas armadas y de mecanismos para reubicar a ex combatientes, y por las dramáticas diferencias en el perfil profesional entre timorenses y puertorriqueños, es ilógico argumentar que en un Puerto Rico independiente vaya a surgir la violencia interna que está aquejando a Timor en estos últimos años o que todavía aqueja a repúblicas que se independizaron a mediados del siglo pasado. Estos infortunados eventos, pues, no deben alarmar (aunque sí preocupar y movernos al análisis serio) a los que aspiramos a un Puerto Rico independiente, ni a los que todavía no están convencidos de que la independencia es la mejor herramienta para promover nuestros intereses como puertorriqueños en un mundo cada vez más competitivo.


No perderé de vista lo que vaya a suceder en Timor Oriental en estos próximos días, pero también me inclinaré a escuchar más sobre Kosovo, ya que es casi seguro que esta ex provincia serbia le siga los pasos a Timor Oriental y se convierta en el próximo país independiente más joven del planeta. ¿Quién dijo que la independencia no está de moda?

domingo, 10 de febrero de 2008

Más e-mails de Anónimo y Talibán

Respuesta de Talibán a Anónimo:

[Direcciones electrónicas y nombres verdaderos han sido eliminados para respetar el derecho a la intimidad.]
Sat, 2 Feb 2008 09:11:21

Mira y que acabar tu e-mail con el lema de los Marines. Estás verdaderamente en un viaje, mano. Te mereces que te recuerde siempre lo de Yoli para que acabes de entrar en cuenta y le pongas orden a tu vida. Lo que pasó, pasó, como dice Daddy Yankee. Estamos en España sí, ella estudiando y yo trabajando. Tú qué coños haces? No fue coincidencia que la Yoli se fijara en mí; tú muy bien sabes que la vida en el ejército te ocupó más de lo debido y ni caso le hacías a tu mujer...eso te pasa por querer apresurar las cosas. Lo peor del caso es que te entiendo, pero creo que entendí más a ella.

No volveré a mencionar más a la Yoli si tú dejas de mandarme e-mails a todas horas del día, de dejar mensajes en la contestadora y de insinuar que vendrás a Álava. Serás bienvenido si demuestras un poco de madurez (y si finalmente te dignas a publicar la novela esa que dijiste ibas a publicar sabe Dios cuándo, sobre todo ahora que has regresado de la guerra y tienes tan monumentales y originales ideas que contar).

Te advierto, sin embargo, que dejes de bombardear a la Yoli. Ha visto todos tus e-mails en que le reprochas lo mala que fue contigo, lo injusta y todo lo demás que evidentemente sientes por algo que tú muy bien sabías que iba a pasar. Y saca a Ponce de todo esto...qué iba a saber él que por escribir algo de Pantaleón te iba a revolcar la envidia que todavía sientes por alguna locura atrasada tuya. Pon tu vida en orden, da gracias a Dios que estás vivo y ponte a escribir tus maravillosas experiencias...inclusive la que Yoli y yo te hicimos.

No vuelvas a escribirme.

Talibán

Anónimo nos escribe a los dos:

[Sí, lo mismo aplica aquí, aunque muchos de uds. ya conozcan mi correo-e.]
Wed, 6 Feb 2008 20:23:09

Ja, ja, ja...que no vuelva a escribirte. No me vengas ahora con sentimentalismos y cuestiones de honor y responsabilidad. Mentecato. Aquí el que inició todo fuiste tú, no Ponce, aunque luego te haya facilitado una tribuna para atacarme. Tú y tus delirios de grandeza por ser el sementero de Georgetown (guau!) , por irte a vivir al extranjero (qué exitoso!), por haber publicado cuatro cuentos cojudos en Internet, en que todos hablas de Yoli y de su "ex marido adicto a la heroína del patriotismo yanki" (bravo, has salido del catálogo de los autores inéditos, great achievement para un drogo como tú). Tú eres el que tienes que tomar la vida en serio y ponerte a trabajar de verdad...que en tu caso sería a escribir de verdad. Lo que pasó con Yoli ni tú ni nadie podrán entender porque no quieres ver la realidad. Ella fue oportunista: sabía que te ibas para Europa y no quería quedarse en Washington trabajando; yo me la pasaba en entrenamientos, tú en cuanto bacanal bohemio de Adams Morgan. Ahora me preguntó, quién ha tomado la vida más en serio?

A Ponce sólo le hago críticas justas y me pongo Anónimo al comentar porque la verdad no tiene nombre. Él lo sabe muy bien, sabe que utiliza su blog para experimentar, para decir cosas que quizás no diría de otro modo, pero al publicar la entrada de ayer ha caído muy bajo. Lo sabes, Luis, por eso te escribo a ti también. No puedo creer que te hayas prestado para esto, para masificar este desafortunado "antiguo lío de faldas" como un tercero comentó; para ofender y trivializar un incidente que es muestra de todo lo malo en nuestra sociedad. Tú que estudias Derecho, tú que tienes todos esos ideales y perspectivas "positivas" de la vida, qué mierdas haces defendiendo al hipócrita de Talibán? El comentario que te hice te habrá dolido un poco y por eso pretendes hacerle creer al mundo que fue por un incidente de intermedia, por los celos de escritor, que suscitó mi comentario. Deberías tomar la crítica a bien, aprender de otras personas que genuinamente te admiran (aunque a veces sea difícil reconocerlo a la primera, lo admito) y que han pasado el trabajo y el esfuerzo de informarse. Te lo dice alguien que ha estado en la guerra por dos años y medio, que ha vivido serias dificultades y que ha aprendido a sobrellevar problemas que personas en tu posición no podrían ni tan siquiera imaginar. Mi crítica fue, ante todo, como sugiere Talibán, en buena lid.

Aunque deploro esta práctica tuya de publicar algunas de tus intimidades en el blog, te alentaría a que seas justo y decidas incluir esto que ahora te escribo.

Semper fi,

Anónimo.

martes, 5 de febrero de 2008

Anónimo contraataca

Talibán vive en Álava junto a su compañera que en alguna ocasión fue esposa de un ex amigo en común. Los celos aún viven pero las distancias atemperan los odios, las ganas, el deseo revanchista, hasta que claro, este ex amigo comenta en La tribu y el Talibán ve su comentario y también comenta pero abre la herida más aguda: la herida causada por los cuernos. Entonces se ha desatado un intercambio feroz de e-mails, mensajes de Facebook e intentos de dañar reputaciones a través de la Internet y de la telefonía a larga distancia que lo consideré muy pertinente como para dejarlo pasar por alto.

Como cualquier intento de historia esta comenzó cuando el Talibán se dio cuenta que la Yoli (nombre hermosamente ficticio) lo miraba desde la tercera fila, cuarto pupitre de la clase de Conflictos Armados en el África Sub-Sahariano. Último año de universidad en Washington y ya Anónimo y la Yoli estaban casados por lo civil. Talibán lo sabía y se comportó a su altura, pero algo más profundo le decía que la Yoli lo quería. Meses después esta profunda sensación del Talibán se manifestó en el futón de su apartamento en esa semana antes de la graduación. Nadie vio, pero algunos escucharon y todos al final se enteraron. La Yoli, la primera en casarse de nuestras amigas quedó maravillada por las atenciones que el Talibán le logró atestar sobre el paño áspero y verde del mueble y decidió nunca más volver con Anónimo. Éste lo vino a escuchar muy tarde y muy lejos: recién había salido para Quantico a entrenar antes de su tour de force en Afganistán.

Nota: El Talibán me ha dado permiso para mostrar algunos de los mensajes que publicaré a lo largo de estos días. Anónimo nunca me contestó, pero bueno, creo que este riesgo vale la pena.

Primer e-mail de Anónimo a Talibán:

[Direcciones electrónicas han sido eliminadas por respetar el derecho a la intimidad.]
Tue, 29 Ene 2008 18:11:21 -0400

Conque has reaparecido? Dale que como bien conseguí tu e-mail, he encontrado todo sobre uds. en Álava. Siempre haces lo posible para traer lo de Yoli, cuando todo esto pasó hace tres años, cuando, carajo, lograste quedarte con ella. Ya debes parar, como también debes dejar de defender a Ponce y sus mediocridades. Tú sabes menos que él lo que es escribir, lo que es pasar por experiencias: ver a gente morir, niños partidos por la mitad, madres que ven frente a sus ojos como pierden a toda su familia por una bomba, comer gatos y burros porque estás harto de las raciones del ejército. De eso uno escribe, no de las mariconadas que uno le hace a un amigo en la universidad; no de las inconsecuencias que Luis escribe.

Quiero que sepas que prefiero contestarte por aquí y no por el blog como tú haces. Es más, te escribiría una carta a ti y a Yoli para decirles esto: estoy llegando a España en marzo y tu dirección me la tengo memorizada.

Semper fi,

[Nombre ha sido eliminado.]

El e-mail me inquieta y toda esta situación me preocupa. No lo pongo aquí para trivializarla, por más mal que me caiga Anónimo y su revanchismo atrasado. Lo pongo como una advertencia y a manera de evitar una tragedia mayor.

sábado, 2 de febrero de 2008

Blog interesante...

De España, este blog ingenioso, sobre todo para los fans de Lego. También lo he añadido a La tribu.

domingo, 27 de enero de 2008

Pantaleón y las ganas de escribir

Cuando desabordé el avión de la ya extinta Aerocontinente, sentí esa sensación liberadora que me imagino todas las criaturas del trópico sienten cuando llegan a climas similares al suyo (migraba del invierno húmedo de la fantasmagórica Lima a la humedad tropical de Iquitos). Fue en esa llanura secuestrada de la Amazonía que me encontré por vez primera al Mario Vargas Llosa de mi adolescencia; lo sentí mucho más próximo que cuando me tropecé con él por los pasillos de la Universidad de Georgetown durante mis años universitarios, porque fue a costa de las imágenes de esta selva que desarrollé mi obsesión por las letras y mi platónica relación con el desposeído del Nobel más extraordinario y polémico del Boom. Mario Vargas Llosa entró en mi vida luego de la lectura de mi primera novela en español que mi padre, un inmigrante peruano, compró en la desaparecida librería Par[é]ntesis y me regaló en unas Navidades. Pantaleón y las visitadoras me introdujo a un mundo totalmente ajeno a mi realidad de adolescente puertorriqueño. El Playstation fue reemplazado por la escandalosa idea de emplear putas al servicio del “Ejército de la Nación”; el creciente interés por la Internet por la prueba de salvación que el impecable Capitán Pantoja padeció ante las caderas de fuego de la Brasilera; las figuras imposibles de las pornstars por la candente lujuria selvática desencadenada por las avasalladoras visitadoras. Esta lectura de Pantaleón me llevó a un universo cuasi-dantesco, pero a la vez risible y ahora, desde la distancia temporal, a un mundo irremediablemente real.

La lujuria de sus personajes me sedujo a trazar como meta visitar la pecaminosa Iquitos, la ciudad-selva de la Amazonía peruana. Fue gracias a los contactos de mi tío en Iquitos y la audacia de mi primo en acompañarme, que hace casi dos años llegué, en un medio día lluvioso de finales de diciembre, a la tierra de la Chuchupe, la Brasilera (a la que siempre preferiré sobre la Colombiana que encarnó Angie Cepeda en la última entrega fílmica de este clásico selvático) y a la que el limeño Pantaleón Pantoja hizo suya.

Mi inicial exposición a Vargas Llosa figura en mi vida como el génesis de mi interés por la literatura. Que hasta el momento lo más que he producido hayan sido hojas y hojas de libretas de escuela a medio usar, garabateadas en mi cursiva horrorosa, y con alguno que otro poemita o cuentito publicados en una revista literaria en inglés y en la revista de creación literaria en español Paréntesis, demuestra lo más significativo que he aprendido: para escribir es necesario practicar. Habrá escritores y académicos que todavía creen en los antiguos mitos de la figura del gran escritor y por consiguiente discreparán conmigo por la ‘reducción’ que ofrezco, en una palabra tan mecánica como ‘práctica’, al arte de escribir. Ciertamente es indispensable un talento inherente en la persona que aspira a ser escritor (que bien se traduciría a esa incontrolable necesidad de crear, a través de la lectura y escritura, un mundo lleno de inquietudes y conflictos propios). Pero es precisamente por ser un arte que la escritura conlleva experimentación constante y responsable.

Esta visión que ahora poseo sobre el acto de escribir fue moldeada gracias a la iniciativa de mi maestra de español del Colegio San Antonio en Río Piedras de iniciar un club de literatura después de clases, el cual bautizó Taller de Redacción. Un taller de esta naturaleza es sinónimo de renovación y la Sra. Marlene Feliú tuvo esto muy claro. Cada vez que sus estudiantes nos congregábamos, había un ejercicio de escritura distinto, una nueva forma de plasmar lo pensado. Su taller fue una deliciosa reescritura constante. Proveyó crítica a nuestros escritos y por ende se fomentó el duelo de ideas. Ese reto y pérdida de miedo (de enfrentarse a la crítica sin titubeos) fue la enseñanza más valiosa que nuestra maestra sembró en nuestro grupo de adolescentes, todavía inseguros pero que no daban media vuelta a la primera amenaza de crítica. El espacio que la Sra. Feliú habilitó en la vida de sus estudiantes evidencia nuevamente el gran rol que los maestros verdaderamente genuinos juegan en la formación de los jóvenes en escuela intermedia y superior.

Cuando opté por continuar mis estudios secundarios en el Colegio San José, también en Río Piedras, desarrollé mucho más mi interés por la escritura debido a la responsabilidad que tuve como editor del periódico estudiantil La Lanza y por los grandes lazos de amistad que establecí con compañeros y con los extraordinarios maestros de dicha institución.

Sin embargo, fue desde mi exilio autoimpuesto en Washington D.C. que empecé a reaccionar al estímulo del Taller de Redacción y a buscar la manera de continuar escribiendo y creando desde la distancia. Al principio de mi carrera universitaria incursioné en el inglés como lengua de creación y escribí varios cuentos y poemas (en su mayoría mediocres). Todos estuvieron sumergidos en la visión erótica-morbosa que heredé de mis últimos meses de escuela superior en Puerto Rico. Estoy convencido que estos escritos figuraron en los dos números del The Georgetown Journal, la revista de creación literaria del estudiantado, por su naturaleza cruda y callejera. Aunque sí disfruté de mi experiencia en el Journal, no encontré el entusiasmo que sentía cuando participaba en los talleres de San Antonio. En la búsqueda que prosiguió, me di cuenta que el factor elusivo era el español. Me faltaba leer, respirar y crear en español. De este cuestionamiento surgió el Taller de Creación Literaria en Lengua Española «Paréntesis» que fundé junto a otros compañeros en la Universidad de Georgetown. Este taller se convirtió en una balsa hispana flotando sobre el mar lingüístico y cultural anglosajón. Los miembros de este taller fuimos náufragos rescatados gracias a la brutal hazaña de los conquistadores que nos impusieron un lenguaje en común, rico y maleable. Continuamos siendo náufragos luego de haber tocado tierra firme por el hecho de ser creadores en nuestra lengua materna, por rebelarnos en contra de la lengua franca inglesa. Por este inaudible grito de rebeldía evitamos ser parte de esa constante y repetitiva literatura Latina en inglés – a veces traducida al español – con la que las subsidiarias de las más prestigiosas editoriales norteamericanas han inundado las librerías en los Estados Unidos y Puerto Rico. Este punto a parte nuestro no quiere decir que descartamos las distintas realidades que los hispanos han vivido y viven en los Estados Unidos, a través del inglés. Sin embargo, del mismo modo queríamos evidenciar el afán de aquellos latinoamericanos que, como nosotros en el Taller «Paréntesis», desean resaltar la importancia del idioma español en sus vidas y en la vida de los estadounidenses, en suelo norteamericano. Esto no nos hizo mejores ni peores. En cambio, sí nos distinguió y eso, precisamente, era lo que buscábamos.

Han pasado ocho años desde que participé en mi primer taller de creación literaria. Aunque no recuerdo bien de qué hablé con la Sra. Feliú y los miembros del taller la última vez que los vi, siempre he tenido presente las palabras que mi maestra me dijo semanas antes de finalizar mis estudios en el Colegio San Antonio. Dentro del salón de nuestras reuniones, en una tarde lluviosa de mayo como aquella que me recibiría a la tierra que desencadenó mi interés por la literatura, mi maestra me entregó la llave de la perseverancia cuando me dijo: “Nunca pares de escribir.” Y esa llave, utilizada desde entonces, me ha provisto estas ganas imparables de escribir en donde quiera que me encuentre.

[Nota: Este ensayo lo escribí en el 2005, antes de iniciar mis estudios en la Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. La Maestría es fundamentalmente exitosa por los talleres que imparten los profesores-escritores y por las invaluables contribuciones que hacen los compañeros y amigos que la cursan.]

miércoles, 23 de enero de 2008

Hay veces en la vida

[Ayer La tribu de los cafres cumplió un año. Gracias a todos los que asiduamente leen mis cosas, los que han comentado y me han añadido a su lista de enlaces.

Abajo incluyo un poema que he rescatado del olvido y que escribí hace casi tres años. Pertinente o no, no importa...simple y llanamente sentí la necesidad de compartirlo.]


Hay veces en la vida que son golpes y dejan heridas.
La marejada descontrolada
termina con la calma
y estrepitosamente
barre el margen de la orilla.

Hay veces en la vida que son cargas y descargas.
El rayo impertinente
quiebra el árbol centenario
y de desconsuelo enciende
el bosque en llamas.

Hay veces en la vida que son columnas y dinteles.
El viento, en su vuelco de milenios,
pasa fortuitamente por la ciudad
y erosiona
el paso de las horas.

Hay veces en la vida que son cielo raso y cielo vil.
Las nubes amontonadas
delinean la tormenta que se aproxima
y truenan
cadenciosas sobre la isla.

Hay veces en la vida que son encuentros y desencuentros.
Los labios húmedos finalmente
reposan en la nada
y solos se secan
en una sonrisa amordazada.

Hay veces en la vida que son anhelos y ficciones.
La realidad tangible se torna
instantáneamente a inventada
y sobre las alas de un fénix
desvanece en la lejanía.


©Luis Ponce Ruiz
15 de marzo de 2005
Bayamón, Puerto Rico

martes, 22 de enero de 2008

Raro, controvertible, inesperado 2008

Raro porque en estos días escribí la carta más larga que en mi vida haya escrito.

Controvertible porque me he puesto a leer e investigar sobre un tema que nunca me había tocado tan cerca y lo hice para retar mis conocimientos y la mala costumbre de sentirme complaciente con el conjunto de valores adquiridos a través de la infancia y adolescencia.

Inesperado porque tuve la maravillosa ocasión de que un deambulante norteamericano en el Parque del Indio en El Condado me sugiriera un libro al enterarse que estaba estudiando derecho y porque hoy La tribu cumple un año.

La escena en El Condado transcurrió así:

Leía el caso S.S. Lotus para mi clase de Derecho Internacional Público sentado frente al mar. Pensaba que vendría aquí a estudiar para descansar de la biblioteca o de mi casa ya que la brisa y el sonido del mar amortiguaban casi perfectamente la gritería de los niños en los columpios. Como a las cuatro de la tarde de ese domingo de nubes grises -y luego, de reality shows en vivo- se me acerca un señor de pelo blanco despeinado, con la cara encendida en rojo y salitre y unas chancletas Reef destartaladas. Un leve olor mustio que se desprende de sus cabellos, axilas y entrepierna me llega a mi nariz gracias a la brisa del mar y enseguida se hace obvio que este señor americano era un deambulante que vivía, al parecer, debajo de unos almendros en esa playa. Me mira leyendo y se me acerca para pedirme un dólar. En inglés le respondo que no tengo un peso, pero te doy una peseta y así mismo la saqué (con cierto dolor porque ese día había olvidado mi móvil en casa y tenía el menudo contado para hacer mis llamadas desde un teléfono público) y se la puse en la mano. Me dio las gracias pero se interesó en los papeles que estaba leyendo (era el único en todo el parque que estaba con papeles, bolígrafos y un sobre blanco grande que contenía la carta larga con el nombre de una persona sumamente especial en el exterior) y me preguntó qué rayos estaba leyendo. International Law. Ah!, an International Lawyer, we need more of those, me respondió con la vista hacia el mar. Have you read King of Torts? No, le dije. John Grisham's book...oh, you'll like it. Le pedí que me repitiera el título y lo anoté en el margen inferior de una de las páginas del caso. Le dije que lo leería y le di las gracias. Volveré al parque, eso no tengo duda, y espero que en alguna de esas ocasiones pueda verlo otra vez y decirle, gracias por la recomendación.

Así ha empezado el año...jum, a ver cómo me sigue yendo...

martes, 15 de enero de 2008

El roce eterno - Cadáver mmm exquisito 8

... Bueno, bueno, bajen las revoluciones. Quizás eso juegue a nuestro favor en la historia, no descartemos a la cajera de Sam’s, dejemos que el público decida. Llame al 1-800-Cajera de Sam’s SI o 1-800-Cajera de Sam’s NO. Decida usted amigo que nos lee y nos escucha. ...

viernes, 11 de enero de 2008

Escribir en el aire

Escribo pero nada permanece: todas las noches reescribo los mismos párrafos (cada día quedan más largos) y los guardo con el mismo nombre. Lo más efectivo sería acortarlos, buscar la idea principal de cada párrafo y enumerarlas en el papel antes de entregarlo. Mira: esto es lo esencial que quería decirte: las letras perdidas de las palabras que antes te nombraban.

jueves, 10 de enero de 2008

El roce eterno - Cadáver mmm exquisito 6

... Bellaquín daba clases de Copoeira en el gym de Raphael. Alucinante lugar decorado con memorabilia de Raphael, en los 90 era el gym más pega’o entre las musculocas. Era un local pequeño, pero se hizo famoso gracias a mí, Rufino Darling. Porque me conmovió su pasión por la música que para nada pegaba con el concepto de las pesas y los aérobicos. Gracias, Rufino por esas comprometedoras palabras. Ahora nos parece conveniente que indaguemos sobre la vida de otro de nuestros “bigger than life” miembros del elenco. ...

miércoles, 9 de enero de 2008

El roce eterno - Cadáver mmm exquisito 4

...el payaso Bellaquín. Entiendan, queridos lectores, que este payaso no se llama así por su ímpetu sexual sino porque es un payaso, ¿pero qué le va a hacer? Rufino Darling, ¿de dónde vienes? Cuéntanos algo interesante, algún conflicto que haga avanzar la acción, tú sabes, para que nos publiquen, mientras más interesantes sean tus conflictos… por ejemplo ¿alguna manía sexual?...

La tribu errante