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martes, 7 de diciembre de 2010

Relación de hechos y altercados en la Asamblea auto-convocada de Derecho-UPR

A TODA LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA Y A LA ESCUELA DE DERECHO DE LA UPR

Este lunes 6 de diciembre de 2010 se celebró una asamblea auto-convocada por el estudiantado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Dicho cónclave tenía como norte el discutir las posturas de los estudiantes ante las decisiones tomadas en la pasada Asamblea General de Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. A saber:

1. La aprobación de un paro de 48 horas a celebrarse el 7 y 8 de diciembre.

2. La aprobación de un voto de huelga condicionado a la derogación de la cuota de $ 800, a celebrarse el 14 de diciembre.

La discusión y deliberación de los temas en agenda fueron elaborados de forma cordial y según el orden establecido por el procedimiento parlamentario y el reglamento de nuestra Escuela. El Presidente del Consejo, Manuel Natal, optó por un llamado a la conducta respetuosa y decorosa: En más de cinco ocasiones controló los indicios del debate caldeado e irrespetuoso.

No obstante, ya presta a culminar la Asamblea, varios estudiantes de nuestra Escuela decidieron comportarse de forma violenta y agresiva. Estos colegas insultaron, amenazaron y, como si fuese lo más natural, incitaron la violencia contra otros de sus compañeros. En el forcejeo, una de las concejales fue agredida en el rostro. La joven tuvo que salir a buscar hielo y sosiego ante la conducta violenta de estos estudiantes.

Luego de la Moción de Cierre, otro altercado se suscitó cuando los estudiantes entraron en un fogoso debate verbal con ex-alumnos de esta Escuela que, sin ningún motivo claro, asistieron a los predios de la facultad a apoyar a aquellos que incitaban a la violencia.

Todos estos hechos fueron sazonados con el ingrediente nuevo, la presencia de un cuerpo de seguridad contratado por la Universidad y, según fuentes, citada a las instalaciones de la Escuela de Derecho por miembros de su facultad.

Ante esta brevísima relación de hechos expongo a la comunidad de estudiantes:

1. Repudiar total e incondicionalmente actitudes retrógradas que incitan a la violencia en nuestra Escuela de Derecho y, en general, en toda la Universidad de Puerto Rico. Llegando a agredir a otros compañeros.

2. Repudiar la iniciativa de aquellos ex-alumnos que apoyan las manifestaciones violentas e irrespetuosas de algunos colegas.

3. Repudiar el uso innecesario de un cuerpo de seguridad, ajeno a los procesos universitarios, y convocado por la propia facultad de nuestra Escuela.

Por todas estas razones exhorto a todos mis compañeros de la Escuela de Derecho a que secunden este reclamo y no permitan que estas actitudes dominen nuestro ambiente de estudio. Parece mentira que luego de criticar los procesos deliberativos en la Asamblea General de Estudiantes, tildándolos de violentos e intimidantes, nuestros estudiantes adopten una postura similar.

(Enviado y redactado por el amigo, compañero de Derecho y escritor, Nelson E. Vera Santiago. Pásenlo pa' lante).

lunes, 11 de febrero de 2008

Intento golpista en Timor Oriental

Timor Oriental (o Timor Leste) es el país independiente más joven del mundo (Fecha de Independencia: 2002), luego de haber sido una colonia portuguesa y posteriormente haber sido anexada ilegalmente por Indonesia. Naturalmente, he seguido de cerca los acontecimientos que han ocurrido desde que a finales de 1999 los timorenses votaron en un plebiscito auspiciado por la ONU. Luego del apoyo abrumador a la independencia, milicianos indonesios descontentos con el resultado protagonizaron ataques que sacudieron a la población y pusieron en jaque el proceso de autodeterminación. Gracias a la misión de la ONU dirigida por el fenecido Sérgio Vieira de Mello, y junto a Australia y a otros países de la región, la situación se pudo contener y encaminar al pueblo timorense a la independencia.

A pesar de este éxito incial de la ONU, la violencia estalló nuevamente en 2006 cuando 37 personas murieron en varios días desastrozos protagonizados por unos soldados descontentos por su despido. La violencia surgió nuevamente hoy cuando se desató un intento de golpe de estado en el que el Presidente, José Ramos Horta (ganador del Premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos conducentes a la independencia de su media isla) resultó seriamente herido.

La violencia post-colonial en Timor Oriental se ha debido mayormente al descontento que ha habido entre las filas de los ex combatientes del FRETILIN que formaron por un tiempo parte de las Fuerzas Armadas de la república y que en 2006 fueron liberados de sus puestos sin una justa compensación. El problema no surge sólo por este error del estado timorense, sino por uno más grave y profundo que ha aquejado a gran parte de los países que se han liberado del coloniaje por medio de guerras de guerrillas (el caso de África es paradigmático): la falta de profesionalismo en las fuerzas armadas. El gobierno que se instala luego de la independencia y que surge de las filas revolucionarias usualmente tiene la intención de formar un buen gobierno: el problema es que se olvidan de los miles y miles de combatientes que ayudaron a esos líderes a tomar el poder. No implanta un nuevo modelo de ejército o falla en promover programas de readiestración. Claro, muchas veces esto ocurre porque simplemente no hay dinero y los antes líderes carismáticos se han convertido en corruptos profesionales. Entonces los ex guerrilleros que de repente se encuentran desempleados razonan que no es justo que ellos, que ayudaron a los ahora presidentes y ministros alcanzar el gobierno, no tengan qué comer. Se forman facciones, los revolucionarios heroicos durante la guerra contra la colonia se convierten en los rebeldes "auténticos", el gobierno responde tildándolos de traidores y en pocos días se cuaja una guerra civil. En África, la Guerra Fría jugó un papel protagónico en fomentar esas divisiones y llevarlas a niveles atroces cuando ambas potencias armaban a una y otra parte respectivamente.


Al finalizar la Guerra Fría, los grandes conflictos y genocidios que se produjeron en los noventa(los Balcanes, Ruanda, Kosovo) también buscaban adueñarse del poder o buscar la independencia, pero lo que dirigía esta violencia era más bien las rivalidades étnicas y nacionalismos exacerbados que las ideologías políticas o un descontento dentro de las fuerzas armadas. En cambio, lo que sucede hoy en Timor Oriental se debe a que el gobierno no previó los errores que otras jóvenes repúblicas cometieron con los miembros de sus fuerzas armadas. De igual modo, estos eventos en Timor Leste se prestan para hacer una crítica a la cautela excesiva que muestra Australia y otras potencias regionales de no involucrarse en algo más que no sea el envío de tropas cada vez que ocurre un brote de violencia y que verdaderamente ayude a la estabilización de esta joven nación de un millón de habitantes.

Por este problema de la falta de profesionalismo en las fuerzas armadas y de mecanismos para reubicar a ex combatientes, y por las dramáticas diferencias en el perfil profesional entre timorenses y puertorriqueños, es ilógico argumentar que en un Puerto Rico independiente vaya a surgir la violencia interna que está aquejando a Timor en estos últimos años o que todavía aqueja a repúblicas que se independizaron a mediados del siglo pasado. Estos infortunados eventos, pues, no deben alarmar (aunque sí preocupar y movernos al análisis serio) a los que aspiramos a un Puerto Rico independiente, ni a los que todavía no están convencidos de que la independencia es la mejor herramienta para promover nuestros intereses como puertorriqueños en un mundo cada vez más competitivo.


No perderé de vista lo que vaya a suceder en Timor Oriental en estos próximos días, pero también me inclinaré a escuchar más sobre Kosovo, ya que es casi seguro que esta ex provincia serbia le siga los pasos a Timor Oriental y se convierta en el próximo país independiente más joven del planeta. ¿Quién dijo que la independencia no está de moda?

domingo, 29 de abril de 2007

¿Los síntomas del otro?

Hace varios meses la Policía de Puerto Rico alertó sobre la nueva modalidad de los narcoasesinos de utilizar a menores de edad para llevar a cabo los “ajusticiamentos” de deudores o eliminar a rivales. Mayra Montero ha escrito sobre el tema en su genial columna de los domingos, Antes que llegue el lunes, en El Nuevo Día. Este pasado jueves, 19 de abril, la policía alertó al país y a los universitarios sobre la posibilidad de que narcopandilleros, cautivados por la desalmada teatralidad de la matanza en Virginia Tech, utilizarían las Justas para acabar con sus adversarios. Hasta un compañero de la Maestría en Creación Literaria (vean su blog aquí) ha creado un cuento que habla de una matanza orquestrada por estudiantes adolescentes en una escuela pública aquí mismo en Puerto Rico, advirtiéndonos –como siempre ha hecho la literatura– de los males que están por venir.

He esperado todos estos días, he dejado que el tiempo discurra y he enumerado paralelismos como los de arriba para finalmente hoy escribir sobre lo ocurrido en Virginia Tech hace más de una semana.

En esta matanza, más que dos entidades responsables –la universidad de Virginia Tech y el gobierno estadounidense–, hay una ideología subyacente que permitió a Cho Seung-Hui caer en la vorágine que lo llevó a matar 32 personas y a suicidarse. Me refiero al mantra de mind your own business. Virginia Tech no hizo lo apropiado, brindarle la ayuda psicológica necesaria (y alejarlo de la universidad), porque la evidencia que una de sus profesoras había presentado –sus escritos crudos y conducta excéntrica– no era suficiente como para que la universidad tomara acción alguna . Aquí las normas en Virgina Tech respondieron al derecho de la libre expresión y por lo tanto, sin hacer una investigación más exhaustiva, no se pudo hacer nada con este muchacho solitario. La universidad falló en atajar a un individuo que desde hace dos años mostraba los síntomas de una persona que podría hacerle daño a otras. Más que atentar contra un derecho a la libre expresión, ese mind your business tan individualista llevó a Virginia Tech a ignorar a uno de sus estudiantes.

En el centro del problema también está el gobierno estadounidense por la irresponsable y arcaica interpretación de la segunda enmienda a la constitución: el derecho de portar armas. Las primeras reacciones de Casa Blanca dejaron patentemente claro que el Presidente Bush habló primero con los cabilderos de la NRA antes que con los familiares de las víctimas porque luego de haber comunicado a través de su spokeswoman Dina Perino que estaba “horrorizado” por la matanza y “profundamente preocupado por las familias de las víctimas”, inmediatamente añadió que “el Presidente cree en el derecho que tienen las personas para portar armas”. No sé cómo los estadounidenses, en especial la comunidad de Blacksurg, no se conmocionaron ante estas palabras del dirigente de la nación. Bush, una vez más, hizo gala de su humanismo.

Muchos han argumentado –inexplicablemente con éxito– que los fundamentos legales dejados por los Founding Fathers de la república no deben ser alterados porque, además de que estas personas eran aparentemente súperhumanas y omniscientes, después de más de doscientos años de prueba, ¿acaso no habían funcionado bien?

¿Funcionado bien? ¿Cuántas masacres más deben ocurrir para que los estadounidenses se den cuenta que portar armas no es verdaderamente un derecho, sino un privilegio que debe ser regulado? ¿Acaso el mundo de hoy es el mismo que el de finales de siglo XVIII? Cho compró una de las dos armas que utilizó para acabar con 33 vidas ahí mismo en Blacksburg. Y ¿la otra? ¡¡Pues por Internet!! ¡Sí! ¡Por Internet! No sólo la constitución norteamericana necesita revisión (el célebre científico político Robert Dahl, en su libro How Democratic is the American Constitution?, si bien no argumenta explícitamente que debe enmendarse la constitución, sí la cuestiona abiertamente y demuestra sus grandes fallas), sino también los reglamentos de Virginia que permitieron a Cho, con todo y su antecedente psiquiatrico, comprar dos armas.

El problema de este derecho a portar armas es que se da dentro de un país (y por supuesto, aquí no estoy arguyendo que sea el único, hay muchos otros ejemplos) en que la violencia y la destrucción son considerados casi como virtudes por un sector amplio, como lo es el autodenominado conservador-cristiano-pro-familia y sus maquinarias propagandísticas. Por poco residencian a un presidente por tener una aventurilla en la Oficina Ovalada, pero no hacen nada con Bush: siguen defendiendo a ultranza la guerra en Irak, conflicto que ha dejado a un país entero en la miseria y a más de tres mil soldados estadounidenses muertos. La visión moralista del aparato conservador estadounidense se fija en inconsecuencias, el fellatio, y obvia lo que es el pecado más grande de la humanidad, la guerra. Es inquietante que un país que fomenta tanto la cultura de la guerra tenga el portar armas como uno de sus derechos.

Este texto comenzó con una lista de síntomas que muestran que en Puerto Rico estamos en las entrañas de una espiral de violencia. La matanza en Virginia Tech ha demostrado que hay que atender los síntomas para atajar los problemas. La realidad, de que el narcotráfico es lo que genera la mayoría de la actividad criminal en este isla, pide a gritos respuestas reales y contundentes. Ya basta de escondernos detrás del IVU y de pensar en proyectos de Ciudad Mayor y metrópolis del Caribe, de descartar todo lo que pasa a nuestro alrededor como “someone else’s business” porque tarde o temprano ese problema del ‘otro’ entrará disparando a mansalva en nuestras escuelas, oficinas y casas. Entonces ya habrá sido muy tarde para hacer algo.

©Luis Ponce Ruiz
28 de abril de 2007
Bayamón

La tribu errante