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domingo, 10 de febrero de 2008

Más e-mails de Anónimo y Talibán

Respuesta de Talibán a Anónimo:

[Direcciones electrónicas y nombres verdaderos han sido eliminados para respetar el derecho a la intimidad.]
Sat, 2 Feb 2008 09:11:21

Mira y que acabar tu e-mail con el lema de los Marines. Estás verdaderamente en un viaje, mano. Te mereces que te recuerde siempre lo de Yoli para que acabes de entrar en cuenta y le pongas orden a tu vida. Lo que pasó, pasó, como dice Daddy Yankee. Estamos en España sí, ella estudiando y yo trabajando. Tú qué coños haces? No fue coincidencia que la Yoli se fijara en mí; tú muy bien sabes que la vida en el ejército te ocupó más de lo debido y ni caso le hacías a tu mujer...eso te pasa por querer apresurar las cosas. Lo peor del caso es que te entiendo, pero creo que entendí más a ella.

No volveré a mencionar más a la Yoli si tú dejas de mandarme e-mails a todas horas del día, de dejar mensajes en la contestadora y de insinuar que vendrás a Álava. Serás bienvenido si demuestras un poco de madurez (y si finalmente te dignas a publicar la novela esa que dijiste ibas a publicar sabe Dios cuándo, sobre todo ahora que has regresado de la guerra y tienes tan monumentales y originales ideas que contar).

Te advierto, sin embargo, que dejes de bombardear a la Yoli. Ha visto todos tus e-mails en que le reprochas lo mala que fue contigo, lo injusta y todo lo demás que evidentemente sientes por algo que tú muy bien sabías que iba a pasar. Y saca a Ponce de todo esto...qué iba a saber él que por escribir algo de Pantaleón te iba a revolcar la envidia que todavía sientes por alguna locura atrasada tuya. Pon tu vida en orden, da gracias a Dios que estás vivo y ponte a escribir tus maravillosas experiencias...inclusive la que Yoli y yo te hicimos.

No vuelvas a escribirme.

Talibán

Anónimo nos escribe a los dos:

[Sí, lo mismo aplica aquí, aunque muchos de uds. ya conozcan mi correo-e.]
Wed, 6 Feb 2008 20:23:09

Ja, ja, ja...que no vuelva a escribirte. No me vengas ahora con sentimentalismos y cuestiones de honor y responsabilidad. Mentecato. Aquí el que inició todo fuiste tú, no Ponce, aunque luego te haya facilitado una tribuna para atacarme. Tú y tus delirios de grandeza por ser el sementero de Georgetown (guau!) , por irte a vivir al extranjero (qué exitoso!), por haber publicado cuatro cuentos cojudos en Internet, en que todos hablas de Yoli y de su "ex marido adicto a la heroína del patriotismo yanki" (bravo, has salido del catálogo de los autores inéditos, great achievement para un drogo como tú). Tú eres el que tienes que tomar la vida en serio y ponerte a trabajar de verdad...que en tu caso sería a escribir de verdad. Lo que pasó con Yoli ni tú ni nadie podrán entender porque no quieres ver la realidad. Ella fue oportunista: sabía que te ibas para Europa y no quería quedarse en Washington trabajando; yo me la pasaba en entrenamientos, tú en cuanto bacanal bohemio de Adams Morgan. Ahora me preguntó, quién ha tomado la vida más en serio?

A Ponce sólo le hago críticas justas y me pongo Anónimo al comentar porque la verdad no tiene nombre. Él lo sabe muy bien, sabe que utiliza su blog para experimentar, para decir cosas que quizás no diría de otro modo, pero al publicar la entrada de ayer ha caído muy bajo. Lo sabes, Luis, por eso te escribo a ti también. No puedo creer que te hayas prestado para esto, para masificar este desafortunado "antiguo lío de faldas" como un tercero comentó; para ofender y trivializar un incidente que es muestra de todo lo malo en nuestra sociedad. Tú que estudias Derecho, tú que tienes todos esos ideales y perspectivas "positivas" de la vida, qué mierdas haces defendiendo al hipócrita de Talibán? El comentario que te hice te habrá dolido un poco y por eso pretendes hacerle creer al mundo que fue por un incidente de intermedia, por los celos de escritor, que suscitó mi comentario. Deberías tomar la crítica a bien, aprender de otras personas que genuinamente te admiran (aunque a veces sea difícil reconocerlo a la primera, lo admito) y que han pasado el trabajo y el esfuerzo de informarse. Te lo dice alguien que ha estado en la guerra por dos años y medio, que ha vivido serias dificultades y que ha aprendido a sobrellevar problemas que personas en tu posición no podrían ni tan siquiera imaginar. Mi crítica fue, ante todo, como sugiere Talibán, en buena lid.

Aunque deploro esta práctica tuya de publicar algunas de tus intimidades en el blog, te alentaría a que seas justo y decidas incluir esto que ahora te escribo.

Semper fi,

Anónimo.

martes, 5 de febrero de 2008

Anónimo contraataca

Talibán vive en Álava junto a su compañera que en alguna ocasión fue esposa de un ex amigo en común. Los celos aún viven pero las distancias atemperan los odios, las ganas, el deseo revanchista, hasta que claro, este ex amigo comenta en La tribu y el Talibán ve su comentario y también comenta pero abre la herida más aguda: la herida causada por los cuernos. Entonces se ha desatado un intercambio feroz de e-mails, mensajes de Facebook e intentos de dañar reputaciones a través de la Internet y de la telefonía a larga distancia que lo consideré muy pertinente como para dejarlo pasar por alto.

Como cualquier intento de historia esta comenzó cuando el Talibán se dio cuenta que la Yoli (nombre hermosamente ficticio) lo miraba desde la tercera fila, cuarto pupitre de la clase de Conflictos Armados en el África Sub-Sahariano. Último año de universidad en Washington y ya Anónimo y la Yoli estaban casados por lo civil. Talibán lo sabía y se comportó a su altura, pero algo más profundo le decía que la Yoli lo quería. Meses después esta profunda sensación del Talibán se manifestó en el futón de su apartamento en esa semana antes de la graduación. Nadie vio, pero algunos escucharon y todos al final se enteraron. La Yoli, la primera en casarse de nuestras amigas quedó maravillada por las atenciones que el Talibán le logró atestar sobre el paño áspero y verde del mueble y decidió nunca más volver con Anónimo. Éste lo vino a escuchar muy tarde y muy lejos: recién había salido para Quantico a entrenar antes de su tour de force en Afganistán.

Nota: El Talibán me ha dado permiso para mostrar algunos de los mensajes que publicaré a lo largo de estos días. Anónimo nunca me contestó, pero bueno, creo que este riesgo vale la pena.

Primer e-mail de Anónimo a Talibán:

[Direcciones electrónicas han sido eliminadas por respetar el derecho a la intimidad.]
Tue, 29 Ene 2008 18:11:21 -0400

Conque has reaparecido? Dale que como bien conseguí tu e-mail, he encontrado todo sobre uds. en Álava. Siempre haces lo posible para traer lo de Yoli, cuando todo esto pasó hace tres años, cuando, carajo, lograste quedarte con ella. Ya debes parar, como también debes dejar de defender a Ponce y sus mediocridades. Tú sabes menos que él lo que es escribir, lo que es pasar por experiencias: ver a gente morir, niños partidos por la mitad, madres que ven frente a sus ojos como pierden a toda su familia por una bomba, comer gatos y burros porque estás harto de las raciones del ejército. De eso uno escribe, no de las mariconadas que uno le hace a un amigo en la universidad; no de las inconsecuencias que Luis escribe.

Quiero que sepas que prefiero contestarte por aquí y no por el blog como tú haces. Es más, te escribiría una carta a ti y a Yoli para decirles esto: estoy llegando a España en marzo y tu dirección me la tengo memorizada.

Semper fi,

[Nombre ha sido eliminado.]

El e-mail me inquieta y toda esta situación me preocupa. No lo pongo aquí para trivializarla, por más mal que me caiga Anónimo y su revanchismo atrasado. Lo pongo como una advertencia y a manera de evitar una tragedia mayor.

martes, 18 de diciembre de 2007

Algunos comentarios en torno a Irak...

Lo que incluyo abajo es un fragmento de una reflexión que hice para mi clase de Profesión Jurídica, en la Escuela de Derecho de la UPR-RP. Estaba comentando sobre un artículo publicado en 2000 por el reconocido abogado catalán Ramón Mullerat.

Igualmente está en debate su aseveración de que este siglo XXI es el segundo siglo de dominio estadounidense, contenida en el número diez, también de la segunda parte. Ciertamente el mundo de Mullerat en el 2000 era muy distinto al actual, post 11 de septiembre (evidencia de que el mundo cambia con una velocidad asombrosa). La verdad es que la guerra en Irak y la ácida política exterior estadounidense han desatado un sentimiento anti-norteamericano a nivel global. Esto hace que hoy en día represente para los norteamericanos el peor momento que han enfrentado luego del colapso de la Unión Soviética. Esto no es, pues, un buen modo de iniciar un nuevo siglo como la potencia dominante.

Sólo dos cosas ha logrado la guerra en Irak, además del alza en el petróleo. Por un lado, los medios que informan la guerra y los mercenarios y compañías privadas que la apoyan tanto en términos de combate, como en logística y otras actividades no bélicas, han creado un nivel de interdependencia entre los países desarrollados y en subdesarrollo más estrecho. En otras palabras, la globalización ha avanzado, para bien o para mal, gracias a Irak. Por supuesto, esta cooperación entre ambos mundos se ve cuestionada por personalidades conflictivas como Hugo Chávez y Mahmud Ahmadinejad, que traten de menoscabar esa realidad con su ya folclórico (por no decir errático y peligroso) comportamiento. Pero sus agendas y popularidad son, precisamente, ejemplo de que la globalización es un fenómeno además de irreversible, eficaz.

La otra situación que ha causado la guerra en Irak ha sido la búsqueda sin cuartel de la espiritualidad. Si bien esta búsqueda ha estado plagada de fanatismo y terrorismo tanto de musulmanes como de cristianos (no olvidemos que el Presidente George W. Bush, junto a sus defensores más fanáticos son born-again Christians), evidentemente todavía existe una preocupación humana que va más allá de la vida, salud y dinero, aunque parezcan que al final todo se mezcla.

viernes, 21 de septiembre de 2007

"L'avocat de la terreur"

Me tropecé con el blog de un (¿o una?) periodista de Colombia que vive en Francia. Lo cierto es que todavía no sé el nombre del autor pero tiene apuntes y notas que tratan sobre la sociología en Colombia, Hispanoamérica y Europa en todos los campos que se encuentre que son, pues, en todos. Muy acertadamente su blog se llama Sociología para novatos.

Mi investigación del nombre de esta persona se detuvo cuando leí la nota que se refiere a un documental dirigido por Barbet Schroeder y que figuró en la selección oficial del Festival de Cannes de este año. El nombre del documental es el título de esta entrada y puede ser (todavía no la he visto, pero la crítica así lo ha planteado) una de las mejores películas que presente cómo un idealista anti-colonial (en este caso un abogado) se pudo convertir en el defensor de terroristas y dictadores. Este abogado es Jacques Vergès y su rostro además de desafiante y altivo tiene la fría expresión de la amoralidad.

Vea el rostro de Vergès.

Avance del documental:



Les avisaré si consigo la peli en The Video Place, en Levittown, donde, usualmente, encuentras lo imposible.

lunes, 26 de marzo de 2007

El Proceso (1925) de Franz Kafka (1883-1924)

La vana búsqueda de respuestas, la inquietante repetición y el torbellino de ansiedad que las acompaña son los estados de ánimo que la potente narración de Kafka transmite a través de su novela inconclusa, El Proceso. En ella se narran las desventuras de Josef K., un funcionario de banco, frente a una acusación sobre la cual ni él ni las autoridades competentes conocen o pueden esclarecer. K., en la cruzada por entender su proceso, se tropieza con unos seres invadidos de una rareza y decadencia humana tan grande que logran arrastrar el optimismo inicial –e inherentemente humano– del protagonista hasta su resignación y fin como animal.

El título de la obra tiene varios matices. Por un lado es literal porque hace referencia al proceso judicial de K. Pero también es simbólico: evoca el trance psicológico y la lucha interna de K. consigo mismo, con las fuerzas invisibles y todopoderosas del gobierno (o del destino), y con una sociedad cómplice e inmutable. Es, a fin de cuentas, el proceso devolutivo de un individuo frente a la inexplicable realidad.

Lo que más llama la atención en El Proceso es el uso del lenguaje. Si bien es cierto que la traducción al español mantiene la complejidad del alemán (lo que, por desgracia, ahuyenta a posibles lectores), es gracias a este lenguaje denso lo que provee el molde adecuado para desarrollar la asfixiante existencia de K. La descripción de la visita de K. a las secretarías en el capítulo III le muestra vivamente al lector la sensación de encierro que el protagonista también padece. Lo magistral de este pasaje es que al finalizar el capítulo, el lector termina igual de mareado que K.

La narración en tercera persona limitada y el uso extenso de diálogos ayuda muchísimo al desarrollo de los personajes ya que el narrador no está presente en todo y sabe cuando ceder la palabra a los personajes o la conciencia, como en el caso de los monólogos interiores de K. Aunque nunca terminó El Proceso, Kafka pudo crear un universo de personajes que tienen una misión específica en la vida de K. Hay tres de ellos que aparecen una sola vez en la narración pero son importantísimos para adentrarnos en las complejidades del Tribunal. Estos son el pintor Titorelli, el comerciante Block y el capellán de la prisión. Estos personajes son utilizados por Kafka para crear un falso sentido de esperanza ya que todas las indagaciones y recomendaciones que K. les hace a estos individuos siempre terminan en un enredo mayor.

Esta falta de esperanza evidencia dos de los grandes temas de la obra: la resignación y la impotencia ante los vuelcos de la vida. Vemos como la desazón poco a poco invade a K. y lo convierte en un ser sin voluntad, incapaz de librarse de su muerte «¡como un perro!».

Otro gran tema que, como los demás, también funge como una crítica a la sociedad, es el de las estructuras invisibles del poder. La deshumanizante burocracia es la que permite procesos absurdos como el de Josef K. Es aquí donde se descubre que K. muy bien puede ser el alter ego de Kafka. Los biógrafos del escritor y su propio diario muestran como él se lanzó a escribir El Proceso luego del fin del compromiso con Felice Bauer. Kafka muchas veces anotó que las visitas que hacía a la familia de Felice eran «como un juicio, en donde otros decidían el camino que su vida debía tomar.»

La imposibilidad de obtener el amor se traduce en la tensión sexual que Kafka construye alrededor de las relaciones que K. tiene con la señorita Bürstner y Leni. La esporádica, si bien imaginada, aparición de la señorita Bürstner en el capítulo final apoya esta teoría: a K. se le escapó, pero también dejó ir el amor.

Los temas presentados por Kafka requieren de la atmósfera oscura, inhóspita y demacrada que envuelve a El Proceso. Así logra recrear el efecto completo de ese vertiginoso descenso al Maelström de la pérdida de fe y la derrota, de ese final que estremece al lector. Ciertamente, Poe hubiese aplaudido a Kafka, si sólo el checo hubiese condensado la extensión de su texto para complacer el gusto del norteamericano. Este servidor, sin embargo, lo ovaciona tal y como es.

Adelantado a su época como Unamuno, Kafka es difícil de encasillar dentro de un sólo movimiento literario. Su obra es existencialista porque cuestiona el propósito de la vida humana y a falta de una respuesta, la confronta tal cual es. El Proceso es también psicológico: los personajes muestran problemas mentales y de comportamiento que van desde la doble personalidad (el comerciante Block), los fetiches (Leni y su preferencia por los acusados) y depresión (K.). Estas corrientes, junto al absurdo, convierten a El Proceso en una de las primeras novelas posmodernas del Siglo XX.

El Proceso, escrito entre 1914 y 1915, muestra ante todo la deshumanización con la que la Primera Guerra Mundial inauguró el Siglo XX. Lo curioso es que el Siglo XXI comenzó de la misma manera. Dado estas similitudes, ¿vale la pena preguntar cuán real es el mundo kafkiano? o ¿cuán kafkiano es el mundo real? ¿No será que lo único que Kafka hizo fue representar lo absurdo de nuestra existencia? Por desgracia, y ante la problemática mundial actual, todo parece indicar que Kafka fue, ante todo, un realista.

La tribu errante