"...[E]l vacío de la casa se les presentaba como un animal dispuesto a tragarse cualquier sonido..." La tribu existe para combatir ese vacío y preservar los sonidos.
jueves, 27 de agosto de 2009
Dim-sum
martes, 13 de enero de 2009
De vuelta al Caribe
| Con los soldados de terra cota en Xi'an (Ago. 08). |
viernes, 21 de noviembre de 2008
Imposible mi vida sin sopas
jueves, 11 de septiembre de 2008
Suzhou trajo lo que no era suyo
| From 3rd Week - Suzhou, China |
-Te portas tan bien con tus colegas chinos.
-Yo soy el que vengo a su país, no debo por qué portarme de otra forma.
-Te gusta la China demasiado, ¿no es asi?
-Me gusta desde que descubrí que mis juguetes los hacían aquí -me forcé a decir, no porque fuese mentira, sino porque decirle que en realidad la china que me gustaba era ella hubiese sido un final bastante abrupto. Más abrupto que éste.
(Tomado de La libreta de Xi'an)
miércoles, 10 de septiembre de 2008
El resto...
miércoles, 27 de agosto de 2008
Mira la Muralla y unas causas no aptas para el público
viernes, 22 de agosto de 2008
China no sólo sorprende, te hace tomar fotos charras
Convivir entre ellos: una olimpiada de por sí
Dejar a Beijing por Xi'an fue un poco difícil, pero no tanto como dejar atrás a China. Llevo dos días en Buenos Aires y extraño ser el foco de atención, la incogruencia hecha carne, en que tanto los chinos se fijaban. Extraño más la manera en que las chicas se vestían aún cuando mostraban ralos vellos debajo de las axilas. Todas con tacos hasta en la lluviosa Plazoleta Olímpica, en la Ciudad Prohibida o sobre las piedras milenarias de la Muralla China. Con traje de noche muchas, con lentejuelas las más provocadoras, las chinas están ciertamente acomplejadas con su baja estatura, pero qué bien se ven. Están entonces las más guerrilleras, con peinados a lo Laura Om, que se aglomeran en Shanghai. Con minifaldas, la cuerdita roja alrededor del cuello que sujeta el jade que esconden entre sus pequeños pechos y sus ojos que seducen por su tan apabullante otredad.
La moda tan cargada que exhiben las jóvenes chinas es el indicador más certero para entender que la China comunista no existe. Lo que hay en su lugar es un estado autoritario con el cual la mayoría de la población está dispuesta a vivir a cambio de tiendas Gucci, Internet gratis y vigilancia del estado las venticuatro horas a través de las cámaras de seguridad que están hasta en las fachadas de los monumentos históricos.
El deseo de superarse y el orgullo que los chinos sienten por su trabajo y país también es asombroso y conforma el único peligro real a la autoridad del Partido Comunista. Los compañeros del programa de Suzhou tienen un calendario cargado de clases de inglés, contabilidad y voluntariado además de su rigurosos cursos de Derecho. Algunos recién se hicieron miembros del Partido Comunista, pero no porque compartan su ideología, sino porque era algo adicional que poner en el CV. Son ambiciosos y quieren tener más. Recordemos que la clase media es la que históricamente pide y efectúa los cambios en las sociedades.
Luego está la doble actitud que los chinos tienen hacia los demás. Pude notar como en muchas ocasiones los chinos tienen una sólida línea bien trazada en lo que es relación de trabajo y relación personal. Esto se demuestra también en las calles donde es tierra de nadie y ni las bicicletas le ceden el paso a los autos y peatones. En general, el chino solo brega bien en su círculo interno de familiares y amigos. Las generaciones de jóvenes como con los que compartí tienen una mentalidad en evolución, pero todavía no ha cambiado del todo y muchos no entendían que algunos de nosotros, occidentales, los invitáramos a dar un paseo por la ciudad o sentarnos a tomar un té. Algunos sólo lo hacían por su deber como anfitriones y otros como un mero favor al extranjero. Ya luego, cuando se empezaron a desarrollar vínculos de amistad, el acercamiento fue cambiando y las salidas se hacían por la única y gratificante razón de disfrutar de la compañía mutua.
China te atrapa, tan bien o peor como la china que ante tus galanterías te contesta en Business English.
Hoy caminé por la Plaza Lorea en el mismo centro de Buenos Aires y sentí un nudo en la garganta al ver una sucursal del banco chino HSBC. El contacto que uno tiene con la China se da, casi seguramente, desde el primer hasta el último momento de la vida gracias a la proliferación de artículos Made in China, pero los que hemos visitado a China y nos ha gustado, hay algo que nos envuelve e impacta de tal manera que nos sentimos raros no sólo con ver el HSBC, sino con cualquier restaurante chino y con los carteles rojos comunistas de la hamburguesa de Beijing que McDonald's vende en Argentina. Lo que siento es, sin dudas, la nostagia del viajero, pero China ha desencadenado una nostalgia más intensa que luego describiré en otra entrada.
China no es un paraíso, pero el combo entero de inmensidad, historia y gente optimista (aunque trata de matarte en plena avenida echándote el ómnibus encima) te hacen pensar que (eso sí, fuera de sus ciudades contaminadas y basurales urbanos) te encuentras en un lugar especial y muy lejos de donde naciste. Esa lejanía es lo que produce cierto misticismo y es la causa del asombro en la gente cuando le digo que he estado por China y que pienso regresar porque me falta ver tanto más.
sábado, 26 de julio de 2008
viernes, 25 de julio de 2008
El oficio solitario y el té solidario
lunes, 21 de julio de 2008
China-mandarina, pepinillo-cigarrillo
Gracias a mis shorts las personas no dejan de mirar mis piernas velludas. Las miran y me imagino que se preguntarán: ¿acaso los occidentales son descendientes más cercanos de los simios? Me río y me paro a tomar una fotografía y mientras lo hago escucho el grito que tarde o temprano sabría que escucharía: "jelouu, jelouu". Así le llaman la atención a los turistas, a los occidentales, a esos que venimos con las patas pelúas. Es la bienvenida que recibimos los velludos al país de la gente lampiña.
China me sabe a esas mandarinas que llevamos a la playa y dejamos en el bulto sobre la arena. Se calientan un poco con el sol, pero como quiera nos las comemos. Y aquí me la como suspirando: por qué no decidí estudiar mandarín en vez de francés y portugués.
Estoy en un Internet café cerca de la Universidad de Suzhou. El calor del sauna sigue aquí adentro a pesar de los abanicos. Debe ser el calor que emiten las ciento y pico de computadoras que están aquí juntas o los ciento y pico de chinos que ni siquiera han mirado mi copiosa cantidad de vellos. Algunos gritan a través del chat y otros mantienen su mirada fija en la pantalla, con los dedos recorriendo el teclado con la maestría que solo logran los que se pasan tardes enteras sumergidos en los juegos de computadora.
Muchos de ellos fuman mientras juegan. Fuman y se paran para ver el status de sus amigos unas mesas más abajo. Las novias vienen a darle ánimos y a preguntarle cuando acabarán. No parece que se irán pronto. Yo me voy. Los cigarrillos me gustan mucho menos que los pepinillos crudos con salsa hoisin.
lunes, 19 de mayo de 2008
¿Culpa de la represa?

Como también adelanté en mi pasada entrada, aquí está el enlace de la Cruz Roja para ayudar a las víctimas del terremoto.
martes, 13 de mayo de 2008
Terremoto en Wenchuan, cómo ayudar y las Olimpiadas
¡A ayudal!
Pero es el lado humanitario que más duele y conmueve. En estas últimas dos semanas, dos grandes catástrofes han impactado al continente anfitrión de las Olimpiadas. Casi 30,000 personas murieron en Birmania a causa de un tifón. En Sichuan, provincia china donde se originó el epicentro, la cifra ya llega a los 12,000 muertos. Por motivo de las Olimpiadas y el interés que siempre he tenido por China, he comenzado a leer China Digital Times, un portal periodismo chino independiente y colaborativo.
Tan pronto hay una catástrofe de este nivel, accedo a la página de la Cruz Roja Internacional. Allí tienen un mecanismo fácil y seguro para hacer donaciones al instante a las misiones que tiene la Cruz Roja en el lugar del desastre. Cuando accedan verán que todavía no está China en la lista, pero tan pronto entre la misión de la CRI al país, podrán enviarle dinero.
Las Olimpiadas y el futuro de ChinaEsta represa, junto a todos los edificios que se están levantando en las grandes ciudades chinas, es la nueva muralla china del siglo XXI. Las aguas del Yangtze que se alzarán sobre aldeas milenarias es la metáfora más certera, como muchos analistas y escritores han dicho, para mostrar que China no tiene reparos en dejar su pasado atrás para volver a ocupar su sitio como la potencia mundial que siempre ha sido, excepto en los últimos 300 años. Pero, después de todo, ¿qué son tres siglos en la historia china que abarca doscientos siglos?
Hay que brindar oportunidades
Uno puede diferir con los chinos en su abismal récord de derechos humanos, por su anexión ilegal del Tíbet (independentista al fin, soy solidario con la autodeterminación e independencia de la nación tibetana) en su trato al medioambiente y en un sinnúmero de políticas erradas, pero hay un espíritu eminentemente chino (heredado, muy probablemente por ser una de las civilizaciones más antiguas del mundo) de unirse como pueblo y alcanzar metas altísimas, y de darle suma importancia al esfuerzo tanto individual como colectivo. El cambio que ha sufrido China en las últimas dos décadas ha dejado perplejo al resto del mundo. Conceder la sede de las Olimpiadas a China es un reconocimiento por parte de la comunidad internacional a esta realidad y demuestra el interés de Pekín de abrirse al mundo sin miedo. Esto tiene que ser bienvenido tanto por los incondicionales y los críticos de China. La interacción entre los pueblos y no el aislamiento o la guerra es la clave para propiciar cambios dentro de los países que, como la misma China, que tienen graves problemas internos.
La participación económica en el mercado chino ha sido el atractivo más grande y ha influenciado, desde la época de Nixon, el discurso hacia la China comunista por parte de Washington. Esta apertura entre China y Occidente, si bien estuvo matizada inicialmente por cuestiones ideológicas y estratégicas, siempre estuvo y estará fuertemente fundamentada en el capitalismo y en la noción de crear riquezas.
Fue Deng Xiaoping quien modificó el llamado de Mao ("¡Es glorioso ser revolucionario!") por "¡Es glorioso ser rico!". Esa apertura y riqueza ha llevado a China a elevar los estándares de salubridad, educación y empleo en su población y aunque hay grandes retos en cuestión de democracia, libertades y justicia, el camino de la cooperación y amistad ha logrado cambios positivos y espero que estas Olimpiadas, con todos los dolores de cabeza que ha causado, le sirvan a Pekín para seguir transformando al país, esta vez con más conciencia y responsabilidad.


