miércoles, 11 de marzo de 2009

Mi dolor de cabeza es como un temblor

que se siente en el segundo piso de la biblioteca y se ve y se escucha en los anaqueles balancéandose sobre la siempre-húmeda alfrombra. Los estudiantes --tan derechitos-- se paran de sus asientos y mirando al cielo --bueno, a los plafones invadidos por el hongo y polvo-- se cuestionan si en esos eternos segundos seguirán con vida, porque al parecer, en este preciso momento en que la aguja de una neurona me hinca el cerebro (así es como visualizo mi dolor), nuestra existencia pende de un libro de ese anaquel que se mueve de lado a lado, de lado a lado, porque si ese libro se cae y empieza a tumbar todos los demás en los miles de anaqueles de esta biblioteca, los plafones se nos vendrán encima y con ellos todo el polvo, las piedras y la arena de esa trinchera submarina que decidió moverse por culpa de otro dolor de cabeza.

5 comentarios:

Marvin dijo...

Yo senti el temblor en mi casa y creí habermelo imaginado. Lo peor fue cuando fui a preguntarle a mis abuelos si lo habían sentido y me dijeron que no.

Pero tu me lo has confirmado todo, que no fue un acto de mi imaginación o culpa de la marijuana, que la tierra si se movió violentamente anoche en algun lugar bajo el mar.

No imagino el día que nos toque vivir uno de verdad...

Meche dijo...

Ayer todo el mundo inundó sus status en Facebook con el temblor, y hoy en el trabajo todos hablaban de eso, pero yo no sentí nada. Las veces que han habido temblores, nunca los he sentido. Lo curioso es que por momentos, entre ayer y hoy me he sentido algo "left out" por eso jeje.

Me pregunto si me estarán fallando los sentidos...

Luis Ponce Ruiz dijo...

Marvin:

El temblor estuvo macabro porque estando en la biblioteca de Derecho sentí como si una ola hubiese pasado debajo del edificio...fue algo alucinante (aunque sí me asusté por un momento).

Los sismógrafos nos dicen que no fue imaginado, pero quizás para mucho lo fue otros no lo sintieron por estar pensando en las cosas del día a día, no sé, cada cual con sus dilemas, pero a mí me fascinó pensar que a lo mejor era un dolor de cabeza de la tierra, como lo tenía yo en la cabeza al momento del tmeblor. Nada, escrituras postemblorosa.

Luis Ponce Ruiz dijo...

Meche:

Tanta leche que no lo hayas sentido, Meche, Digo, si eres de las que se ponen histéricas pues de verdad, pura leche. Estuvo fuertecita la cosa, pero a la vez conmovedora...wow, la tierra latiendo, moviéndosa..gracias, Desorden Público y calentamiento global.

Me parece irremediablemente meláncolico y triste eso de que te sintieras abandona, a tu suerte por no haber sentido el temblor. Jum, una trágicamente bonita premisa para escribir un cuento, no crees?

Meche dijo...

Jajajaa no eres el primero en rimar mi apodo con "leche". =0p A veces me pregunto qué tan malo o qué tan bueno pueda ser eso...anyway...

Yo también me acordé del corito de "la tierrra tieeemblaaaa" con todo esto jaja. No soy de las que se pone histérica, pero sí hubiera sentido miedo. Quizás el no sentirlo fue lo mejor en ese momento.

¡Voy a considerar lo del cuento jeje! Precisamente necesito hacer uno pal lunes, y es mi último del taller 5. Pero bueno, no sé si funcione dentro de un cuento de terror (tenemos que escoger entre terror o erótico). ¡Ya veremos!

La tribu errante