jueves, 25 de octubre de 2007

Dedos

Sendero de luz
(De Fronteras de versos)

La copa toda de la tomas
mientras te muerdo los pechos
y trazo con mis dedos
el sendero luminoso hasta tu
sexo.

Y de tus labios caen gotas
rubíes que de tu piel usurpo,
robo, como hago con los
misterios de tu cuerpo.

© Luis Ponce Ruiz
28 de mayo de 2007
Viejo San Juan, Puerto Rico

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III
(De Esa cálida cosa llamada luz (y su ausencia))

En la más apasionante
oscuridad levanto los ojos
y lo único que veo
es mi rostro desfigurado
por el placer solitario.

© Luis Ponce Ruiz
8 de noviembre de 2004
Washington, DC

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mira
mis dedos,que
te tocaron
y tu cálida y perfecta
pequeñez
-ven?no se parecen a mis
dedos. Mis muñecas manos
que con cuidado sostuvieron el suave silencio
tuyo(y tu cuerpo
sonrisa ojos pies manos)
son diferentes
de lo que solían ser. Mis brazos
en donde todo lo que eres tú estuvo acurrucada
silenciosamente,como una
hoja o alguna flor
recientemente hecha por la Primavera
Misma,no son mis brazos. No me reconozco
como yo esto que encuentro frente
al espejo. yo
no creo
haber visto nunca estas cosas;
alguien a quien tú amas
y quien es más delgada
alta que
yo ha entrado y se ha convertido en esos
labios con los que yo hablaba,
una nueva persona está viva y
gesticula con mi
o eres quizás tú quien
con mi voz
estás
jugando.

-E.E. Cummings
(Traducido por LPR
28 de junio de 2007
Bayamón, Puerto Rico)

2 comentarios:

Iva dijo...

los dedos!

tus poemas poseen una sensualidad que cautiva y ee cummings es ee cummings. de hecho, por tu culpa me volví adicta a su poesía nuevamente...:)
un abrazo

Luis Ponce Ruiz dijo...

Iva:

E.E. Cummings es, quizá, mi única gran adicción, esa que a pesar del tiempo -y hasta del olvido momentáneo- uno siempre vuelve a caer y la hace suya como el primer día. Sus palabras, su estrambótica puntuación y su ritmo nunca le vienen mal a mis venas. Es entonces cuando me doy cuenta que uno nunca olvida (ni perdona).

La tribu errante