sábado, 5 de abril de 2008

Dos, Feisbuquerías

El oleaje pródigo de marzo

Las olas no inundaron mis ventanas abiertas

Nadie advino con la genial idea de crear un evento para ver las fuertes marejadas de finales de marzo. Veinte años que solamente los estudiosos del tiempo conocían y a todos nos tomó por sorpresa. Los años pasan y el mar pareciera ser el mismo, pero las costas delatan la erosión y el calentamiento global, una catástrofe inminente. Justo cuando hablamos de construcciones y demoliciones en la zona marítimo terrestre, el mar, como siempre, sin pedir permiso, reclamó lo que ingenuamente creíamos era nuestro.

Nadie quiso abrir un evento para reunirse y ver las aguas tropicales embravecidas; es que el mar lo tenemos por dado; la sal, la arena, el sol: no hacía falta traducirlo a código html. Todos sabíamos cómo sobrellevar el laberinto de nuestros días -y ciudad- para llegar a las costas. La formalidad de las invitaciones (más bien la necesidad isleña de estar frente al mar acompañado) fluyó como antes: de boca en boca, por teléfono, hasta quizás con una nota adherida a la nevera.

No hizo falta una invitación electrónica ni pedidos de confirmaciones. Una ironía de estos tiempos, como la que en una isla rodeada de agua nos haga falta una ventana para ver el mar.

Dulce, dulce sal

Así...sabes...más...rica... Qué bueno que vi tu nota pegada en la nevera.

Los vientos de abril


Simplemente Santurce


No diré que hoy estuve por Miramar. Ni lo escribiré para que todos lo vean. Tampoco diré que oriné en un baño hermoso y bien ventilado, con las ventanas abiertas que daban al cielo y a las copas de los árboles. Ya no escribiré nada para que sepan lo que estoy haciendo. Si alguien me pregunta, le diré que entré al Colegio de Abogados para evitar pasar frente al Bistro du Sud.

Y si me detienen en la entrada preguntaré: "¿Dónde queda el baño?".

X-Me(n) o la mutación de la palabra


La última vez que le hice un poke fue para que entendiera que las causas del amor son eternas y no instantáneas. Y para que supiera que me cansé de escribir.

8 comentarios:

Meche dijo...

Pues, ¿qué más se puede esperar de una sociedad cibernética que crea eventos para los "Yellow-whatever"?

Es que ir a una actividad a gastar dinero en cerveza es más divertido que ver algo gratis que nos da la naturaleza y que no nos hace daño.

Luis Ponce Ruiz dijo...

meche:

La tribu se siente feliz por todos tus comentarios.

Lo que mencionas de los eventos de cerveza es algo que va muy a tono con la mayoría de los usuarios de Facebook, que son los teenagers y universitarios. Pero creo que hay otro Facebook que utiliza las herramientas para la difusión de eventos que sí valen la pena y que crean conciencia o que simplemente fomentan negocios y diseminan ideas. Uno se entera de un montón de causas benéficas, de grupos que apoyan cosas buenas y diferentes.

Ciertamente mi texto alude a la vida pre/post Facebook y deja la vereda abierta para que veamos que detrás de todas las aplicaciones, mensajitos, eventos y ansiedad de averiguar la vida de otras personas, tenemos una manera más personal y humana de comunicarnos y escucharnos. En fin, que escribir una carta, visitar a alguien o dejar una simple nota sobre el parabrisas o la nevera tampoco nos hace daño.

Meche dijo...

¡Gracias! Me alegra saber que mis comentarios son bien recibidos y tener la oportunidad de intercambiar puntos de vista de manera inteligente. =)

Sí, estoy completamente de acuerdo contigo en todos tus puntos. A mí, lamentablemente, no me llegan muchas actividades que valgan la pena, ya que tengo en mi Facebook mucha gente que realmente no son mis "friends", sino que la única relación o cosa en común que tengo con ellos es que en algún momento de mis años en el colegio donde estudiaba o en la iupi estudiamos juntos y precisamente pertenecen al público que asiste a esas actividades. Por eso, a cada rato me sale en el feed "Chucho Pérez and Minga Marie are attending the event 'YellowPuke', hosted by Cerveza Cuneta Light". Y ya que menciono los "friends", ese es otro problema: que gracias a Facebook y myspace la palabra "amigo" se ha prostituido (aunque creo que en la "vida real" ha pasado siempre, pero con el internet se ha hecho más evidente, creo yo). Tú puedes tener 558 "friends", pero de esos solamente un puñado bien selecto son personas a las que puedes llamar amigos de verdad. Eso nos pasa a todos, y me incluyo.

En cuanto a la pérdida de comunicarnos de manera personal, eso es algo que precisamente he estado pensando en las últimas semanas y hasta antes. Me sorprendo al ver como recientemente desarrollé cierta envidia por personajes de novelas que estaba leyendo en donde los cuales se escribían cartas. No es lo mismo un mensaje electrónico que, aunque puedas cambiarle la fuente y ponerle "emoticons" (entre otras formas de personalizarlo) no tiene ni tendrá la misma esencia de una carta. Y esa esencia viene de la persona misma, la cual no se la puede dar una máquina. En la carta ves cómo escribe la persona directamente de su puño y letra y puedes sentir hasta su olor. Es más, los mismos tachones y los papeles algo estrujados le dan belleza y plena independencia a la carta, lo que nos lleva a ese principio de que en la imperfeccion está la belleza. Además, la carta encierra otra cosa que jamás el e-mail ni el texteo podrá encerrar: el calor humano. Uno puede sentir cómo la persona se siente por la manera en que te escribe un mensaje electrónico, pero a la vez no deja de sentirse frío debido a tanta uniformidad del medio.

De hecho, he estado pensando en un experimento que quiero hacer y que no pase por alto antes de yo dejar este mundo: intercambiar cartas con una o más personas. Yo tuve esa experiencia una vez con una amiga que tenía en escuela elemental, pero obviamente el contenido de las cartas en esta etapa de mi vida sería muy diferente y quisiera saber cómo es esa dinámica y experimentarla al igual que los que estaban por aquí antes que nosotros. ¡Ojalá yo pueda encontrar a alguien que esté dispuesto a eso!

Anónimo dijo...

Por las razones que menciones es que cerre mi facebook. Mi protesta a la hipocresia de "la amistad". El que me quiere va a estar en mi vida de todos modos. la amistad soporta hasta el descuido y el pasar del tiempo. Y luego se ven y todo continua como antes.

En lo de las cartas tengo una amiga con la cual intercambio cartas, a lo sumo 2 al año, pero que atesoradas son esas comunicaciones. Ojala encuentres a tu pen-pal.

Luis Ponce Ruiz dijo...

Meche:

Los votos en contra y a favor de los medios de comunicación digitales siempre estarán reñidos porque ellos nos proporcionan una avenida fácil y casi inmediata de interactuar. Es el eterno y trillado debate entre lo nuevo y lo viejo, lo moderno v. lo tradicional. Seguiremos debatiendo estos temas porque la tecnología cambia a cada segundo y nosotros, como animales al fin, tardamos un poco en actualizarnos. La frase extinción en masa resuena: nuestras manías y peculiaridades de interactuar se modifican cada dos o tres años con el surgimiento de una nueva tecnología. Eso ocurrió con el e-mail, luego con el chat y ahora con el Facebook.

Sin embargo, todos, por más románticos que nos pintemos, buscamos la inmediatez y la comodidad de tener cerca la información que necesitamos y nos gusta. Muchas veces en estos lugares cibernéticos salen a relucir conexiones directas con la vida "real" de uno y otras cosas que sólo están ahí para crear ruido, "just for the fun of it".

Lo mismo ocurre en los blogs...aunque los considero un espacio mucho más íntimo y personal. Todos son vidas múltiples; ya no está tan lejos de la realidad decir que en uno mismo habitan muchos personajes: lo más seguro todos han debutado en las ventanas del ordenador.

Ciertamente hay que tener cuidado en no abandonar las cosas buenas de antes, las cartas como bien dices, la verdadera amistad como comenta Anónimo, las cosas sencillas de la vida que tienen un valor humano mucho más grande que todos los profiles y mensajitos juntos. Soy un fiel creyente que hay que tirar el ancla en algún mar.

Nosotros los que nos creemos románticos, artistas, creadores, nunca podremos abandonar esas ricas cosas que son capaces (o por lo menos intentan) de mover sino montañas, pues emociones.

De igual modo no tengo reparos en que si el momento lo amerita, si quiero responder a mis instintos en un disparo de nieve, pues mando un poke, un gift, un text message o simplemente escribo una entrada en mi blog para que la gente me lea y comente. Recibir comentarios en el blog no es quizás lo mismo que recibir una notita en tu buzón, pero, oh, qué mucho se parecen.

Luis Ponce Ruiz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Ponce Ruiz dijo...

Anónimo:

Hace dos años borré mi cuenta de MySpace porque desde el principio fue motivado por una frivolidad; pero no lo haría con Facebook porque es algo que surgió en mis años de universidad y, ante el ajetreo de la vida profesional, es una buena herramienta para ver cómo están tus amigos sin perder mucho tiempo.

Claro, esto no es una excusa para no hablar con ellos. La amistad es insustituible y pobre de aquel que la haya sustituido por las interacciones de la red.

Meche dijo...

Feisbuquerias

Anónimo:

¡Gracias por tus buenos deseos!


Luis:

No quiero sonar como grabadora (jejee), pero nuevamente concuerdo contigo. Definitivamente, la tecnología puede ayudarnos mucho en cuanto a estar en contacto con otros y tener acceso a información; y en mi caso lo último es un factor bien importante cuando voy a escribir cuentos o hasta en mi trabajo como editora. Si no hubiera Internet, probablemente tendría que ir a una biblioteca a buscar la información que necesito, y eso me quitaría mucho tiempo; mientras que con el Internet puedo encontrar lo que necesito en cuestión de segundos en mi casa sin tener que gastar gasolina y arreglarme para salir “and all that jazz”. Eso sí, siempre va a haber momentos en que hay que ir a la biblioteca porque no siempre se encuentra lo que se busca en las redes cibernéticas o no toda la información es 100% confiable. Por eso es que los libros jamás podrán desaparecer.

En cuanto a lo de los amigos por Internet, sí pienso que es sumamente bueno tener una herramienta como Facebook para saber qué es de la vida de ciertos amigos y compañeros de escuela, universidad o hasta del trabajo, y más si están en otro país. Pero, como tú dijiste, no se debe sustituir el contacto real por el cibernético, porque no hay nada mejor como una llamada telefónica o una carta. A lo mejor suena contradictorio con lo que expuse sobre la prostitución del concepto de amistad, pero más bien me refería a que es algo irónico que muchas de estas personas no son amigos de uno, sino más bien conocidos o compañeros que uno estima (por lo menos, en la mayoría de los casos). Y claro, siempre hay uno que otro que te añade pero ni te dice “hola” en un “wall post” a pesar de que te haya conocido en algún momento. Me pasó con alguien que me añadió que estudió conmigo. Yo había visto a esa persona por Facebook, pero sinceramente no me sentí motivada a añadirla porque nunca tuvimos ningún tipo de relación de amistad y porque realmente no me interesaba saber sobre esa persona y tenía la impresión de que era mutuo (sí, suena algo “harsh”, pero mis razones tengo jeje). Yo, por ser amable, le acepté su “request” y le dejé un mensajito preguntándole qué era de su vida y cómo estaba, pero hasta el sol de hoy no me ha contestado y ni lo hará. A ese tipo de “friends” me refiero. Me da igual que me conteste o no, pero es algo raro (por llamarlo de alguna manera).

También pienso que Facebook tiene sus cositas entretenidas. Es divertido subir fotos, “taggearlas” y comentar en ellas. También hay una que otra aplicación divertida, pero que con el tiempo se vuelven pasajeras o, como tú dijiste, que están “just for the fun of it”. Eso me recuerda cuando hace meses puse la aplicación de Graffiti y me la pasaba haciendo dibujitos (algo surreales, por cierto), pero ya no porque se me pasó la fiebre y porque ya no tengo tiempo para eso, y si lo tengo pues prefiero emplearlo en otras cosas cuando estoy conectada (como, por ejemplo, leer tu blog).

En fin, es cuestión de tener un balance entre la tecnología y lo “real” porque, como todo en la vida, las cosas en exceso son perjudiciales, y perder contacto con la humanidad para entrar en contacto con máquinas 24/7 sería una catástrofe. No puedo dejar de acordarme de Chaplin en “Modern Times”. Pero mientras hayan románticos como nosotros y si nos encargamos de transmitir esas tradiciones de antes a las futuras generaciones, no se perderán por completo.

By the way, ¿cómo me conseguiste en Facebook? =0p

Ah y otra cosa. Me voy a tomar el atrevimiento de enviarte una invitación a tu e-mail que tienes en el "profile" de una actividad que creo que te puede interesar. ¡Espero que no te moleste! Te aviso aquí porque ahora mismo no tengo otra forma de hacerlo.

La tribu errante