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miércoles, 17 de agosto de 2011

Inspiración cervecera: "The Roundtable of Beer"



Escribo esta primera columna mientras me tomo una de las últimas adquisiciones de Craft Beer Distributors de Puerto Rico: la Kurofune Porter de la primera cervecería artesanal de Japón, Baird Beer. La etiqueta de esta Porter (que todavía no ha salido a la venta al detal) dice que Kurofune significa en japonés “barcos negros”. Este fue el término con el que los japoneses bautizaron a la armada estadounidense cuando, en 1852, llegó a la bahía de Tokio para forzarlos (a punta de cañón, claro está) a comerciar con occidente. La cerveza es una Porter suavecita, con notas muy tímidas a chocolate y café negro en el posgusto, con un leve sabor a ese caramelo medio amargo con el que se hacen los mejores flanes.

Hace dos años, conseguir en Puerto Rico la
Kurofune o la Paulaner Hefe-Weizen (Alemania, cerveza dorada de trigo y refrescante, sin filtrar con sabores que van desde guineo dulce hasta cítricos) que acabo de abrir era una misión imposible. Sin embargo, el 2009 fue el año en que, tímidamente, comenzaron a llegar los cargamentos que han desatado la llamada revolución de las cervezas artesanales en la Isla.

El movimiento de la cerveza artesanal ha tomado a muchos por sorpresa, mientras que a otros -incluyéndome- ha sido una bendición que más bien se había tardado en llegar. Finalmente, los boricuas estamos expuestos a una variedad cervecera que fluctúa entre lo diferente y lo impresionante. En esta última categoría se encuentran dos establecimientos: Palmas Station en Cataño y La Taberna Lúpulo en el Viejo San Juan.


El sábado 13 de agosto se celebró en Palmas la primera Mesa Redonda de la Cerveza, en donde cinco degustadores (dos mujeres y tres hombres, todos blogueros de
La Acera) probamos un total de 13 cervezas diferentes. Este foro de apreciación lo formamos un grupo de aficionados a la cerveza y nuestro plan no solo es continuar con estas degustaciones, sino extender el círculo a más participantes. En unos pocos días podrán ver en La Acera (
en Twitter @LaAcera) la crónica completa, junto a nuestros comentarios a cada una de las cervezas y las fotos de los que participaron de este primer encuentro.

Para que vayan calentando sus motores cerveceros, abajo incluyo mis cinco cervezas favoritas de las 13 que probé en la Mesa Redonda, junto a sus respectivas descripciones y contenido de alcohol por volumen (entre paréntesis). Prost!

1. St. Feuillien Cuvée de Noël (Bélgica). Como bien indica el nombre, esta cerveza es para celebrar la época navideña. De todos modos, su aroma a especias (clavo, canela y malagueta), y sabor dulce ahumado, semejante a la melaza de caña, hacen de la Cuvée Noël una rica incursión al complejo mundo de las cervezas belgas. No te asustes por los sedimentos suspendidos en el líquido: es muestra de que la cerveza está viva y en constante transformación. Tampoco le temas a la espuma ya que es ahí donde se concentran los aromas más llamativos y peculiares de ésta y todas las cervezas belgas. (9%)

2. Old Stock Ale 2011 (North Coast Brewing Co., California). Este estilo de cerveza es lo que se llama un vino de cebada (barley wine), con notas similares al whisky u otra eau-de-vie. La Old Stock Ale
no es cerveza para principiantes debido a su 11.7% de alcohol por volumen.

3. Big Swell IPA (Maui Brewing Co., Hawai’i). No la subestimes porque viene en lata y es de Hawai’i. Esta India Pale Ale (IPA) es un golpe de sabor y carácter gracias a la poderosa cantidad de lúpulo (el ingrediente que le da el característico amargo a la cerveza) con que tradicionalmente se confeccionan las IPA en los Estados Unidos. Es, a pesar del rico amargo, refrescante, haciéndola ideal para un sofocante día de verano. (6.3%)

4. Žatek Dark Lager (República Checa). Esta es la hermana mayor de la pequeña e inmadura Heineken Dark. Paladar y posgusto suave; en la boca, sabores a café tostado y caramelo. Ésta, junto a la Big Swell IPA, las tendría en mi neverita de playa. (5.7%)

5. Restoration Pale Ale (Abita Brewing Co., Louisiana). Concebida para recaudar fondos de reconstrucción luego del paso del devastador huracán Katrina, cuando viertes esta Pale Ale en el vaso el tiempo parece detenerse. Una cerveza con mucha fermentación y de un color entre el anaranjado y el ámbar. Su paladar es dulce, parecido al néctar. (5%)






martes, 5 de junio de 2007

Los temas de siempre - II

[Nota: Segunda parte de Los temas de siempre. Pinche aquí para la primera parte.]

Si desde ya algún tiempo me había deshecho de casi todos los cuestionamientos existencialistas, en estos días me he puesto nuevamente el uniforme de trovador, de romántico y hasta de chef. He vuelto a mirar la vida de muchas otras maneras. Escribo más poesía que hace un mes pero no tanto como hacía algunos años. Creo que esto es bueno: estoy aprendiendo a ser comedido con la palabra y con las emociones, a no desvirtuar las cosas reales con la fantasía que uno se pueda inventar. ¿Y el resultado? Pues que tengo unos versos más limpios y claros y que, en general, siento que todo en este último mes ha fluido con una naturalidad alentadora y sosegada. Que cuando pienso en estos momentos que vivo, pienso en carcajadas, en intentos -exitosos- de satisfacer el paladar de una comensal importante y en una palabra que antes no solía utilizar con tanta regularidad: felicidad. Digo, si esto que siento no es felicidad, pues tiene que ser algo muy pero que muy bueno.

El uniforme de trovador y romántico significa, además de describir y referirme a buenas sensaciones, que he estado fijándome en detalles, en gestos y palabras claves, y pensando por adelantado (que necesariamente no quiere decir pensando en el futuro). Lo de uniforme de chef responde a que he vuelto a cocinar luego de ya casi diez meses que no lo hacía con la intensidad que me caracterizaba cuando vivía en Washington, DC y en Boston. No había vuelto a hacer mis amuse-bouche, mis vinagretas francesas, marinadas, y todo el mini-espectáculo que conlleva confeccionar una cena desde cero, from scratch, y frente a unos ojos inquisidores.

Estos uniformes que menciono arriba son, después de todo, un gran intento por hacer la diferencia, por darse al otro, por atreverse a hacer las cosas bien hechas; por tomar cerveza belga y alemana porque la vida es muy corta para siempre tomar cerveza mediocre.

jueves, 22 de marzo de 2007

"Fríeme el 'Twinky' " y otras cafrerías nocturnas

Lo más que me sorprendió fue que aceptara sentarme a esperar en el Denny's de Río Piedras a las 1:20 de la madrugada por la comida que sirven sabiendo que solamente tenían dos meseros para todo el piso del restaurante. Mi comemierdería y yo no hubiesen esperado y hubiésemos salido por donde mismo entramos. Pero siempre (no sólo a veces) las tripas pueden más que la voluntad de uno. Las tripas y el afán de seguir en la jodedera incoherente y a la vez sublime de la madrugada. Jodedera que nos llevó a crear un sartén de frases y palabras que hoy, luego de la resaca, se me hace difícil recordar. Gracias que cuento con el banco de reserva de la Russe, Joel y Manuel.

Desde que nos sentamos teníamos todo cuadra'o para cuando llegara el mesero pedir todo lo que íbamos a consumir. Un cuadre que se descuadró a la hora de la verdad por la falta de ítems en la cocina. Pero bueno, en buena media hora que estuvimos esperando para que llegara el servicio, no sólo reinventamos el menú de los tragos vírgenes que tenían, sino que comenzamos a freír todo lo que había en el menú para que agilizáran las cosas en la cocina. Es entonces cuando abró la boca para decir las cosas raras que he visto por mis viajes en Estados Unidos y las que me llegan de otras partes, como es el caso de Escocia. Mi amiga Caitlin que vivió durante medio año por allá, me confirmó el juqueo que tienen los escoceses por las barras de chocolate Mars fritas. (La receta está aquí.) En la State Fair de Wisconsin probé Oreos, tomates verdes y sabe Dios qué otras cosas más envueltas en espeso batter y fritas a la perfección. (Las Oreos resultaron ser un manjar). Hablé finalmente de los Twinkies fritos y, por el maravilloso doble sentido que nos une a todos como boricuas, fue el más que pegó: "Fríeme el Twinky". ¿Un canto de guerra? ¿Un llamado al placer? ¿Una fantasía sadista? Bueno, que cada cual le ponga su significado.

Fue difícil cambiar unas alcapurrias de yautía rellenas de salmorejo del Boricua por los mini-cheeseburgers y onion rings de Denny's, pero al final todo salió bien. No hay nada como hamberguercitos con su cebollita, mostacita y salsita de tomate para matar los antojos de comida causados por un batallón de Indias y varias copas del vino de Château Terranova.

Lo maravilloso es que estas palabras confirman nuestro propio descenso al Maelström de la cafrería: de un evento literario con una de las voces incipientes de la literatura dominicana, junto a profesores, abogados y escritores, acabamos con Breakfast Slammer's, Western Burgers y Strawberry Mango Fuckers y la promesa (que ahora cumplo) de reseñar un poco de esa noche en esta, nuestra Tribu.


P.D.: ¡Viva el Perú!

La tribu errante