miércoles, 17 de septiembre de 2008

Mi prima Karol en MTV Perú


Hace unos minutos Karol me mandó el video de la entrevista que MTV Perú le hizo a Área 7 , el primer grupo de Heavy Metal peruano compuesto únicamente por chicas. Al momento de la entrevista mi prima era la bajista,  pero actualmente es una de las guitarristas y en 2009 viene a la Argentina a tomar cursos de ingeniería de sonido.

Yo no soy muy metalero que digamos, pero espero que algunos que sí lo son y visitan La tribu puedan ver en Área 7 algo distinto (ahh, también puedo facilitar autografos).

lunes, 15 de septiembre de 2008

Los colores sin rosa

Foto de Lila Siegrist.  De la instalación Avatar en un quinto piso.  macro



El mate sin azúcar.  

El café sin crema.  

La tortilla sin yemas.  

El pancho sin ketchup.  

El hamburger sin bacon.  

El queso sin pasteurizar.  


Las espinacas sin manteca.

El chorizo sin piel. 

El ceviche sin apio, 

el sancocho sin cabro 

y la ensalada sin ajo.

Los tostones sin sal.  


Las manías sin reservas.  La literatura sin fronteras.


jueves, 11 de septiembre de 2008

Suzhou trajo lo que no era suyo

From 3rd Week - Suzhou, China

El error fue prenderme de su foto en el libro del Instituto que nos dieron.  Me enamoré de su rostro y de las posibilidades que me provocaban sus ojos rasgados, casi infinitos.

Luego decidimos que salir casualmente era tan normal como los accidentes entre bicicletas, motocicletas y peatones (sí, todos al mismo tiempo).  Y es que lo normal siempre se adecúa a las circunstancias que queremos y nosotros nos queríamos adecuar a gustarnos sin admitir nada.  En vez de un beso ella me ofrecía una manzana.  En lugar de una caricia, una sonrisa mía.  En vez de irnos a la cama, una inocente invitación a su habitación para utilizar su computadora y mirarnos las caras de extranjería que cada uno traía.

-Te portas tan bien con tus colegas chinos.


-Yo soy el que vengo a su país, no debo por qué portarme de otra forma.


-Te gusta la China demasiado, ¿no es asi?


-Me gusta desde que descubrí que mis juguetes los hacían aquí -me forcé a decir, no porque fuese mentira, sino porque decirle que en realidad la china que me gustaba era ella hubiese sido un final bastante abrupto.  Más abrupto que éste.


(Tomado de La libreta de Xi'an)

A 35 años del martirio de Allende y de todo un pueblo

La tribu se une a Sin Mordazas y a toda América Latina hoy, 11 de septiembre, para homenajear a un hombre que, como pocos, sigue vivo después de la muerte. 


miércoles, 10 de septiembre de 2008

El resto...

Al fondo se aprecia la Pearl Tower en Pudong (distrito de Shanghai).

...de las fotos de China ya están en Picasa:




Pronto subiré las que he tomado en Argentina.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Mira la Muralla y unas causas no aptas para el público

En todas las ciudades que he visitado te venden camisas que leen: I climbed the Great Wall. Yo la subí pero no me la compré. En cambio, me regalaron una postal.
Desde acá arriba no se huele a los sobacos encebollados del Metro de París, ni a los acueductos de Suzhou y Shanghai. Aquí se huele a lo que por mucho tiempo ha existido. Es un aire eterno como eterna es mi tristeza...
Lo sé. Escribirte esa postal fue un acto de desafío.

viernes, 22 de agosto de 2008

China no sólo sorprende, te hace tomar fotos charras

Hagan click en la antorcha y vean el álbum de la Plazoleta Olímpica donde me volví loco y no paré de tomar fotos.

Convivir entre ellos: una olimpiada de por sí

Dejar a Beijing por Xi'an fue un poco difícil, pero no tanto como dejar atrás a China. Llevo dos días en Buenos Aires y extraño ser el foco de atención, la incogruencia hecha carne, en que tanto los chinos se fijaban. Extraño más la manera en que las chicas se vestían aún cuando mostraban ralos vellos debajo de las axilas. Todas con tacos hasta en la lluviosa Plazoleta Olímpica, en la Ciudad Prohibida o sobre las piedras milenarias de la Muralla China. Con traje de noche muchas, con lentejuelas las más provocadoras, las chinas están ciertamente acomplejadas con su baja estatura, pero qué bien se ven. Están entonces las más guerrilleras, con peinados a lo Laura Om, que se aglomeran en Shanghai. Con minifaldas, la cuerdita roja alrededor del cuello que sujeta el jade que esconden entre sus pequeños pechos y sus ojos que seducen por su tan apabullante otredad.

La moda tan cargada que exhiben las jóvenes chinas es el indicador más certero para entender que la China comunista no existe. Lo que hay en su lugar es un estado autoritario con el cual la mayoría de la población está dispuesta a vivir a cambio de tiendas Gucci, Internet gratis y vigilancia del estado las venticuatro horas a través de las cámaras de seguridad que están hasta en las fachadas de los monumentos históricos.

El deseo de superarse y el orgullo que los chinos sienten por su trabajo y país también es asombroso y conforma el único peligro real a la autoridad del Partido Comunista. Los compañeros del programa de Suzhou tienen un calendario cargado de clases de inglés, contabilidad y voluntariado además de su rigurosos cursos de Derecho. Algunos recién se hicieron miembros del Partido Comunista, pero no porque compartan su ideología, sino porque era algo adicional que poner en el CV. Son ambiciosos y quieren tener más. Recordemos que la clase media es la que históricamente pide y efectúa los cambios en las sociedades.

Luego está la doble actitud que los chinos tienen hacia los demás. Pude notar como en muchas ocasiones los chinos tienen una sólida línea bien trazada en lo que es relación de trabajo y relación personal. Esto se demuestra también en las calles donde es tierra de nadie y ni las bicicletas le ceden el paso a los autos y peatones. En general, el chino solo brega bien en su círculo interno de familiares y amigos. Las generaciones de jóvenes como con los que compartí tienen una mentalidad en evolución, pero todavía no ha cambiado del todo y muchos no entendían que algunos de nosotros, occidentales, los invitáramos a dar un paseo por la ciudad o sentarnos a tomar un té. Algunos sólo lo hacían por su deber como anfitriones y otros como un mero favor al extranjero. Ya luego, cuando se empezaron a desarrollar vínculos de amistad, el acercamiento fue cambiando y las salidas se hacían por la única y gratificante razón de disfrutar de la compañía mutua.


China te atrapa, tan bien o peor como la china que ante tus galanterías te contesta en Business English.

Hoy caminé por la Plaza Lorea en el mismo centro de Buenos Aires y sentí un nudo en la garganta al ver una sucursal del banco chino HSBC. El contacto que uno tiene con la China se da, casi seguramente, desde el primer hasta el último momento de la vida gracias a la proliferación de artículos Made in China, pero los que hemos visitado a China y nos ha gustado, hay algo que nos envuelve e impacta de tal manera que nos sentimos raros no sólo con ver el HSBC, sino con cualquier restaurante chino y con los carteles rojos comunistas de la hamburguesa de Beijing que McDonald's vende en Argentina. Lo que siento es, sin dudas, la nostagia del viajero, pero China ha desencadenado una nostalgia más intensa que luego describiré en otra entrada.

China no es un paraíso, pero el combo entero de inmensidad, historia y gente optimista (aunque trata de matarte en plena avenida echándote el ómnibus encima) te hacen pensar que (eso sí, fuera de sus ciudades contaminadas y basurales urbanos) te encuentras en un lugar especial y muy lejos de donde naciste. Esa lejanía es lo que produce cierto misticismo y es la causa del asombro en la gente cuando le digo que he estado por China y que pienso regresar porque me falta ver tanto más.

El nomádico, atónito, frente a los guerreros de terracota en Xi'an.


[Nota: Vean bajo Nomádica o La tribu en fotos, los últimos álbumes que he subido a Picasa. Todavía faltan subir las fotos de la Muralla China y de mi última parte del viaje, Shanghai.]

viernes, 25 de julio de 2008

El oficio solitario y el té solidario

Tiempo tengo hasta para ver caer sobre mi taza de té una gota de miel del fondo de su recipiente.


(Es que adoro escribir en mi Moleskine).

lunes, 21 de julio de 2008

China-mandarina, pepinillo-cigarrillo

Caminar en Suzhou es nadar en los vapores de un sauna.

Gracias a mis shorts las personas no dejan de mirar mis piernas velludas. Las miran y me imagino que se preguntarán: ¿acaso los occidentales son descendientes más cercanos de los simios? Me río y me paro a tomar una fotografía y mientras lo hago escucho el grito que tarde o temprano sabría que escucharía: "jelouu, jelouu". Así le llaman la atención a los turistas, a los occidentales, a esos que venimos con las patas pelúas. Es la bienvenida que recibimos los velludos al país de la gente lampiña.


China me sabe a esas mandarinas que llevamos a la playa y dejamos en el bulto sobre la arena. Se calientan un poco con el sol, pero como quiera nos las comemos. Y aquí me la como suspirando: por qué no decidí estudiar mandarín en vez de francés y portugués.


Estoy en un Internet café cerca de la Universidad de Suzhou. El calor del sauna sigue aquí adentro a pesar de los abanicos. Debe ser el calor que emiten las ciento y pico de computadoras que están aquí juntas o los ciento y pico de chinos que ni siquiera han mirado mi copiosa cantidad de vellos. Algunos gritan a través del chat y otros mantienen su mirada fija en la pantalla, con los dedos recorriendo el teclado con la maestría que solo logran los que se pasan tardes enteras sumergidos en los juegos de computadora.

Muchos de ellos fuman mientras juegan. Fuman y se paran para ver el status de sus amigos unas mesas más abajo. Las novias vienen a darle ánimos y a preguntarle cuando acabarán. No parece que se irán pronto. Yo me voy. Los cigarrillos me gustan mucho menos que los pepinillos crudos con salsa hoisin.

jueves, 17 de julio de 2008

Guaynabo City me roza (o el grupo de Facebook que nunca creé) - III

GCMR

El esposo le rogó a su esposa que por favor escuchara su versión, que todo era mentira, un gran malentendido de gente lengüilarga y de gargantas profundas, pero ya se encontraba fuera de la casa. Fuera. Familia. ¿Final?

No se dio por vencido. Es que en Guaynabo City, en donde todo tiene su debida traducción, también subsisten espacios para traducir la decepción en cafrería, pero de la bien intencionada. La buena intención del esposo fue valerse de un mensaje a plena vista de todos. Un mensaje pintado sobre un fondo amarillo en el lado externo del divisor del expreso Martínez Nadal que da justo a la salida de su otrora urbanización.

"A mi esposa:
No escuchaste la segunda verción. No te engañé. Te amo demasiado. Dame una oportunidad. Te ama, tu esposo."

Recuerdo que así leía el afiche, con todo y la 'c' en versión. Con esa 'c' del City Hall y del GCity Magazine.

Nada descarta, claro, que el esposo en su desesperación le haya escrito a ella en su Facebook wall (otro mensaje público por si el afiche amarillo a plena vista de todos sus vecinos –y demás visitantes inocuos– no cumpliera con su cometido) y le haya congestionado el buzón con e-mails cortos ("¿Fuiste tú?", "No cierres la puerta todavía" o "Te extraño tanto…") y largos (rememorando las calles de Praga que caminaron juntos o las vacaciones al desnudo en una playa desolada de la República). Tampoco lo eximo de que haya cambiado múltiples veces al día su estatus en Twitter o en el MSN gracias al Blackberry (marca que antes confundía con Burberry).

Guaynabo City me roza. Pero en estos días lo hace menos porque, luego de cuatro meses, cambiaron el afiche (sin dudas es una operación nocturna, clandestina y casi guerrillera la que estos pasquineros ejecutan). El cambio, me huele a mí, se habrá originado más bien por el deseo de informarle a todos sus fieles lectores, que su ardid sí rindió frutos y para recordarles a todos que nunca olviden decirle a su esposa lo mucho que la aman.

Al final de su nuevo mensaje nos reitera: "Yo se lo digo todos los días y soy el hombre más feliz del mundo. Te amo".

Pero, ¿verdaderamente se habrán reconciliado? Como espectador nunca sabré (esto es parecido a lo que ocurre cuando uno lee los mensajes del wall, los comentarios de las fotos, las mismas entradas de este blog nómada) pero yo quiero pensar que sí. Después de todo así es Guaynabo: Cafric (cafre+chic), Monumental y Risible.

La tribu errante