"...[E]l vacío de la casa se les presentaba como un animal dispuesto a tragarse cualquier sonido..." La tribu existe para combatir ese vacío y preservar los sonidos.
lunes, 18 de octubre de 2010
Clase
lunes, 19 de octubre de 2009
Desde la Escuela de Derecho: Lo más nuevo en la blogósfera
viernes, 26 de junio de 2009
La tribu se une al Caño
La red de blogs solidarios la componen (si se me queda alguno me avisan y me disculpan):
Poder, espacio y ambiente
Cargas y descargas
Poder 5
Tinta digital
Sin mordazas
A continuación, la columna de la Prof. Fontánez (del blog Poder, espacio y ambiente) publicada hoy en El Nuevo Día:
26-Junio-2009
ÉRIKA FONTÁNEZ TORRES
Ya son propietarios
Las comunidades del Caño Martín Peña ya son dueñas de la tierra. Eso es lo que le incomoda a unos pocos con poder económico y político. Por eso, buscan quitarles su propiedad. Las comunidades que por décadas han recibido las falsas promesas y el embate de la grandilocuencia de los “títulos de propiedad”, ya no dependen de políticos. No necesitan que cada cuatrienio vayan a chantajearlos prometiéndoles “propiedad” mientras los perpetúan en la pobreza. Ya son dueños de la tierra, propietarios del Fideicomiso y como tal debe respetárseles.
El abuso de los conceptos “título”, “dueño” y “propietario” enmarca gran parte de nuestra historia de desigualdades, pobreza y clientelismo político. Habría que terminar con la supuesta neutralidad de esos términos y apuntalar que hay diversos tipos de “propietarios”. Es hora de abordar con seriedad estos conceptos. La realidad es que ser “dueño” no significa lo mismo en todos los contextos y mucho menos en los de pobreza extrema. Es imperativo reconocer que estamos en una sociedad profundamente desigual que protege a los propietarios con poder económico y castiga a los propietarios pobres.
Mediante una falsa neutralidad se ha mantenido la apariencia de que un “título de propiedad” de una estructura precaria, sin alcantarillado sanitario y encima de agua contaminada, es igual que el título de propiedad de las residencias en zonas privilegiadas. No es lo mismo tener el “título” de una propiedad de $500,000 que ser “dueño” de un lotecito hacinado, irregular, sin infraestructura y con el riesgo de un poste de alto voltaje encima. Quienes prometen “justicia social” a través de supuestos títulos saben que otorgarlos en esas condiciones asegura el desplazamiento de ese “dueño” pobre cuando se enfrente a un futuro “dueño” con poder económico para desplazarlo y construir ahí un desarrollo en el que el primero no podrá entrar jamás.Por eso, en el Caño escogieron ser otro tipo de “dueños”, una categoría de dueños con aún más poder: tienen un título sobre sus casas, el derecho a edificar y otro grupal sobre la tierra. Estudiaron el menú jurídico propietario en busca de un mecanismo que les garantizara “propiedad” pero con permanencia y garantía de que la suma de sus propiedades les permitirá revitalizar y aumentar el valor para todos. Seleccionaron de la gama de mecanismos jurídicos disponibles para maximizar su tierra y mejorar sus condiciones. Eso es el Fideicomiso de la Tierra.
Pero a unos pocos -acostumbrados a utilizar ese menú jurídico en sus negocios- les incomoda que sean los pobres quienes lo utilicen. Y es que los “fideicomisos”, “corporaciones”, “usufructos” y “derechos de superficie” son mecanismos jurídicos utilizados a diario por los señores corporativos para obtener grandes ganancias. Habría que preguntarse por qué ahora cuestionan a las comunidades del Caño que -para salir de la pobreza, revitalizar, dragar el Caño y tener vivienda decente- han utilizado el Fideicomiso para lograr lo que el Gobierno nunca les podrá garantizar.Hay una doble vara en la retórica. Si la filosofía es que el “privado” es el “dueño” de Puerto Rico, aquí los privados son precisamente las comunidades del Caño. Si los fideicomisos y otros mecanismos jurídicos del mundo de los negocios son buenos para quienes cuentan con capital, ¿por qué no son buenos para la gente del Caño?.
El Fideicomiso de la Tierra hace a los residentes del Caño propietarios fuertes; tienen mucho más que un título individual vacío que perpetúa sus condiciones de injusticia. Tienen una herramienta jurídica que les da futuro y les hace verdaderos dueños.¿Por qué quitársela?
jueves, 2 de abril de 2009
Los vientos de abril
Los vientos de abril
Por: Luis Ponce Ruiz - Estudiante de Derecho
Vientos atribulados y violentos se ciernen sobre el país.
El huracán azul de noviembre no pasó y se fue: se ha estacionado sobre Puerta de Tierra y desde allí las ráfagas llevan, en su ímpetu, aire de discrimen, lluvia de fanatismo político y escombros de vendetta contra no sólo la libertad de expresión, sino contra cualquiera que no se suscriba al pequeño lindo mundo de los valores correctos, de la moral absolutista y de la fe servilista-libremercadista de la mayoría legislativa.
Un viento de fuego que pretende incinerar las protecciones constitucionales desde la separación de iglesia y estado hasta el derecho de la intimidad que cobijan a todos los ciudadanos e instituciones por igual. Fuego con la efe de Fortuño para saquear a la Universidad de Puerto Rico. Ahora todo el que no coma la hostia azul no sólo es un torcido, sino un terrorista. Una revisión del Macartismo , esta vez bajo la sombra de una palma que se crece en la fiebre de Bush.
Una ráfaga de venganza para acallar al Colegio de Abogados. ¿A qué se debe esto? ¿A un resentimiento más antiguo que su defensa de los valores nacionales? ¿A su condena del colonialismo y a los poderes omnímodos federales? ¿Un odio visceral por ayudar a los más pobres o por hacerle un velorio a un patriota que derramó las vísceras por este pueblo chico?
Es pues, un huracán de miedo. Terror a lo distinto. Obtuvieron mayoría y ahora, ya es evidente, se sienten más amenazados que nunca, porque, ¿de qué otra manera explicar el constante hostigamiento contra los que apoyan el derecho de las mujeres a abortar, de los homosexuales a amar, de los universitarios a estudiar y de los disidentes a diferir?
El país necesita soluciones para los desempleados, oportunidades para el pobre que hoy --gracias a los excesos de los más ricos-- es más pobre aún. A acabar con el problema del crimen legalizando y medicando las drogas que hoy son ilícitas. A asignar los fondos necesarios y más que merecidos, a la Universidad de todos los puertorriqueños. Pero mientras el legado conservador en los Estados Unidos lo están barriendo fuera de la casa, en Puerto Rico está entrando por la cocina y el aula, amenazando la conciencia y la inteligencia.
jueves, 12 de marzo de 2009
Entrando por el libro
miércoles, 11 de febrero de 2009
¡Feliz San Derechín!
sábado, 31 de mayo de 2008
Uff, mucho queda por hacer
Tuve tiempo, sin embargo, de ver Indiana Jones 4. Embustera pero buena. Abajo un reportaje del National Geographic sobre las calaveras de cristal.
Crystal Skulls Fuel Controversy, Fascination
By Richard A. Lovett and Scot Hoffman
Crystal skulls are not uncommon or terribly mysterious. Thousands are produced every year in Brazil, China, and Germany. But there are a handful of these rather macabre objects that have fueled intense interest and controversy among archaeologists, scientists, spiritualists, and museum officials for more than a century.
There are perhaps a dozen of these rare crystal skulls in private and public collections. Some are crystal clear, others of smoky or colored quartz. Some are actual human size and of very fine detail, while others are smaller and less refined. All are believed to originate from Mexico and Central America.
Many believe these skulls were carved thousands or even tens of thousands of years ago by an ancient Mesoamerican civilization. Others think they may be relics from the legendary island of Atlantis or proof that extraterrestrials visited the Aztec sometime before the Spanish conquest.
Supernatural Fascination
Stories about the skulls focus heavily on their perceived supernatural powers.
Joshua Shapiro, coauthor of Mysteries of the Crystal Skulls Revealed, on his Web site cites claims of healings and expanded psychic abilities from people who have been in the presence of such skulls.
"We believe the Crystal Skulls are a form of computer which are able to record energy and vibration that occur around them," he writes. " The skull will pictorially replay all events or images of the people who have come into contact with them (i.e. they contain the history of our world)."
Most archaeologists and scientists are skeptical, to say the least.
Skulls were prominent in ancient Mesoamerican artwork, particularly among the Aztec, so the connection between these artifacts and these civilizations is apt.
"[I]t was a symbol of regeneration," says Michael Smith, a professor of anthropology at Arizona State University. "There were several Aztec gods that were represented by skulls, so they were probably invoking these gods. I don't think they were supposed to have specific powers or anything like that."
All Fakes?
In addition, recent electron microscope analyses of skulls by the British Museum and the Smithsonian Institution revealed markings that could only have been made with modern carving implements. Both museums estimate that their skulls date to sometime in the mid- to late 1800s, a time when public interest in ancient cultures was high and museums were eager for pieces to display.
Its examinations and the fact that no such skull has ever been uncovered at an official archaeological excavation led the British Museum to extrapolate that all of the famed crystal skulls are likely fakes.
There is passion on both sides of the issue, and the fact remains that no one knows for sure who made these skulls and when. And since there is currently no way to accurately determine the age of such inorganic objects, the mystery will likely continue. In fact, it's sure to get a boost in 2008 with the release of the action-adventure sequel Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull.
jueves, 16 de agosto de 2007
El pelú de la Escuela de Derecho
Ja, ja, pero entonces la cosa se va poner chévere cuando vaya la semana que viene con un recorte de abogadillo y me afeite la barba. Los compañeros quizás ni me reconocerán. Muchos de los que me miraron mal, ¿lo continuarán haciendo? Yo seguiré hablando con todos, haciendo comentarios para que la gente comparta y me hable. A algunos ni me les acercaré, no porque emanen negatividad, sino porque todavía no estarán listos para abrirse así, a la primera sin esperar nada a cambio como una historia increíble de mi fin de semana o de cómo mi vida toda ha sido un descuadre y Leyes era la única oportunidad de hacer algo con ella porque no sabía qué más hacer. Yo no compartiré esa historia con ellos porque no me gusta mentir, ni tampoco compartiré la historia de que desde chiquito quería ser abogado. De chiquito yo quería ser una especie de explorador a lo Jacques Cousteau o un astronauta como Yuri Gagarin. Quería descubrir y documentar cosas, poder decir: "Yo estuve ahí primero, nadie me lo puede contar". Creo que ese espíritu se lo debo a mi tío, ahora en Kuwait, que de niños y adolescentes siempre nos llevaba a mis primos y a mí en caminatas o "aventuras" por picos, quebradas, ríos, canales y campos de la Isla. Mi tío Tito...lo bautizamos Tito Jones y así se ha quedado.
Pues a lo mejor esa es la historia que les contaré cuando me encuentre con los compañeros por los pasillos de Derecho. Cuando te hable a ti es porque estarás cerca de mí, demasiado de cerca, tanto que podré oler el olor de tu casa que llevas enredado en la ropa. Y espero que para mi sorpresa me digas: "Vaya, ¿tú no eras el pelú de la semana pasá? Y by the way, ahórrate las palabras: ya leí de Tito Jones en tu blog".
domingo, 29 de abril de 2007
¿Los síntomas del otro?
Hace varios meses la Policía de Puerto Rico alertó sobre la nueva modalidad de los narcoasesinos de utilizar a menores de edad para llevar a cabo los “ajusticiamentos” de deudores o eliminar a rivales. Mayra Montero ha escrito sobre el tema en su genial columna de los domingos, Antes que llegue el lunes, en El Nuevo Día. Este pasado jueves, 19 de abril, la policía alertó al país y a los universitarios sobre la posibilidad de que narcopandilleros, cautivados por la desalmada teatralidad de la matanza en Virginia Tech, utilizarían las Justas para acabar con sus adversarios. Hasta un compañero de la Maestría en Creación Literaria (vean su blog aquí) ha creado un cuento que habla de una matanza orquestrada por estudiantes adolescentes en una escuela pública aquí mismo en Puerto Rico, advirtiéndonos –como siempre ha hecho la literatura– de los males que están por venir.
He esperado todos estos días, he dejado que el tiempo discurra y he enumerado paralelismos como los de arriba para finalmente hoy escribir sobre lo ocurrido en Virginia Tech hace más de una semana.
En esta matanza, más que dos entidades responsables –la universidad de Virginia Tech y el gobierno estadounidense–, hay una ideología subyacente que permitió a Cho Seung-Hui caer en la vorágine que lo llevó a matar 32 personas y a suicidarse. Me refiero al mantra de mind your own business. Virginia Tech no hizo lo apropiado, brindarle la ayuda psicológica necesaria (y alejarlo de la universidad), porque la evidencia que una de sus profesoras había presentado –sus escritos crudos y conducta excéntrica– no era suficiente como para que la universidad tomara acción alguna . Aquí las normas en Virgina Tech respondieron al derecho de la libre expresión y por lo tanto, sin hacer una investigación más exhaustiva, no se pudo hacer nada con este muchacho solitario. La universidad falló en atajar a un individuo que desde hace dos años mostraba los síntomas de una persona que podría hacerle daño a otras. Más que atentar contra un derecho a la libre expresión, ese mind your business tan individualista llevó a Virginia Tech a ignorar a uno de sus estudiantes.
En el centro del problema también está el gobierno estadounidense por la irresponsable y arcaica interpretación de la segunda enmienda a la constitución: el derecho de portar armas. Las primeras reacciones de Casa Blanca dejaron patentemente claro que el Presidente Bush habló primero con los cabilderos de la NRA antes que con los familiares de las víctimas porque luego de haber comunicado a través de su spokeswoman Dina Perino que estaba “horrorizado” por la matanza y “profundamente preocupado por las familias de las víctimas”, inmediatamente añadió que “el Presidente cree en el derecho que tienen las personas para portar armas”. No sé cómo los estadounidenses, en especial la comunidad de Blacksurg, no se conmocionaron ante estas palabras del dirigente de la nación. Bush, una vez más, hizo gala de su humanismo.
Muchos han argumentado –inexplicablemente con éxito– que los fundamentos legales dejados por los Founding Fathers de la república no deben ser alterados porque, además de que estas personas eran aparentemente súperhumanas y omniscientes, después de más de doscientos años de prueba, ¿acaso no habían funcionado bien?
¿Funcionado bien? ¿Cuántas masacres más deben ocurrir para que los estadounidenses se den cuenta que portar armas no es verdaderamente un derecho, sino un privilegio que debe ser regulado? ¿Acaso el mundo de hoy es el mismo que el de finales de siglo XVIII? Cho compró una de las dos armas que utilizó para acabar con 33 vidas ahí mismo en Blacksburg. Y ¿la otra? ¡¡Pues por Internet!! ¡Sí! ¡Por Internet! No sólo la constitución norteamericana necesita revisión (el célebre científico político Robert Dahl, en su libro How Democratic is the American Constitution?, si bien no argumenta explícitamente que debe enmendarse la constitución, sí la cuestiona abiertamente y demuestra sus grandes fallas), sino también los reglamentos de Virginia que permitieron a Cho, con todo y su antecedente psiquiatrico, comprar dos armas.
El problema de este derecho a portar armas es que se da dentro de un país (y por supuesto, aquí no estoy arguyendo que sea el único, hay muchos otros ejemplos) en que la violencia y la destrucción son considerados casi como virtudes por un sector amplio, como lo es el autodenominado conservador-cristiano-pro-familia y sus maquinarias propagandísticas. Por poco residencian a un presidente por tener una aventurilla en la Oficina Ovalada, pero no hacen nada con Bush: siguen defendiendo a ultranza la guerra en Irak, conflicto que ha dejado a un país entero en la miseria y a más de tres mil soldados estadounidenses muertos. La visión moralista del aparato conservador estadounidense se fija en inconsecuencias, el fellatio, y obvia lo que es el pecado más grande de la humanidad, la guerra. Es inquietante que un país que fomenta tanto la cultura de la guerra tenga el portar armas como uno de sus derechos.
Este texto comenzó con una lista de síntomas que muestran que en Puerto Rico estamos en las entrañas de una espiral de violencia. La matanza en Virginia Tech ha demostrado que hay que atender los síntomas para atajar los problemas. La realidad, de que el narcotráfico es lo que genera la mayoría de la actividad criminal en este isla, pide a gritos respuestas reales y contundentes. Ya basta de escondernos detrás del IVU y de pensar en proyectos de Ciudad Mayor y metrópolis del Caribe, de descartar todo lo que pasa a nuestro alrededor como “someone else’s business” porque tarde o temprano ese problema del ‘otro’ entrará disparando a mansalva en nuestras escuelas, oficinas y casas. Entonces ya habrá sido muy tarde para hacer algo.
©Luis Ponce Ruiz
28 de abril de 2007
Bayamón