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lunes, 18 de octubre de 2010

Clase

Entro al salón y a veces no reincido en el asiento de la vez anterior. No me importa. La sala es bastante amplia para que ningún estudiante se quede de pie. La profesora tarda unos diez, quince minutos en entrar e iniciar la clase. En la espera hablo con algunos de los compañeros, enciendo mi computadora y ya pienso en qué haré luego que salga de aquí. La hora y pico de clase se extiende mucho más que el horario acordado porque el tema --en realidad la gran mayoría de ellos en esta Facultad-- tiende a ser técnico y al así serlo, no queda otra sino de catalogarlo como aburrido. En el aburrimiento de esta clase es donde decido a hacer cosas que luego no hago. Me quiero comprar un auto, por ejemplo, y pienso en la independencia que adquiriría al tener una cuenta que deba con el banco. Pienso en mudarme lejos de Bayamón y lo más cerca al mar. Las playas, la desnudez controlada siempre pintan un mundo mejor.

Las ideas están llegando como bandadas de gaviotas. Una idea equivale a mil horas de vuelo. Así me la paso en la clase, volando.

Salgo y llego hasta otras orillas. Me detengo, examino el aire, el sabor de las cosas. Cualquier cosa es mejor que estar atendiendo legajos indescrifrables de angustias legislativas. Una vocecita me dice que no nací para esto. ¡Qué mucha razón tienen esas vocecitas! Yo la secundo, pero sé que hasta nuevo aviso no hay escapatoria. Vuelva otro día en que los cambios sí sean posibles.

Se me ocurre sacar a la gente mediocre que habla por la radio. Hay una diferencia crasa entre un analista de verdad y un analista de la radio. El último analiza para una audiencia; el primero para todos. Yo quiero más al primero aunque nadie después lo quiera.

Me parece chulísimo unirme a una masa de gente que con violencia irrumpa en la legislatura, los tribunales, La Fortaleza a saquear los archivos, tirar las sillas y monitores por las ventanas, romperle la cara a malletazos a dos o tres y proclamar que ahora sí, el pueblo va a legislar, adjudicar y ejecutar. ¡Revolución! Gritarán unos. ¡Anarquía! Llorarán otros. Nada de eso, quizás y sólo quizás, un fútil intento de rescatar lo insalvable.

Quiero publicar un buen libro. El problema es que tengo que escribirlo primero. Las hojas sueltas que he dejado por la vida son objetos casi extraviados y en muchos casos inconclusos. No ha sido falta de tiempo ni espacio, sino falta de tinta o, en el peor de los casos, de lápiz.

Vivir en otros países siempre ha sido mi debilidad. Buenos Aires, Nueva York, Lima, Barcelona, Shanghai (sí, si me voy a China la primera ciudad en que viviré será Shanghai). Imagino en qué barrios viviré, qué platos aprenderé a cocinar, con cuantas chicas lograré acostarme y quién rayos me dará trabajo. Expectativa. Incertidumbre. Lo desconocido suena maravilloso cuando vivimos en lo conocido. Necesito uno, dos, tres días de descubrimiento, unos Días de la Raza, Hispanidad, de Colón, de lo que quieran, solito para mí.

Alguien alguna vez pensó que viajaba mucho para salir de casa de mis padres. Y sí, esa persona tenía razón. Y ahora puedo, ahora estoy más cerca de conseguirlo. Y no tan sólo de mis padres, sino de toda esta Isla. Para salir de la imbecilidad a la que nos hemos tirado de pecho. El problema es que siempre el amor derrota a la imbecilidad.

En todas estas ideas pienso hasta que noto que en mis apuntes de clase se confunden los casos que se discuten con estas ideas peregrinas mías. Debajo de los temas de clase se encuentra mi lista de cosas que nunca haré y luego las impresiones de una comapañera sobre un artículo de de una ley. Me desconcierto un poco y rápidamente me pregunto si a otros compañeros les pasará lo mismo, si dentro de una misma oración un reflujo mental inrrumpe el proceso normal de raciocinio o si yo soy el único, el que ya ha olvidado controlar su mente. Mis ideas. Estas manos que a veces escriben lo que le plazca.

Imagino de todo menos lo que realmente haré luego que se acabe esta clase. (Tan difícil imaginar algo tangible cuando te mueves obligatoriamente en el mundo de las percepciones). Y por eso, cuando llega el momento nunca hago nada y me tomo una siesta que es mucho mejor que gobernar o dar una clase tan mala como ésta.

lunes, 19 de octubre de 2009

Desde la Escuela de Derecho: Lo más nuevo en la blogósfera

Reconocidos y respetados, el blog de los profesores de la Escuela de Derecho, Derecho al derecho, el de la Prof. Érika Fontánez Torres, Poder, espacio y ambiente, y el del Prof. Hiram Meléndez Juarbe, ...elplan..., han estado en la web desde hace ya algún tiempo. Los tres han sido punto de referencia y encuentro para los aliados de las causas justas, de la crítica y la academia. Han llenado, sin lugar a dudas, un espacio necesario entre los blogs boricuas.

Curioso --y más que bienvenidos-- son los blogs que han florecido en la blogósfera en días recientes y en especial en octubre, mes donde además del calor que se sigue arrastrando del verano (¿quién dijo calentamiento global?), está el sudor y fragua de las protestas, de los paros, de los cierres, piquetes y calletrecerías. Un mes convulsionado donde parte del resultado haya sido esta proliferación --y también reactivación-- de blogs como vehículos de libertad de expresión dice mucho sobre el afán del estudiantado y jóvenes profesionales en contribuir a la discusión pública sobre los problemas que aquejan a la nación (a la nuestra, a la puertorriqueña, y no a la mendigada como cree McCajita Feliz). Y dentro de ese torbellino de ideas, de entradas, sugerencias, disgustos y críticas es donde se regenera y fortalece nuestra democracia imperfecta.

Si ahora el aparato estatal va a vigilar lo que publican y anuncian los blogs de los estudiantes puertorriqueños (caramba, pareciera que estos neoliberales del penepé se están pareciendo cada vez más a los comunistas chinos), pronostico que incurrirán en más gastos al tratar de seguirle el rastro a estos blogs alternativos, disidentes y polémicos, casi todos concebidos en el tumulto de este octubre de 2009. ¿Alguien dijo miedo?

Cuentas y cuentos de Fernando Moreno (pre octubre)
Refugio Jurídico de Carlos Saavedra Gutiérrez (pre octubre)
Pensamiento, derecho y política de Luis Alberto Zambrana et al.
Sentido Común de Gamelyn Oduardo
Nananinas de Mariana Muñiz Lara
Garabato Mental de Irisel Collazo Nazario
Biodiversidad de Puerto Rico de Héctor J. Claudio Hernández
Rincón de la cinefilia de Julián Díaz Morales y Yanin M. Dieppa

viernes, 26 de junio de 2009

La tribu se une al Caño

En solidaridad con el Fideicomiso del Caño Martín Peña, pero sobre todo, con la lucha de los hermanos puertorriqueños de las ocho comunidades, este blog se une al resto de las voces virtuales, escritas, gritadas y cantadas que indignadas pero consecuentes, defienden los mecanismos alternativos --y más humanos-- de superación y apoderamiento.

La red de blogs solidarios la componen (si se me queda alguno me avisan y me disculpan):
Poder, espacio y ambiente
Cargas y descargas
Poder 5
Tinta digital
Sin mordazas

A continuación, la columna de la Prof. Fontánez (del blog Poder, espacio y ambiente) publicada hoy en El Nuevo Día:
26-Junio-2009

ÉRIKA FONTÁNEZ TORRES

Ya son propietarios

Las comunidades del Caño Martín Peña ya son dueñas de la tierra. Eso es lo que le incomoda a unos pocos con poder económico y político. Por eso, buscan quitarles su propiedad. Las comunidades que por décadas han recibido las falsas promesas y el embate de la grandilocuencia de los “títulos de propiedad”, ya no dependen de políticos. No necesitan que cada cuatrienio vayan a chantajearlos prometiéndoles “propiedad” mientras los perpetúan en la pobreza. Ya son dueños de la tierra, propietarios del Fideicomiso y como tal debe respetárseles.

A través de nuestra historia los políticos han hecho uso demagógico y prepotente de la retórica de “títulos de propiedad”. Prometiendo progreso mediante la entrega clientelista de títulos, no han logrado sino la perpetuación de condiciones de pobreza extrema, desplazamientos y expropiaciones para dar lugar a grandes desarrollos.

El abuso de los conceptos “título”, “dueño” y “propietario” enmarca gran parte de nuestra historia de desigualdades, pobreza y clientelismo político. Habría que terminar con la supuesta neutralidad de esos términos y apuntalar que hay diversos tipos de “propietarios”. Es hora de abordar con seriedad estos conceptos. La realidad es que ser “dueño” no significa lo mismo en todos los contextos y mucho menos en los de pobreza extrema. Es imperativo reconocer que estamos en una sociedad profundamente desigual que protege a los propietarios con poder económico y castiga a los propietarios pobres.

Mediante una falsa neutralidad se ha mantenido la apariencia de que un “título de propiedad” de una estructura precaria, sin alcantarillado sanitario y encima de agua contaminada, es igual que el título de propiedad de las residencias en zonas privilegiadas. No es lo mismo tener el “título” de una propiedad de $500,000 que ser “dueño” de un lotecito hacinado, irregular, sin infraestructura y con el riesgo de un poste de alto voltaje encima. Quienes prometen “justicia social” a través de supuestos títulos saben que otorgarlos en esas condiciones asegura el desplazamiento de ese “dueño” pobre cuando se enfrente a un futuro “dueño” con poder económico para desplazarlo y construir ahí un desarrollo en el que el primero no podrá entrar jamás.

Por eso, en el Caño escogieron ser otro tipo de “dueños”, una categoría de dueños con aún más poder: tienen un título sobre sus casas, el derecho a edificar y otro grupal sobre la tierra. Estudiaron el menú jurídico propietario en busca de un mecanismo que les garantizara “propiedad” pero con permanencia y garantía de que la suma de sus propiedades les permitirá revitalizar y aumentar el valor para todos. Seleccionaron de la gama de mecanismos jurídicos disponibles para maximizar su tierra y mejorar sus condiciones. Eso es el Fideicomiso de la Tierra.

Pero a unos pocos -acostumbrados a utilizar ese menú jurídico en sus negocios- les incomoda que sean los pobres quienes lo utilicen. Y es que los “fideicomisos”, “corporaciones”, “usufructos” y “derechos de superficie” son mecanismos jurídicos utilizados a diario por los señores corporativos para obtener grandes ganancias. Habría que preguntarse por qué ahora cuestionan a las comunidades del Caño que -para salir de la pobreza, revitalizar, dragar el Caño y tener vivienda decente- han utilizado el Fideicomiso para lograr lo que el Gobierno nunca les podrá garantizar.

Hay una doble vara en la retórica. Si la filosofía es que el “privado” es el “dueño” de Puerto Rico, aquí los privados son precisamente las comunidades del Caño. Si los fideicomisos y otros mecanismos jurídicos del mundo de los negocios son buenos para quienes cuentan con capital, ¿por qué no son buenos para la gente del Caño?.

El Fideicomiso de la Tierra hace a los residentes del Caño propietarios fuertes; tienen mucho más que un título individual vacío que perpetúa sus condiciones de injusticia. Tienen una herramienta jurídica que les da futuro y les hace verdaderos dueños.

¿Por qué quitársela?

jueves, 2 de abril de 2009

Los vientos de abril

A tres meses de coger (involuntariamente) la "guagua del cambio de Fortuño", comparto este comentario que no me quisieron publicar en El Nuevo Día.

Los vientos de abril

Por:  Luis Ponce Ruiz - Estudiante de Derecho


Vientos atribulados y violentos se ciernen sobre el país.  


El huracán azul de noviembre no pasó y se fue:  se ha estacionado sobre Puerta de Tierra y desde allí las ráfagas llevan, en su ímpetu, aire de discrimen, lluvia de fanatismo político y escombros de vendetta contra no sólo la libertad de expresión, sino contra cualquiera que no se suscriba al pequeño lindo mundo de los valores correctos, de la moral absolutista y de la fe servilista-libremercadista de la mayoría legislativa.


Un viento de fuego que pretende incinerar las protecciones constitucionales desde la separación de iglesia y estado hasta el derecho de la intimidad que cobijan a todos los ciudadanos e instituciones por igual.  Fuego con la efe de Fortuño para saquear a la Universidad de Puerto Rico.  Ahora todo el que no coma la hostia azul no sólo es un torcido, sino un terrorista.  Una revisión del Macartismo , esta vez bajo la sombra de una palma que se crece en la fiebre de Bush.


Una ráfaga de venganza para acallar al Colegio de Abogados.  ¿A qué se debe esto?  ¿A un resentimiento más antiguo que su defensa de los valores nacionales?  ¿A su condena del colonialismo y a los poderes omnímodos federales?  ¿Un odio visceral por ayudar a los más pobres o por hacerle un velorio a un patriota que derramó las vísceras por este pueblo chico?  


Es pues, un huracán de miedo.  Terror a lo distinto.  Obtuvieron mayoría y ahora, ya es evidente, se sienten más amenazados que nunca, porque, ¿de qué otra manera explicar el constante hostigamiento contra los que apoyan el derecho de las mujeres a abortar, de los homosexuales a amar, de los universitarios a estudiar y de los disidentes a diferir? 


El país necesita soluciones para los desempleados, oportunidades para el pobre que hoy --gracias a los excesos de los más ricos-- es más pobre aún.  A acabar con el problema del crimen legalizando y medicando las drogas que hoy son ilícitas.  A asignar los fondos necesarios y más que merecidos, a la Universidad de todos los puertorriqueños.  Pero mientras el legado conservador en los Estados Unidos lo están barriendo fuera de la casa, en Puerto Rico está entrando por la cocina y el aula, amenazando la conciencia y la inteligencia.

jueves, 12 de marzo de 2009

Entrando por el libro

A la clase de Corporaciones que no pude llegar a tiempo hoy.

-¿No te parece que el libro de la clase huele a chicharrón?

-¿Estás loco?...a ti te debe oler a eso, ¿tú acaso no eres de Bayamón?

-Ahh, Bayamón, la ciudad del futuro, donde George Clooney viene a filmar en nuestras calles...

-...porque se parece a downtown Bagdad...ja, ja, ja.

-Nah, en realidad nací en Santurce, eso de Bayamón fue un accidente de la posmodernidad.  Pero interesante eso de Bayamón-Bagdad...

-Bueno, como quieras, la cosa es que no puedo creer que me estés haciendo un cuento de chicharrones metiendo al libro de Corporaciones...  ¿A qué te huele el Código Civil?

-No sé...pero te juro que a mí sí que me huele a chicharrón.  Claro, levemente, cuando lo abres y de repente pasas las páginas rápidamente y pegas la nariz:  un sinuoso aroma chicharronesco.

-Diablos, te hemos perdido, Ponce...¿qué te pasó por China, Argentina?

-Está bien que no me creas, estoy de acuerdo que es la manera más sencilla de obviar la realidad, pero yo tú le doy un rico pase a esas páginas de Díaz Olivo y verás lo que te digo.

Las doce brillaban en todo su apogeo en un día tan claro como el agua de la piscina del complejo deportivo.  Ponce se escabulló nuevamente entre la gente sin decirte realmente a dónde iba.  No te importaba:  tenías hambre y empezaste a hacer la fila en Boca a Boca.  El olor del calor de la plancha te molestaba, que si bocadillos, tostadas de queso y wraps con pechuga seca y desabrida.  Entonces, indentificaste el libro azul en tu lindo maletín de cuero --un azul más oscuro que el del cielo-- y asumiendo que la chica de atrás seguía entretenida hablando con su otra amiga de uno de tus profesores más tiranos, metiste la mano en el libro, pasaste tus dedos entre las páginas de Díaz Olivo y como quien se tapa la boca al bostezar, sentiste entre tus yemas ese olor veraniego de bolsitas de chicharrón abiertas en pleno sol frente al mar.

miércoles, 11 de febrero de 2009

¡Feliz San Derechín!

"El Derecho es una carrera...excelente". -Yo imitando la locución de Marcus imitando un avance de telenovela brasilera.

La crisis del capitalismo y el Derecho me han transformado el San Valentín:

Pasar el sábado en el Yunque con la gente de ANDA suena bien, junto a un sanguichito de jamón y queso para cuando llegue a la cima o mejor:  un pasadía comunitario en Punta Salinas.

No más Morton's o Ruth's Chris, ni Pikayo o las maravillas de La Casona :  chavos sólo tengo pa' los sanguiches de Boca a Boca.

Fin de semana largo que la pasaremos entre el SPA de la bañera y pinchos de salchichas Carmela.

Encontraré la manera de hacerle bombones de chocolate con Chocolate Cortés o arrancarle las orquídeas a mi vecina, si es que no me asesina cuando me coja y le diga:  ¡Feliz San Derechín!

Al final, luego de tanto amor jodido por la economía, me tendré que conformar con el porno de la Internet y fumarme par de Marlboro Reds como hace Rubén.

sábado, 31 de mayo de 2008

Uff, mucho queda por hacer

No me gusta abandonar mi blog, pero entre la compu fuera de servicio, el fin del segundo semestre de Derecho, el trabajo que empiezo el lunes y los viajes que se aproximan sin misericordia (como me gustan ciertas cosas) no he tenido otra sino que alejarme no solamente del ciberespacio sino de cualquier teclado. Ahh, y como estoy escribiendo desde una compu de una amiga y no encuentro la manera de colocar los acentos, he recurrido a utilizar palabras que no llevan tilde.

Tuve tiempo, sin embargo, de ver Indiana Jones 4. Embustera pero buena. Abajo un reportaje del National Geographic sobre las calaveras de cristal.

Crystal Skulls Fuel Controversy, Fascination

By Richard A. Lovett and Scot Hoffman

Crystal skulls are not uncommon or terribly mysterious. Thousands are produced every year in Brazil, China, and Germany. But there are a handful of these rather macabre objects that have fueled intense interest and controversy among archaeologists, scientists, spiritualists, and museum officials for more than a century.

Photo: Crystal skull

Counterfeit crystal skull in the British Museum

Photograph by AFP/Getty Images

There are perhaps a dozen of these rare crystal skulls in private and public collections. Some are crystal clear, others of smoky or colored quartz. Some are actual human size and of very fine detail, while others are smaller and less refined. All are believed to originate from Mexico and Central America.

Many believe these skulls were carved thousands or even tens of thousands of years ago by an ancient Mesoamerican civilization. Others think they may be relics from the legendary island of Atlantis or proof that extraterrestrials visited the Aztec sometime before the Spanish conquest.

Supernatural Fascination

Stories about the skulls focus heavily on their perceived supernatural powers.

Joshua Shapiro, coauthor of Mysteries of the Crystal Skulls Revealed, on his Web site cites claims of healings and expanded psychic abilities from people who have been in the presence of such skulls.

"We believe the Crystal Skulls are a form of computer which are able to record energy and vibration that occur around them," he writes. " The skull will pictorially replay all events or images of the people who have come into contact with them (i.e. they contain the history of our world)."

Most archaeologists and scientists are skeptical, to say the least.

Skulls were prominent in ancient Mesoamerican artwork, particularly among the Aztec, so the connection between these artifacts and these civilizations is apt.

"[I]t was a symbol of regeneration," says Michael Smith, a professor of anthropology at Arizona State University. "There were several Aztec gods that were represented by skulls, so they were probably invoking these gods. I don't think they were supposed to have specific powers or anything like that."

All Fakes?

In addition, recent electron microscope analyses of skulls by the British Museum and the Smithsonian Institution revealed markings that could only have been made with modern carving implements. Both museums estimate that their skulls date to sometime in the mid- to late 1800s, a time when public interest in ancient cultures was high and museums were eager for pieces to display.

Its examinations and the fact that no such skull has ever been uncovered at an official archaeological excavation led the British Museum to extrapolate that all of the famed crystal skulls are likely fakes.

There is passion on both sides of the issue, and the fact remains that no one knows for sure who made these skulls and when. And since there is currently no way to accurately determine the age of such inorganic objects, the mystery will likely continue. In fact, it's sure to get a boost in 2008 with the release of the action-adventure sequel Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull.

jueves, 16 de agosto de 2007

El pelú de la Escuela de Derecho

Creo que soy yo. Ya van tres días de clase y no he visto a nadie con el pelo más rizo y alborotado que yo, a nadie con esta barba que se riega por todo el rostro, nadie con esta actitud de tranquilidad y let me live my life que antagonizan al desespero y rectitud con que muchos empiezan los estudios de Derecho. Me entristece pensar que para muchos de ellos Leyes es el fin de toda su carrera, es a dónde único han querido llegar, dónde siempre supieron que llegarían para ser sólo eso, abogados. Para ellos estos primeros días son el fin de un mundo que jamás acabará: un final constante. Los estudios de Derecho serán el lindo y excelso calvario que seguirán repitiendo durante estos tres o cuatro años de estudios: "Mírenme, estoy jodío en Derecho"; "No me da tiempo ni para seguir con la banda, ni para leer, ni para escribir en mi blog". Ya están los que odian levantarse temprano y, como nenes chiquitos, lloran de su enorme desgracia y grandioso sacrificio. Hay mucho café, demasiado. Yo no puedo con el café por las mañanas: me manda directo al baño. Y están los que como yo que tienen todo el tiempo del mundo para decir que la vida es linda, sobre todo cuando encuentras la palabra precisa para describir el sabor de los pezones de tu jeva en tu boca.

Ja, ja, pero entonces la cosa se va poner chévere cuando vaya la semana que viene con un recorte de abogadillo y me afeite la barba. Los compañeros quizás ni me reconocerán. Muchos de los que me miraron mal, ¿lo continuarán haciendo? Yo seguiré hablando con todos, haciendo comentarios para que la gente comparta y me hable. A algunos ni me les acercaré, no porque emanen negatividad, sino porque todavía no estarán listos para abrirse así, a la primera sin esperar nada a cambio como una historia increíble de mi fin de semana o de cómo mi vida toda ha sido un descuadre y Leyes era la única oportunidad de hacer algo con ella porque no sabía qué más hacer. Yo no compartiré esa historia con ellos porque no me gusta mentir, ni tampoco compartiré la historia de que desde chiquito quería ser abogado. De chiquito yo quería ser una especie de explorador a lo Jacques Cousteau o un astronauta como Yuri Gagarin. Quería descubrir y documentar cosas, poder decir: "Yo estuve ahí primero, nadie me lo puede contar". Creo que ese espíritu se lo debo a mi tío, ahora en Kuwait, que de niños y adolescentes siempre nos llevaba a mis primos y a mí en caminatas o "aventuras" por picos, quebradas, ríos, canales y campos de la Isla. Mi tío Tito...lo bautizamos Tito Jones y así se ha quedado.

Pues a lo mejor esa es la historia que les contaré cuando me encuentre con los compañeros por los pasillos de Derecho. Cuando te hable a ti es porque estarás cerca de mí, demasiado de cerca, tanto que podré oler el olor de tu casa que llevas enredado en la ropa. Y espero que para mi sorpresa me digas: "Vaya, ¿tú no eras el pelú de la semana pasá? Y by the way, ahórrate las palabras: ya leí de Tito Jones en tu blog".

domingo, 29 de abril de 2007

¿Los síntomas del otro?

Hace varios meses la Policía de Puerto Rico alertó sobre la nueva modalidad de los narcoasesinos de utilizar a menores de edad para llevar a cabo los “ajusticiamentos” de deudores o eliminar a rivales. Mayra Montero ha escrito sobre el tema en su genial columna de los domingos, Antes que llegue el lunes, en El Nuevo Día. Este pasado jueves, 19 de abril, la policía alertó al país y a los universitarios sobre la posibilidad de que narcopandilleros, cautivados por la desalmada teatralidad de la matanza en Virginia Tech, utilizarían las Justas para acabar con sus adversarios. Hasta un compañero de la Maestría en Creación Literaria (vean su blog aquí) ha creado un cuento que habla de una matanza orquestrada por estudiantes adolescentes en una escuela pública aquí mismo en Puerto Rico, advirtiéndonos –como siempre ha hecho la literatura– de los males que están por venir.

He esperado todos estos días, he dejado que el tiempo discurra y he enumerado paralelismos como los de arriba para finalmente hoy escribir sobre lo ocurrido en Virginia Tech hace más de una semana.

En esta matanza, más que dos entidades responsables –la universidad de Virginia Tech y el gobierno estadounidense–, hay una ideología subyacente que permitió a Cho Seung-Hui caer en la vorágine que lo llevó a matar 32 personas y a suicidarse. Me refiero al mantra de mind your own business. Virginia Tech no hizo lo apropiado, brindarle la ayuda psicológica necesaria (y alejarlo de la universidad), porque la evidencia que una de sus profesoras había presentado –sus escritos crudos y conducta excéntrica– no era suficiente como para que la universidad tomara acción alguna . Aquí las normas en Virgina Tech respondieron al derecho de la libre expresión y por lo tanto, sin hacer una investigación más exhaustiva, no se pudo hacer nada con este muchacho solitario. La universidad falló en atajar a un individuo que desde hace dos años mostraba los síntomas de una persona que podría hacerle daño a otras. Más que atentar contra un derecho a la libre expresión, ese mind your business tan individualista llevó a Virginia Tech a ignorar a uno de sus estudiantes.

En el centro del problema también está el gobierno estadounidense por la irresponsable y arcaica interpretación de la segunda enmienda a la constitución: el derecho de portar armas. Las primeras reacciones de Casa Blanca dejaron patentemente claro que el Presidente Bush habló primero con los cabilderos de la NRA antes que con los familiares de las víctimas porque luego de haber comunicado a través de su spokeswoman Dina Perino que estaba “horrorizado” por la matanza y “profundamente preocupado por las familias de las víctimas”, inmediatamente añadió que “el Presidente cree en el derecho que tienen las personas para portar armas”. No sé cómo los estadounidenses, en especial la comunidad de Blacksurg, no se conmocionaron ante estas palabras del dirigente de la nación. Bush, una vez más, hizo gala de su humanismo.

Muchos han argumentado –inexplicablemente con éxito– que los fundamentos legales dejados por los Founding Fathers de la república no deben ser alterados porque, además de que estas personas eran aparentemente súperhumanas y omniscientes, después de más de doscientos años de prueba, ¿acaso no habían funcionado bien?

¿Funcionado bien? ¿Cuántas masacres más deben ocurrir para que los estadounidenses se den cuenta que portar armas no es verdaderamente un derecho, sino un privilegio que debe ser regulado? ¿Acaso el mundo de hoy es el mismo que el de finales de siglo XVIII? Cho compró una de las dos armas que utilizó para acabar con 33 vidas ahí mismo en Blacksburg. Y ¿la otra? ¡¡Pues por Internet!! ¡Sí! ¡Por Internet! No sólo la constitución norteamericana necesita revisión (el célebre científico político Robert Dahl, en su libro How Democratic is the American Constitution?, si bien no argumenta explícitamente que debe enmendarse la constitución, sí la cuestiona abiertamente y demuestra sus grandes fallas), sino también los reglamentos de Virginia que permitieron a Cho, con todo y su antecedente psiquiatrico, comprar dos armas.

El problema de este derecho a portar armas es que se da dentro de un país (y por supuesto, aquí no estoy arguyendo que sea el único, hay muchos otros ejemplos) en que la violencia y la destrucción son considerados casi como virtudes por un sector amplio, como lo es el autodenominado conservador-cristiano-pro-familia y sus maquinarias propagandísticas. Por poco residencian a un presidente por tener una aventurilla en la Oficina Ovalada, pero no hacen nada con Bush: siguen defendiendo a ultranza la guerra en Irak, conflicto que ha dejado a un país entero en la miseria y a más de tres mil soldados estadounidenses muertos. La visión moralista del aparato conservador estadounidense se fija en inconsecuencias, el fellatio, y obvia lo que es el pecado más grande de la humanidad, la guerra. Es inquietante que un país que fomenta tanto la cultura de la guerra tenga el portar armas como uno de sus derechos.

Este texto comenzó con una lista de síntomas que muestran que en Puerto Rico estamos en las entrañas de una espiral de violencia. La matanza en Virginia Tech ha demostrado que hay que atender los síntomas para atajar los problemas. La realidad, de que el narcotráfico es lo que genera la mayoría de la actividad criminal en este isla, pide a gritos respuestas reales y contundentes. Ya basta de escondernos detrás del IVU y de pensar en proyectos de Ciudad Mayor y metrópolis del Caribe, de descartar todo lo que pasa a nuestro alrededor como “someone else’s business” porque tarde o temprano ese problema del ‘otro’ entrará disparando a mansalva en nuestras escuelas, oficinas y casas. Entonces ya habrá sido muy tarde para hacer algo.

©Luis Ponce Ruiz
28 de abril de 2007
Bayamón

La tribu errante