La tesis todavía no se ha presentado, esto ocurrirá este próximo mes de mayo para que le otorguen a Wood su Maestría en Artes. Y La tribu está contenta, está que arde. No es noticia, claro, que los blogs se cuelen en el ámbito académico, en Puerto Rico tenemos a los blogsfesores y en la Escuela de Derecho contamos con derechoalderecho, administrado por varios profesores de esa facultad. Pero eso sí, creo que es un hito que te citen en un trabajo por tu explicación y uso de esa tan irreverente, tan curiosa palabrita nuestra que le da nombre a este espacio y a otros cientos de lugares más.
"...[E]l vacío de la casa se les presentaba como un animal dispuesto a tragarse cualquier sonido..." La tribu existe para combatir ese vacío y preservar los sonidos.
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miércoles, 29 de abril de 2009
En la tribu de las tesis
En esos viajes nocturnos que hago por el ciberespacio me topé ayer con que mi blog había sido citado en el trabajo de tesis de una estudiante de la Georgia State University. Ashley Elizabeth Wood, en su trabajo, EL REGUETÓN: ANÁLISIS DEL LÉXICO DE LA MÚSICA DE LOS REGUETONEROS PUERTORRIQUEÑOS, se paseó por La tribu de los cafres a la hora de analizar la palabra 'cafre'.
sábado, 29 de marzo de 2008
El Reguetón en Eurovisión...Obliga'o
El Objetivo Fama vino gracias al American Idol y éste por el Pop Idol británico. Todo es un rico copiete y en la Europa continental está el Eurovisión, que funge como último reducto del nacionalismo europeo.
En una maravillosa conexión Barcelona-Buckeystown-Bayamón, hoy mi amigo Keith, recién regresado de España, me cuenta de qué forma el reguetonix ha invadido a Europa. La cosa está tan a fuegote que la canción más popular en Eurovisión 2008 es una parodia que el comediante catalán, Andreu Buenafuente, hizo del reguetón.
Es por este mestizaje cultural que La tribu de los cafres no sólo existe, sino que se expande por el mundo.
Un saludo a los lectores de La tribu catalanes y españoles...Keith hizo su trabajo de evangelización por la Madre Patria.
El chiqui-chiqui (u otra exquisita parodia de lo cafre):
En una maravillosa conexión Barcelona-Buckeystown-Bayamón, hoy mi amigo Keith, recién regresado de España, me cuenta de qué forma el reguetonix ha invadido a Europa. La cosa está tan a fuegote que la canción más popular en Eurovisión 2008 es una parodia que el comediante catalán, Andreu Buenafuente, hizo del reguetón.
Es por este mestizaje cultural que La tribu de los cafres no sólo existe, sino que se expande por el mundo.
Un saludo a los lectores de La tribu catalanes y españoles...Keith hizo su trabajo de evangelización por la Madre Patria.
El chiqui-chiqui (u otra exquisita parodia de lo cafre):
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jueves, 22 de marzo de 2007
"Fríeme el 'Twinky' " y otras cafrerías nocturnas
Lo más que me sorprendió fue que aceptara sentarme a esperar en el Denny's de Río Piedras a las 1:20 de la madrugada por la comida que sirven sabiendo que solamente tenían dos meseros para todo el piso del restaurante. Mi comemierdería y yo no hubiesen esperado y hubiésemos salido por donde mismo entramos. Pero siempre (no sólo a veces) las tripas pueden más que la voluntad de uno. Las tripas y el afán de seguir en la jodedera incoherente y a la vez sublime de la madrugada. Jodedera que nos llevó a crear un sartén de frases y palabras que hoy, luego de la resaca, se me hace difícil recordar. Gracias que cuento con el banco de reserva de la Russe, Joel y Manuel.
Desde que nos sentamos teníamos todo cuadra'o para cuando llegara el mesero pedir todo lo que íbamos a consumir. Un cuadre que se descuadró a la hora de la verdad por la falta de ítems en la cocina. Pero bueno, en buena media hora que estuvimos esperando para que llegara el servicio, no sólo reinventamos el menú de los tragos vírgenes que tenían, sino que comenzamos a freír todo lo que había en el menú para que agilizáran las cosas en la cocina. Es entonces cuando abró la boca para decir las cosas raras que he visto por mis viajes en Estados Unidos y las que me llegan de otras partes, como es el caso de Escocia. Mi amiga Caitlin que vivió durante medio año por allá, me confirmó el juqueo que tienen los escoceses por las barras de chocolate Mars fritas. (La receta está aquí.) En la State Fair de Wisconsin probé Oreos, tomates verdes y sabe Dios qué otras cosas más envueltas en espeso batter y fritas a la perfección. (Las Oreos resultaron ser un manjar). Hablé finalmente de los Twinkies fritos y, por el maravilloso doble sentido que nos une a todos como boricuas, fue el más que pegó: "Fríeme el Twinky". ¿Un canto de guerra? ¿Un llamado al placer? ¿Una fantasía sadista? Bueno, que cada cual le ponga su significado.
Fue difícil cambiar unas alcapurrias de yautía rellenas de salmorejo del Boricua por los mini-cheeseburgers y onion rings de Denny's, pero al final todo salió bien. No hay nada como hamberguercitos con su cebollita, mostacita y salsita de tomate para matar los antojos de comida causados por un batallón de Indias y varias copas del vino de Château Terranova.
Lo maravilloso es que estas palabras confirman nuestro propio descenso al Maelström de la cafrería: de un evento literario con una de las voces incipientes de la literatura dominicana, junto a profesores, abogados y escritores, acabamos con Breakfast Slammer's, Western Burgers y Strawberry Mango Fuckers y la promesa (que ahora cumplo) de reseñar un poco de esa noche en esta, nuestra Tribu.
P.D.: ¡Viva el Perú!
Desde que nos sentamos teníamos todo cuadra'o para cuando llegara el mesero pedir todo lo que íbamos a consumir. Un cuadre que se descuadró a la hora de la verdad por la falta de ítems en la cocina. Pero bueno, en buena media hora que estuvimos esperando para que llegara el servicio, no sólo reinventamos el menú de los tragos vírgenes que tenían, sino que comenzamos a freír todo lo que había en el menú para que agilizáran las cosas en la cocina. Es entonces cuando abró la boca para decir las cosas raras que he visto por mis viajes en Estados Unidos y las que me llegan de otras partes, como es el caso de Escocia. Mi amiga Caitlin que vivió durante medio año por allá, me confirmó el juqueo que tienen los escoceses por las barras de chocolate Mars fritas. (La receta está aquí.) En la State Fair de Wisconsin probé Oreos, tomates verdes y sabe Dios qué otras cosas más envueltas en espeso batter y fritas a la perfección. (Las Oreos resultaron ser un manjar). Hablé finalmente de los Twinkies fritos y, por el maravilloso doble sentido que nos une a todos como boricuas, fue el más que pegó: "Fríeme el Twinky". ¿Un canto de guerra? ¿Un llamado al placer? ¿Una fantasía sadista? Bueno, que cada cual le ponga su significado.
Fue difícil cambiar unas alcapurrias de yautía rellenas de salmorejo del Boricua por los mini-cheeseburgers y onion rings de Denny's, pero al final todo salió bien. No hay nada como hamberguercitos con su cebollita, mostacita y salsita de tomate para matar los antojos de comida causados por un batallón de Indias y varias copas del vino de Château Terranova.
Lo maravilloso es que estas palabras confirman nuestro propio descenso al Maelström de la cafrería: de un evento literario con una de las voces incipientes de la literatura dominicana, junto a profesores, abogados y escritores, acabamos con Breakfast Slammer's, Western Burgers y Strawberry Mango Fuckers y la promesa (que ahora cumplo) de reseñar un poco de esa noche en esta, nuestra Tribu.
P.D.: ¡Viva el Perú!
jueves, 8 de febrero de 2007
¿Por qué "la tribu de los cafres"?
No es que defienda o apoye lo rudo, inculto y rústico. Ni tampoco es que desee imitar esa tipografía del cafre boricua, sus formas y fondos. Pero -y continuando con el legado semántico de Sunshine- de igual modo, no pretendo convertirme en el cruzado de lo avanti y de lo sublime, lo eminentemente artístico. Creo en que hay que salpicar un poco de cafrería a nuestro entorno de todos los días. Por supuesto, el arte, la búsqueda de la perfección (que es la verdad) y la expresión contundente deben regir cualquiera que sea nuestra labor y, sin embargo, esto no implica que de vez en cuando nos gocemos un chiste de La Comay o unos "hot dogs" guisados con arroz blanco (como sirvieron hoy de almuerzo en la escuela donde trabajo).
Lo cafre no es la cultura popular, pero sí es lo burdo, mediocre y enlatado que de ella puede degenerar (el merengue de grupillos, la constante gula de jamonilla y empanadillas de pizza son un buen ejemplo). El cafre o kāfir (ya que viene del árabe pagano o bárbaro) puede ser alguien que no tenga educación pero no necesariamente. Las universidades están llenas de esa tribu de los cafres: son los que simplemente pasan por la universidad, los que no logran entablar ese enlace tan personal y enriquecedor con el mundo académico. Los ves, precisamente, hablando de "este y de aquella", de las eternas fiestas, del sexo banal. Son los pseudos estudiantes (porque los estudiantes eternos somos otra cosa).
Las profesiones están llenas de cafres. Véase los parlamentos y congresos del mundo (y a las residencias presidenciales) y encontrará su buena dosis de bárbaros. Vaya a las convenciones de los maestros, de los doctores, farmaceúticos. En fin recibirse de algún grado, matricularse en una universidad, no es cura infalible contra la cafrería.
La cafrería para mí es un marco, una guía y una manera de comprender el lugar donde convivimos. No es el fin. Hay que denunciarla. Pero para hacer eso hay que entenderla, experimentarla y, de vez en cuando, escribirla.
Lo cafre no es la cultura popular, pero sí es lo burdo, mediocre y enlatado que de ella puede degenerar (el merengue de grupillos, la constante gula de jamonilla y empanadillas de pizza son un buen ejemplo). El cafre o kāfir (ya que viene del árabe pagano o bárbaro) puede ser alguien que no tenga educación pero no necesariamente. Las universidades están llenas de esa tribu de los cafres: son los que simplemente pasan por la universidad, los que no logran entablar ese enlace tan personal y enriquecedor con el mundo académico. Los ves, precisamente, hablando de "este y de aquella", de las eternas fiestas, del sexo banal. Son los pseudos estudiantes (porque los estudiantes eternos somos otra cosa).
Las profesiones están llenas de cafres. Véase los parlamentos y congresos del mundo (y a las residencias presidenciales) y encontrará su buena dosis de bárbaros. Vaya a las convenciones de los maestros, de los doctores, farmaceúticos. En fin recibirse de algún grado, matricularse en una universidad, no es cura infalible contra la cafrería.
La cafrería para mí es un marco, una guía y una manera de comprender el lugar donde convivimos. No es el fin. Hay que denunciarla. Pero para hacer eso hay que entenderla, experimentarla y, de vez en cuando, escribirla.
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sábado, 3 de febrero de 2007
Kefar Nahum o «la tierra de los cafres»
El hombre se levantó desnudo e inmediatamente se dio cuenta que habían dormido por muchas horas, inclusive, más de lo debido. Afuera estaba de noche y el viernes cada vez más próximo. Por la diminuta ventana veía a los últimos comerciantes salir del pueblo y a un regimiento militar entrar para relevar a los guardias diurnos. El ruido de los soldados —el metal de la armadura, las sandalias contra la tierra— también lo despertó junto a la certeza de que le quedaba un año de vida. De repente sintió frío.
***
Pero es que no hay ni que escucharlo hablar. O sea, miren esa cara de cafre, esos cachetitos de Kiko, de niñito que come rico y saluda como un marinerito mariconcito. O sea, ¿en qué piensa la gente?
¡No!, me dirán los sensibles sociólogos, los teólogos del Villa Capri Divinity School, los fariseos que fomentan el libertinaje religioso. Hoy en día, me dirán, la gente está dispersada como antes las doce tribus de Israel, y necesitan su mesías con un mapa de ruta para que los saque del pecado y la miseria.
Así que, Luis Ponce, chico, deja tu comemierdería, hay que entenderlos. A ellos les urge tener un líder, un ungido a su imagen y semejanza que les haga creer en algo y si ese algo es que el pecado se acabó y esta vida es pa’ vivir como rey, pues chévere, yo creo en Rosselló…digo, Jesucristo Hombre.
Pero es que no es sólo creer. Hay que ofrendar y en grande. El Jesucristo Hombre precisa para su ministerio una mansión en Miami, una flota de carros alemanes, vuelos en jet privado y un séquito de guardaespaldas. Ajá, y una segunda esposa —bien rica que está— que llegue a los calores infernales de las ‘crismas’ boricuas con una bufanda de lana con copitos de nieve colgando de los extremos: mira qué linda.
Y les repito a mis amigos que creen en este ay, bendito social, de que hay que perdonar y entender a estas «taras del subdesarrollo» boricua (Mario Vargas Llosa, ¡alábalo que vive!), a esos que como animalitos indefensos se aferran a lo que sea, que votan por la misma calaña de gente para gobernarnos porque en sus peregrinaciones de iglesia a iglesia el pastor de turno les decía, “este es el que es” mientras invocaba a Jehová, Ezequiel y Joel frente al Capitolio. Que estos engendros, promiscuos religiosos y archienemigos de la razón —porque les huele a secular—, no son los marginados, los de abajo, ni mucho menos los desposeídos de la tierra. Son los mismos que cada dos o tres generaciones producen uno que se cree es Jesucristo hecho Hombre, como si el original no lo haya sido.
***
Buscó el calor en los tapetes y sábanas que en el suelo hacían de cama y en el siempre cálido cuerpo de María. En estos últimos años, él siempre se despertaba primero por culpa de los sobresaltos que lo invadían, sensaciones de un terror que solamente podía controlar en público, pero nunca en la intimidad. Amaba a María porque lo había rescatado de la soledad y la demencia. Ella lo amaba, sobre todas las cosas, porque él le había devuelto la vida.
Los largos viajes por Palestina lo agotaban, pero no en extremo. Hoy habían asistido a una boda en las cercanías de Cafarnaún. En la boda, la comida y el buen vino fluían en exceso y ambos tomaron hasta casi saciarse. Las festividades aún continuaban cuando decidieron partir: él quería seguir conociendo los milagros de la carne junto a María.
***
Es que Luis Ponce, ¿quién te crees que eres? Chico, deja tu pedantería, deja a un lado tu falso sentido de responsabilidad ciudadana, tu palabrería patriótica porque ni siquiera has ido a la Parguera ni conoces las urbanizaciones de tu linda metrópoli cosmopolita San Juan. Eres tan esmalla’o como todos aunque intentes hacer jueguitos satíricos, tan arrima’o como los mantení’os que dices criticar, tan bellaco como los que fantasean con la esposa de Jesucristo Hombre.
***
29 de diciembre de 2006
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