Mostrando las entradas con la etiqueta George W. Bush. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta George W. Bush. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de abril de 2009

Chávez, Fidel y la independencia de Puerto Rico

(Nota:  Escribí esto el 31 de enero de 2006, pero creo que todavía tiene mucha vigencia.)


Al culminar el Foro Social Mundial este pasado domingo, 29 de enero, en Venezuela, el presidente de dicha nación, Hugo Chávez Frías, convocó a una marcha en la capital Caracas a favor de la independencia de Puerto Rico y la retirada de las tropas estadounidenses de Irak.  La misma está pautada para el 8 de marzo y desfilará frente a la embajada estadounidense.  

Para muchos puertorriqueños estas declaraciones no son sino otro ataque más de Chávez a la administración Bush para ahondar su revolución populista y su postura “anti-imperialista”, que muchos señalan como pura demagogia, y le restarán importancia.  No se desencadenará una serie de acontecimientos como el protagonizado recientemente por los gobiernos de Toledo en el Perú y de Chávez, por el mero hecho de que el gobierno colonial puertorriqueño no tiene los canales diplomáticos para formalizar una queja contundente, ni mucho menos el interés para tomar el asunto del status, como el mensaje sobre la Situación del País, del gobernador Aníbal Acevedo Vilá, demostró.

Por otro lado, para muchos independentistas, en especial los que comparten fuertes lazos ideológicos y de cooperación con el régimen venezolano, las expresiones de Chávez adelantan la causa independentista por proyectarla al plano internacional y por ser el primer jefe de estado en mucho tiempo que se expresa sobre el tema del status político puertorriqueño.  Ciertamente los lazos de solidaridad entre el movimiento bolivariano venezolano y el independentista en Puerto Rico están pasando por su mejor momento.

Este escenario, a primera vista halagador para el independentismo porque se trata, en efecto, de un acontecimiento que casi nunca ocurre, puede traer implicaciones tan negativas como ha sido la asociación del independentismo con Fidel Castro y la continua manifestación de posturas caducas y no viables en escritos y discursos de varios líderes del movimiento emancipador puertorriqueño.  Chávez, como Fidel, tiene un problema grave de adjudicar responsabilidades y de moderar sus posturas ante la realidad de los tiempos.  Utilizando el mejor legado de la simbología y tradición caudillista latinoamericana – boina, camisa color rojo, intento de cambiar los símbolos nacionales, discursos interminables a lo Castro y su presencia constante en los medios – Chávez se ha recreado a sí mismo como una figura enorme –y vale admitir también caricaturesca –en la política mundial por sus constantes ataques a la Casa Blanca de Bush.  Aunque los Estados Unidos han sido una fuerza desestabilizadora en el ámbito internacional (heredera orgullosa de la Pérfida Albión con la guerra en Irak, como el ejemplo más contundente y reciente), achacarle la culpa de todos los males que los pobres del mundo viven o la difícil realidad de ‘x’ o ‘y’ país es una simplificación inmadura y peligrosa.  Este craso error que Chávez comparte con Fidel y la fortuna en la que está sentado (el crudo venezolano) son las razones por las que hay que tomar al Presidente Chávez en serio y con pinzas.

Chávez ha trastocado la democracia en Venezuela, y aunque fue elegido y revalidado democráticamente, Venezuela está viviendo un verdadero déficit democrático por la falta de independencia en las ramas legislativas y judiciales.  Sus posturas de bravucón revolucionario lo han llevado a crisis diplomáticas con los gobiernos de México y Perú (valdría la pena preguntar en estos casos cómo cuajará su plan bolivariano de unidad latinoamericana).  Y más preocupante fue la admisión por el mismo Chávez de la existencia de la llamada “lista Tascón” que incluye los nombres de todos los ciudadanos venezolanos que firmaron para facilitar el referendo revocatorio del año 2002, lo que nos hace repensar cualquier tipo de apoyo que le podamos dar a o recibir de Chávez.  Esta lista pudo y todavía puede ser utilizada por el gobierno –totalmente controlado por los chavistas– como arma de persecución política contra los que no apoyaron al Presidente Chávez.  Para cualquier independentista esto debe ser causa de gran alarma ya que trae memorias de la nefasta práctica del ‘carpeteo’ en nuestra isla.

Con éste análisis, no pretendo hacerle eco a las expresiones de la irresponsable y afrentosa administración Bush o apoyar el bloqueo inhumano a la hermana isla de Cuba, pero debo ser justo y llamar las cosas por su nombre.  Chávez se está dirigiendo por mal camino y los independentistas puertorriqueños debemos mirar con más cautela cualquier ofrecimiento de ayuda de su parte.  

Hace unos pocos años, en su regreso de Cuba luego de haber participado junto a Fidel Castro de una demostración, Fernando Martín decepcionó a muchos cuando dijo que no importaba de dónde viniera el apoyo a la causa independentista, viniera del Papa o de Fidel, sino que lo importante era que existiera ese apoyo.  La causa de la independencia nacional puertorriqueña no debe buscar ni mucho menos celebrar los méritos que líderes desprestigiados y antidemocráticos le puedan ofrecer.  El Puerto Rico independiente al que todos debemos aspirar y luchar es uno viable, democrático y capaz de enfrentarse a un mundo globalizado en estrecha cooperación con nuestros pueblos hermanos latinoamericanos.  Hay que dejar los viejos modelos atrás, hacer un ejercicio de retrospección y solidificar nuestra lucha, primero entre los puertorriqueños y luego con el resto del mundo.

jueves, 22 de enero de 2009

De órdenes y desórdenes a lo Obama

Barack Obama, uno de los presidentes de Estados Unidos más articulados de los últimos tiempos se ha trabado en su juramento del martes.  Obama, el que enamoró a millones con sus discursos, metáforas y una voz atractiva se confundió y no juramentó como lo pedía la Constitución.  Fue por esto que hoy juramentó por segunda vez para aclarar dudas y evitar que individuos o grupos que no quieren a Obama en la presidencia empiecen a molestar.  (Miren el videíto cortesía de la BBC.)

Esto no ha detenido el trabajo de Obama y en su primer día ha firmado sendas órdenes ejecutivas para revisar las detenciones y los juicios en la Base Naval de Guantánamo.  De igual forma, Obama ha contactado a las partes del conflicto en Gaza y ha puesto un límite al salario de los ayudantes en Casa Blanca.  Todas estas acciones primerizas lo han plasmado como un político que actúa de inmediato para cumplir con sus promesas electorales.  Promesas que buscan, ante todo, cambiar la imagen de los Estados Unidos a nivel mundial y en el estadounidense.  Obama y su elección de Hillary como la más alta funcionaria diplomática de EE.UU. marca el regreso del soft power a la mente de los políticos, una estrategia escasamente utilizada bajo la administración Bush, hijo, quien se dedicó a desplegar las fuerzas militares estadounidenses en teatros bélicos a un punto nunca antes visto desde la Guerra de Vietnam. 

La coerción, la tortura solapada y los misiles Tomahawk es lo que se llama --duh!-- hard power y lo que ha provocado que en los años Bush, la popularidad de Estados Unidos a nivel mundial haya rodado por los niveles más bajos.  Fueron ocho años de un antiamericanismo rampante en todo el mundo, incluyendo a Europa Occidental, la tradicional aliada de Washington.  Años en que la inseguridad --real y forzada-- logró resquebrajar la industria aereonáutica de Estados Unidos, afianzar una paranoia increíble en la población y causar que el viajar hacia o desde territorio estadounidense se convierta en un inevitable dolor de cabeza.  

El soft power es, fundamentalmente, persuadir y negociar con las armas de la superioridad moral, de la información y de la curiosidad de entender al otro.   Ciertamente hay propaganda envuelta, pero la propaganda es mejor que niños iraquíes muertos, inseguridad imaginaria y veteranos estadounidenses, de estos conflictos iniciados por Bush, deambulando por las calles.  Obama, al firmar estas órdenes ejecutivas, anunciar que tratará al problema de Irán con más cercanía y que intentará dialogar abierta y directamente con el mundo musulmán, se dirige en la dirección correcta de romper con el pasado y de devolverle a los EE.UU. la fuerza moral necesaria (desautorizando las torturas, por ejemplo) para conseguir sus intereses sin mancharse tanto las manos de sangre.  Todo, pues, parece indicar que luego de un inimaginable trabalengua frente a la multitud en Washington, DC, Obama está poniendo la casa en orden. 

jueves, 19 de julio de 2007

Julio, estudioso y amigo, una vez más en Voces

[Conozco a Julio desde hace un año. Hemos escrito varios artículos juntos (hagan clic aquí y aquí) y colaborado con COPRONU. Además, ha fungido como mi mentor para los programas de Maestría en Relaciones Internacionales que he solicitado en el País Vasco, donde también estudió. Ayer precisamente, Julio me llamó desde Nueva York y me dijo que a lo mejor no le publicaban su artículo en el periódico porque atacaba frontalmente a la estadidad. Yo le dije que se despreocupara ya que el mismo estaba bien redactado, abordaba elementos de poca difusión e iba al grano (me lo envió la semana parada para que se lo comentara). Pues hoy se lo publicaron en la sección Voces de El Nuevo Día. Aquí lo reproduzco para incitar el debate y el diálogo sobre nuestro eterno problema, el estatus.]


Autodeterminación y estadidad
Julio Ortiz Luquis
Profesor de estudios puertorriqueños y latinoamericanos


Dentro del conflicto político boricua se citan habitualmente los resultados de las elecciones. Lógicamente se mencionan los ya conocidos 48.4 %, 48.2% y 2.7%. Se entiende que el anexionismo se mantiene como la única amenaza al ELA.

Veremos que el anexionismo caribeño no tiene vigencia en un mundo interdependiente constituido por identidades nacionales únicas, abrazadas por la economía global y las organizaciones internacionales. En el caso que se fuerce al pueblo boricua a encaminarse hacia la estadidad, la comunidad internacional difícilmente reconocería tal anexión.

Aparte del hecho que entre el 2% y el 4% del electorado que vota por el PNP no nació en Puerto Rico, la mera intención de anexión representaría otro peñón en los zapatos de la política exterior estadounidense. Estados Unidos ha perdido su prestigio internacional como paladín mundial de la moral liberal después de la invasión de Irak, por el caso de Guantánamo y por el muro en su frontera con México.

Desde el “son nuestros vecinos y no nos quieren allí” de Bush hasta el Grito de Vieques, Puerto Rico ante la comunidad internacional es una nación (no un grupo étnico o comunidad) en resistencia. Esto ha sido reconocido por países y partidos políticos en el Congreso de Panamá de 2006. Nuestra historia heroica fue elogiada por países del Movimiento de los No Alineados (116 países de 192 que son la comunidad internacional) durante las vistas sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización de la ONU hace un mes.

La Resolución 1541 de la Asamblea General estipula que se reconoce la anexión de un país sobre la base de mutuo acuerdo y después que el país a ser absorbido disfrute la libertad plena de tener instituciones independientes (cosa que nunca hemos disfrutado) que lo capaciten a decidir, sin coacción ni intervención. Si Puerto Rico ejerce su autodeterminación unilateralmente (lo que parece que sucederá) en la Constituyente, no tendrá validez si se permite propaganda exterior y si extranjeros votan en el proceso. La fuerza política del anexionismo en el proceso de autodeterminación es artificial. Sólo surte el efecto de paralizar nuestra autodeterminación, soberanía e independencia.

jueves, 25 de enero de 2007

Un ensayo para economizar la palabra

Prefiero no comentar sobre el mensaje del Estado de la Unión de George W. Bush. Aunque, bueno, creo que vale la pena resaltar la mejor parte del discurso del Presidente: su elocuente y bien merecido saludo a la Presidenta del Congreso, Rep. Nancy Pelosi. En lugar de mi opinión, se me apetece compartir un pequeño texto de algo que escribí hace 5 años:

De cuándo acá escribes con un bolígrafo de tan buena calidad que para conseguirlo te prostituiste dos y tres veces en el Marriott del Condado y, saliendo con más dinero en la mano y menos dignidad en tu cuerpo, te dirigiste a mí, en mi siempre desierta tienda de Mont Blanc y con tus pechos en el abismo de tu escote me preguntaste que cuál instrumento de los que te podía ofrecer cabrían y se verían más lindos en tus pequeñas manos y frágil sonrisa.

La tribu errante